Díaz Gilligan y Arribas, una misma matriz para los negocios

El caso del subsecretario general de la Presidencia no es el primero en el Gabinete macrista. El jefe de la AFI también se desligó de una cuenta sospechada que atribuyó a su socio. El papel de "Paco" Casal, el dueño del fútbol uruguayo. Las consecuencias de la pasión futbolística por el dinero y el poder que comparten varias figuras del macrismo.
17 de Febrero de 2018

Por segunda vez en dos años un funcionario que depende directamente del presidente Mauricio Macri aparece involucrado en sospechas con el manejo de dinero vinculado a negocios futbolísticos. Los dos estan en funciones y se desempeñan en la órbita de la Presidencia de la Nación. Se trata del subsecretario general de la Presidencia Valentín Diáz Gilligan, y el titular de la Agencia Federal de Inteligencia, Gustavo Arribas. La repetición en el manejo de cuentas offshore y presunto ocultamiento de dinero con origen desconocido se confirmó este jueves, cuando el diario El País de Madrid acusó a Díaz Gilligan de ocultar en sus declaraciones juradas la posesión de 1,2 millones de dólares en la Banca Privada de Andorra en 2012, mediante una cuenta que estuvo abierta hasta fines de 2014. Para entonces, el actual funcionario llevaba un año como director general de Promoción Turística de la Ciudad de Buenos Aires, un sector que también manejaba su actual jefe, el secretario General de la Presidencia Fernando de Andreis, que en ese mismo lapso de tiempo ya llevaba un año como titular del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires.

"Realmente no lo vemos como un dolor de cabeza porque es un tema viejo, ni siquiera era funcionario de la Ciudad", contestó a este diario una fuente de la Casa Rosada para relativizar el impacto del caso que vuelve a poner el foco sobre los funcionarios directos del presidente vinculados al presunto ocultamiento de fondos de dudoso origen. Como se dijo, el primer escándalo acompaña a Macri desde que decidió nombrar a su amigo, el escribano y representante de futbolistas Gustavo Arribas, al frente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Hace casi dos años, el diario La Nación demostró la vinculación del actual jefe de los espías con las operaciones reveladas por la investigación internacional "Panamá Papers", a través de la sociedad panameña Top Players Agency Corp, abierta por el empresario y agente de la FIFA Fernando Hidalgo, socio de Arribas desde 2002 en la empresa HAZ Sport Agency SA. La firma se hizo famosa cuando operó la intermediación en la venta del jugador Carlos Tevez al club Corinthians, por la que cobró una parte del total como comisión. Ante las sospechas de la cuenta que Hidalgo abrió en el paraíso fiscal panameño, Arribas se desligó con argumentaciones similares a las que utilizó esta semana Díaz Gilligan. En esa oportunidad, el jefe del aparato de espionaje que depende del presidente sostuvo que Hidalgo abrió esa cuenta por decisión propia y que no tenía nada que ver con la sociedad que lo hizo millonario, dato verificable en su declaración de bienes de 2015, donde declaró posesiones por 20 millones de dólares.

Esta semana, apenas estalló el escándalo, Díaz Gilligan imitó esos argumentos al justificar su rol en la operación. Dijo que la cuenta que intentó abrir en el Banco de Andorra, fue "por solicitud de los titulares de la firma GolTV", en la cual se desempeñaba entonces como asesor. "En 2012 asumí como director de la empresa británica Line Action LTD, dedicada a la intermediación deportiva. Mi vínculo con esta empresa finalizó en 2014, a raíz de mi nombramiento como director de Promoción Turística del Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires". La explicación fue posterior a su primera autodefensa pública, donde les dijo a los periodistas del diario madrileño que lo hizo para ayudar a su amigo Francisco Casal. "Casal tenía problemas en su país y me pidió el favor. Tenía un juicio con el fisco que ganó y no podía figurar. Confiaba en él. La plata nunca fue mía. Además, yo no ejercía entonces cargo público. Era asesor y facturaba como autónomo."

"Paco" Casal es considerado por la prensa rioplatense como "el dueño del fútbol uruguayo", y sus vinculaciones con la Argentina no sólo pasan por el fútbol y la representación de jugadores de primer nivel, sino porque dentro de Cambiemos admiten que tanto Arribas como Hidalgo conocen "largamente" a Casal. Una pasión futbolística por el dinero y el poder que también comparten de Andreis y Díaz Gilligan con el presidente, aunque ambos son hinchas de River. Tanto, que el actual secretario general de la Presidencia peleó por ganar la presidencia de River sin éxito, y luego apoyó activamente a la fórmula de candidatos que actualmente detenta la administración del club mediante la presidencia de Rodolfo Raul D'Onofrio y la vicepresidencia de Jorge Brito, hijo del dueño del Banco Macro que lleva el mismo nombre. El heredero de Brito llegó a ese lugar gracias a la agrupación en la que se inició Díaz Gilligan en los mismos años de su funcionariado porteño, mientras ocupaba un puesto en la Fundación River.

"Cabe destacar que Line Action LTD está radicada en Londres, está perfectamente en regla según las leyes británicas y paga sus impuestos. No es una sociedad offshore”, disparó Díaz Gilligan y luego lo repitió de Andreis, que ya pasó por el escándalo de los Panama Papers en abril de 2016, cuando La Nación reveló que su esposa figura junto a varios familiares dentro de un poder amplio para manejar la firma offshore Parquemar Group, radicada en Panamá, con funcionamiento registrado hasta enero de 2014, dos meses antes de casarse. El funcionario se despegó de su suegro y de sus familiares, y nadie le recordó el tema durante la cerrada defensa de su subsecretario, aunque la documentación demuestra que la firma inglesa en la que se escuda el acusado, fue abierta desde la empresa panameña Nashville North Inc. «

Cautela presidencial

Luego del sobregiro público de las dos cabezas de la Secretaría General de la Presidencia, cuyo control confirió a Fernando de Andreis como si fuera "un hijo", Macri se mostró cauteloso. Dijo que espera que Díaz Gilligan confirme sus dichos y que se defienda, como le tocó hacerlo durante las revelaciones que también demostraron su posesión de cuentas offshore en Panamá. En sus argumentaciones el caso Arribas quedó en el olvido, al igual que las máculas contra De Andreis, y el rol central que tuvo el actual secretario general de la Presidencia, Pablo Clusellas, como el principal interlocutor del Estudio Mossack-Fonseca. Su nombre, según contó el periodista Hugo Alconada Mon, aparecía en la lista de obsequios VIP que hacía el estudio especializado en crear cuentas offshore, y cuyos archivos desataron un escándalo internacional gracias a un arrepentido.

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