Diario El Ciudadano, de Rosario, da sus primeros pasos sin patrón

Tras el retiro del Grupo Indalo, los trabajadores se conformaron en cooperativa para sostener su fuente de ingreso y seguir informando.
17 de noviembre de 2016

A los trabajadores del diario El Ciudadano, de Rosario, después de pasar por tres patrones distintos a lo largo de 18 años, les llegó la emancipación: resolvieron autogestionarse y empezar a caminar como cooperativa para mantener el diario en la calle. Hoy tendrán la asamblea constitutiva ante el INAES, el Instituto que nuclea toda las cooperativas del país, aunque el periódico ya lleva más de dos semanas editándose en manos de los trabajadores, ya que a finales del mes de octubre el grupo Indalo decidió retirarse, pagando en cuotas la correspondiente indemnización a los trabajadores, según se firmó en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Santa Fe.

“La idea es sostener esto que veníamos haciendo con algunos pequeños cambios. Vamos a ver cómo lo hacemos. Somos 64 trabajadores decididos a seguir con esta aventura, bancados por el Sindicato de Prensa de Rosario que es el que nos financia esta nueva etapa. Estamos empecinados en sostener la web y la edición del diario de 32 páginas que hacíamos todos los días. Por suerte, notamos un acompañamiento muy grande de la sociedad y de los actores estatales, además de gente de a pie que sostiene esta necesidad de tener otra voz”, cuenta a Tiempo Daniel Schreiner, editor de la sección Policiales del diario.

El Ciudadano fue fundado en 1998 por Orlando Vignatti, un empresario de medios de Rosario, con la intención de competir con La Capital. Llegó a vender 20 mil ejemplares diarios. En el 2000 tuvo su primera crisis: un cierre que dejó a cien trabajadores en la calle. El renacimiento llegó al mes, con un formato de diario más popular. En 2001 el dueño pasó a ser Eduardo López, el polémico expresidente de Newell´s, que se fue del diario cuando debió huir del club a finales de 2008 después de perder las elecciones. Vignatti volvió a reabrir El Ciudadano, en un proceso que duró hasta el año pasado, cuando El Ciudadano fue vendido a Ámbito y pasó a depender del Grupo Indalo, del empresario Cristóbal López.

Ahora, además de las labores diarias para editar un periódico, los trabajadores deberán organizarse para llevar adelante una empresa de iguales. “La redacción está ordenada, más allá de algunos agujeros. Después hay que ocuparse de las cuestiones técnico/administrativas y resolver desde la limpieza hasta la recepción que estaba antes en manos de la empresa. La mayoría somos periodistas, diseñadores gráficos y fotógrafos.
Hay dos vendedores, un compañero de circulación, dos de facturación. Habrá que ingeniárselas”, describió Juan PabloSarkissian.

El diario El Ciudadano constituye un rol clave en Rosario, la segunda ciudad del país. Por eso, fue total la solidaridad en estas semanas después de la decisión cooperativa que tomaron sus trabajadores. “La ciudad está muy sensibilizada. El Ciudadano a lo largo de la historia ha generado una pertenencia porque es la alternativa al diario La Capital, que es el monopolio de la comunicación en la ciudad. A nosotros nos miran con simpatía, aun sin que movamos la aguja informativa. Hemos tenido una solidaridad muy amplia y de todos los colores políticos”, explicó Sarkissian.

La decisión de la asamblea de El Ciudadano fue que la ganancia que genere la cooperativa durante los próximos seis meses no será destinada a los retiros mensuales de los trabajadores sino que servirá para un fondo común que permita sostener la experiencia en el tiempo.

“Nuestro apuro es poder tener la matrícula y el CUIT para comenzar a facturar. Tenemos publicidad atascada, se ha hecho un embudo. Por suerte los organismos oficiales se han portado bien y nos prometen la misma pauta que ponían cuando había un patrón: el Consejo Municipal, el Ejecutivo Municipal, el Provincial y las distintas cámaras darán su apoyo”, aseguran sus trabajadores.

El año en que el diario Tiempo se fundó como cooperativa en la ciudad más grande del país, El Cuidadano también da sus primeros pasos sin patrón, nada menos que en la segunda ciudad de Argentina. No se trata de un detalle. El periodismo sin patrón aparece como una alternativa comunicacional y también como la manera de defender los puestos de trabajo ante el ajuste que sufrieron especialmente en este 2016 los trabajadores de prensa. Así lo vive Daniel Schreiner: “Lo tomamos como un desafío interesantísimo. Es muy difícil en este sistema, porque está todo dado para que no haya cooperativas. Acá el esfuerzo es doble o triple. Ahora hemos entrado en una etapa diferente y esas energías las tendremos que redoblar. Tenemos compañeros que han transitado el camino de las cooperativas, como la cooperativa La Masa, de acá de Rosario, de quienes aprendemos todos los días”.

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