Diez meses después, la familia Maldonado sigue pidiendo justicia

Este sábado encabezó la marcha que se realizó en 25 de Mayo junto a organismos de derechos humanos y organizaciones sociales.
2 de Junio de 2018

El 11 de mayo se conoció que efectivamente el juez Guido Otranto había ordenado intervenir el teléfono de Sergio Maldonado y de algunos allegados a su hermano Santiago que en el momento de esa orden llevaba veinte días desaparecido.

El actual juez de la causa mandó a destruir las escuchas y Sergio Maldonado emitió el pedido de juicio político contra el juez Otranto. Hasta ahora, diez meses después de la desaparición de Santiago, fue esa la última novedad de la causa que pareciera haberse detenido en noviembre, con los resultados de una extensa autopsia. Aún no se dedujo cómo, cuándo ni por qué murió el menor de los Maldonado.

El sábado por la tarde la familia realizó la convocatoria oficial de la marcha en 25 de Mayo, el pueblo donde nació Santiago y donde vive gran parte de la familia. Desde noviembre, el 1 de cada mes la mamá, su cuñada y los amigos de Santiago marchan pidiendo verdad y justicia. Además, el viernes a las 19 horas Sergio Maldonado y Verónica Heredia darán una charla en la sede de Políticas Sociales donde informarán los detalles y las irregularidades del caso.

Santiago Maldonado fue visto por última vez el 1 de agosto al mediodía mientras acompañaba la manifestación del pueblo mapuche que desde enero de 2017 venía sufriendo persecución por parte de la Gendarmería. Ese martes, la comunidad de Cushamen protestaba por el avance de Benetton sobre sus tierras y pedía la liberación de Facundo Jones Huala y protestaba por la represión sufrida el día anterior el Bariloche donde detuvieron a once manifestantes.

El juez, Guido Otranto, ordenó desalojar la ruta. Fue un operativo más violento que el del día anterior en Bariloche. Un rato antes de la que los gendarmes iniciaran el operativo, el secretario de Seguridad, Pablo Noceti “pasó a saludar”. Apenas se fue, comenzaron los disparos y los gases. Gritos, corridas, persecuciones. Cuando pasado el mediodía todo empezó a calmarse, faltaba uno de los manifestantes: no encontraban a Santiago. El mismo magistrado quedó a cargo de la causa por la desaparición de Santiago.

En enero de 2017, la ola de represión sobre el pueblo mapuche durante este año comenzó con una orden suya, quien rompió la mesa diálogo con la comunidad, permitiendo que la Gendarmería no sólo desaloje la ruta sino también que ingrese a los Pu Lof. La violencia iba en aumento y ese desalojo fue descripto días después como “una cacería”. Las manifestaciones siguieron y la represión también. A fines de junio detuvieron al dirigente Facundo Jones Huala

Santiago Maldonado había cumplido tres días antes 28 años. Fue a la manifestación a apoyar la lucha mapuche pero en sus planes estaba partir rumbo a 25 de mayo donde lo esperaba su familia. Su mamá Estela era quien debía buscarlo de la ruta, donde lo dejaba el colectivo. Ese día no escribió ni la familia pudo comunicarse. La luz de alerta se encendió pronto y dos días después, Sergio y Germán Maldonado, Andrea Antico y Carolina Bozzi estaban en Capital Federal junto a los organismos de Derechos Humanos exigiendo aparición con vida de Santiago.

Según supo la familia después, Santiago corría perseguido por efectivos de la Gendarmería quienes atravesaron el Pu Lof mapuche y lo siguieron hasta que llegó al río. No se supo más nada de él.

La gravedad del caso y la búsqueda desesperada rápidamente fue tomada por los organismos de Derechos Humanos que se sumaron inmediatamente al pedido de aparición. Tres días después de la desaparición de su hermano, Sergio Maldonado se presenta en el juzgado de Esquel para participar de la audiencia en la que Gendarmería debía presentar el informe del operativo realizado ese martes 1 de agosto. El escrito no se presentó y desde la fuerza de seguridad manifestaron que no se realizó ninguna detención.

Para la búsqueda de Santiago se inició un rastrillaje entre el 5 y el 7 de agosto en la zona lindante al río Chubut. Si bien, había muchas pistas de que el joven había llegado hasta ahí, el análisis de la zona en manos de la Prefectura Naval tuvo un saldo negativo.

El domingo 7 de agosto la voz de Sergio Maldonado comenzó a difundirse entre los teléfonos celulares. Contaba lo que había pasado con Santiago y pedía a los argentinos que se sumen al pedido de aparición de su hermano. El lunes fue la primera marcha en Congreso en la que se pedía por la aparición con vida de Santiago Maldonado.

La investigación se vio en esa primera etapa plagada de irregularidades, pero una, la principal fue la denunció la abogada querellantes Verónica Heredia quien denunció irregularidades en los cuadernos de registro de la Gendarmería. No fue sólo esa denuncia. Los teléfonos de los gendarmes que participaron del operativo no fueron analizados, tampoco lo fueron en primera instancia los vehículos en los que se trasladaba la fuerza. A mediados de septiembre, el juez Otranto deslizó a la prensa que Santiago Maldonado había muerto ahogado en el río Chubut. Siete días después y tras una recusación por parte de la familia, dejó la causa que quedó a manos del juez Gustavo Lleral.

Apenas asumido en su cargo, Lleral se comunicó con la familia para comenzar un contacto que al juez anterior no le preocupó tener.

El 1 de octubre se realiza una nueva marcha por Santiago que se extiende a 140 ciudades del país. Miles de personas en la Argentina y fuera del país pedían por la aparición con vida de Santiago. Dieciséis días después, el cuerpo de Santiago apareció sin vida a orillas del río Chubut. El hallazgo se efectuó en un tercer rastrillaje ordenado esta vez por Gustavo Lleral en una zona donde ya se había buscado al joven.

Una vez reconocido por la familia y bajo la custodia de Sergio Maldonado, Santiago fue trasladado a la morgue. Un mes después, los resultados de la autopsia expresaban que el joven había muerto por inmersión. No hay detalles ni precisiones de las circunstancias en que se desarrolló la muerte. Se sabe que Santiago murió por inmersión perseguido por la Gendarmería.

El lado político

En agosto, la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich junto al ministro de Derechos Humanos, Germán Garavano mantuvieron una reunión con organismos de Derechos Humanos donde defendieron e desempeño de la Gendarmería y no brindaron explicación alguna sobre la desaparición de Santiago, desviando acusaciones hacia la familia y la comunidad mapuche.

Los políticos del oficialismo se pronunciaron también en defensa de la fuerza de seguridad y en algunos casos hasta ridicularizaron la lucha de la familia y los organismos. El cuerpo de Santiago apareció cinco días antes de las elecciones legislativas nacionales. Esa misma noche que lo encontraron, una de las candidatas Elisa Carrió aludió al hallazgo en forma humorística y despectiva. Fue quien luego ganó las elecciones.

Mientras una multitud se acercaba a despedirse de Santiago y a solidarizarse con la familia en la Morgue Judicial, el presidente comunicaba a un canal de cable que había tenido contacto con la familia. A los diez minutos Sergio Maldonado tuvo que llamar al canal para desmentir la información.

Diferentes medios de comunicación sostuvieron con el discurso de la ministra enviando noticias falsas acerca del paradero del joven. “Si no tienen nada que poner, pasen música”, fue la frase contundente de Sergio Maldonado dirigida a las operaciones mediáticas que pretendieron estigmatizar a su familia, a su hermano desaparecido y la comunidad mapuche.

En medio de esa campaña, la familia creó una página web: www.santiagomaldonado.com, el único lugar donde se reúnen la información oficial de los pasos que siguió la causa y los diferentes momentos que se vivieron a lo largo de estos diez meses.

Los organismos internacionales, en particular Amnistía Internacional y la Comisión Interamericana por los Derechos Humanos siguen pidiendo explicaciones de un caso que se hoy se presenta como cerrado. “Santiago Maldonado murió ahogado”, titularon varios medios de comunicación y dieron por terminado el caso.

Meses sin respuestas

En febrero de 2018 cuando se cumplían seis meses de la desaparición de Santiago, la abogada querellante Verónica Heredia dijo durante una charla, “pedimos que la investigación sea independiente. El trabajo de búsqueda se realizó por los mismos compañeros de trabajo de los gendarmes sospechados y ahí encontramos muchos vacíos. Acá cada papel dice algo”, expresó la abogada. “El poder ejecutivo adolece de organismos que se ocupen de garantizar la independencia”. Por su parte, el perito Inchaurregui expresaba algunas dudas: “Santiago no fue encontrado producto de la pesquisa, falta documentación, no hay registro de fotos porque las secuencias cesan, omiten, faltan fotos de varios sectores durante ese día de represión. Lo que nos dice el cuerpo no nos alcanza desambiguar esta investigación”.

A diez meses, ninguno de esos cuestionamientos fue aclarado.

El nombre de Santiago Maldonado se multiplicó en carteles y fotografías como una bandera de lucha contra la represión y un símbolo de la impunidad de gobierno de Mauricio Macri. Desde murales, dibujos y fotografías, sus ojos, fijos de mirada profunda interpelan desde las paredes como un grito gigante de pedido por verdad y Justicia.

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