Dino Saluzzi: “Pude triunfar con un instrumento segregado como el bandoneón”

El músico despedirá el año este jueves, viernes y sábado en Café Vinilo. Adelantará temas de su próximo álbum, que será editado por el prestigioso sello ECM. El músico salteño reflexiona sobre sus raíces argentinas, el irrenunciable respeto por el arte y el recuerdo de su encuentro con Miles Davis.

11 de diciembre de 2019

Como parte de un regreso constante a nuestro país, uno de los más grandes bandoneonistas de esta parte del mundo ofrecerá una serie de shows para despedir el año. Con una agenda de conciertos que pronto lo llevará a Europa para tocar en Italia, España y Alemania, a Dino Saluzzi no le sorprende lo que la agenda le depara a sus 84 activos años, sino más bien se lo nota pendiente de lo que vendrá en el corto plazo.

Esa instancia inmediata lo tendrá como protagonista una vez más junto a su quinteto durante tres fechas (del 12 al 14 de diciembre en Café Vinilo) en los que ofrecerá los temas de su próximo disco (a editarse por el sello alemán ECM, casa discográfica de Keith Jarret, Chick Corea, Egberto Gismonti y Ricardo Villalobos, entre otros músicos de vanguardia), algunas canciones de El valle de la infancia (su último disco de estudio editado hasta la fecha), y composiciones inéditas que aguardan un lugar para ser registradas. “¿Ves todas esas cajas que están ahí atrás? Bueno, están llenas de música”, dice señalando un espacio amplio pero sin lugar disponible donde guarda partituras. “Y en mi casa es igual, me falta espacio de guarda porque yo estoy siempre componiendo, trabajando. De todas maneras, no creo que lo mio sea de trascendencia importante”, aclara con humildad y bandoneón en mano en su encuentro con Tiempo.

A pocos días de esa seguilla de shows, Saluzzi dice que toca porque lo necesita. Eso puede entenderse de la siguiente manera: “Yo necesito tocar por una cosa elemental del músico, pero también porque los miembros del grupo y yo tenemos una necesidad básica, la de comer”, explica buscando las palabras. “Es que tenemos los gastos que tiene cualquier persona y tenemos que sobrevivir. Nuestro trabajo es tocar y en este contexto social que tenemos si lo hacemos tres veces seguidas es para ponerse contento. Para estas fechas combinamos para ofrecer un material que tiene que ver con lo que vendrá, con lo nuevo que en algún momento editará ECM. De todas formas los que nos conocen y quieren escuchar algo particular saben que lo tendrán. Habrá cosas que tienen que ver con nosotros, porque a la larga o a la corta, lo de uno sale a la superficie. Somos argentinos y lo nuestro sale de la forma en que lo hacemos. No podría ser de otra forma”, aclara.

Los Saluzzi son claramente una asociación de músicos. El grupo de Dino está formado básicamente por miembros de su familia, y hasta podríamos hablar de una especie de pyme que permanece en el tiempo. Como última adquisición a ese tándem se incorporará Belén Saluzzi, quien en los conciertos de Café Vinilo se encargará de ejecutar el cello: “La cabeza visible de este proyecto no soy yo, sino más bien el apellido que llevamos. A eso se lo debemos a papá y a su pasión por la música. Las ganancias que tenemos al tocar juntos vienen por el lado de la expresión que todos juntos conseguimos, y que al nacer en su momento transcurrieron con el paso del tiempo. Hasta te diría que esa expresión se hizo más fuerte con los años. Uno puede estudiar mucha música, aprender con libros de composición, de contrapunto o con diversos tratados musicales. Pero es difícil, por más que sepas mucho o demasiado, lograr diversos niveles de expresividad. En el grupo logramos algo muy expresivo, y tanto es así que eso es lo que nos hace tocar todos juntos”.

Con más de una treintena de discos grabados como solista o como miembro de otros proyectos, a Dino se lo nota más que humilde cuando se hace referencia a sus trabajos. Muchos de ellos son reeditados en la actualidad como su sucedió con Andina, su noveno disco solista publicado originalmente en 1988. Dice al respecto: “A mí no me gusta el autobombo, aunque quiero mucho a todos los discos en los que pude participar. Todos tuvieron la intención de no imitar a nadie, sino de mejorar lo que sabíamos hacer. Desde luego que hay algunos discos que los dejé de escuchar hace mucho tiempo pero con algunos pasa algo especial. La reedición de Andina, que vuelve en formato vinilo, es una sorpresa para mí también. Evidentemente hemos dejado algo grabado que es bueno y que quiere ser escuchado nuevamente”.

Habiendo dejado el país a muy temprana edad, el reconocimiento que Saluzzi encontró en sus pares en Europa le permitió un lugar distinguido en la elite de los músicos considerados diferentes. Sin embargo, a la hora de la reflexión, Dino sostiene que la búsqueda de su destino lejos de su lugar de origen le quitó bastantes cosas: “Ufff, te quita mucho. Tuve que aprender a vivir lejos de mi tierra, de mi casa paterna, lejos de mi país. Acá el Estado nunca entendió que hay que dirigirse al sentimiento de las personas, nunca. Y eso se logra por medio del arte. Desde mi viejo y hasta ahora, que soy casi mayor (risas) lo único que siempre supe es que tenía que respetar a los demás y al mismo tiempo brindar arte”.

¿Se siente más respetado entonces Saluzzi en Europa que en su propio país? La pregunta enseguida tiene una respuesta de su parte. “Eso no lo puedo decir yo, pero que en Europa pude tocar con gente del más alto nivel, eso es seguro. Y debe ser, porque toqué en varios lugares importantes, y pude triunfar con un instrumento que es tan (piensa…) segregado como el bandoneón o como muchos instrumentos autóctonos. Eso es muy triste, pero esa segregación sigue pasando”.

Astor Piazzolla, Al Di Meola, Gato Barbieri, Mariano Mores y un largo etcétera. Esos son sólo algunos de los nombres con los que pudo tocar Dino Saluzzi en su kilométrica carrera. Conserva de ellos grandes recuerdos, y aunque no tocó con él, permanece vivo en su memoria el día que cruzó palabras con Miles Davis. “Estabamos en un festival en Austria, en los ochenta. Yo estaba tocando el bandoneón antes de un show y apareció él, de la nada misma, para preguntarme que género era eso que tocaba. Le dije que era un tango, se quedó unos minutos escuchando y me dijo que era muy lindo. Enseguida le dije que algún día tenía que tocar tango (risas). Humildemente, creo que este instrumentito que tengo en las manos me dio muchas oportunidades, y yo no tengo más que satisfacciones desde que estoy con el bandoneón”, concluye.



Dino Saluzzi Quinteto. Tres únicas presentaciones: jueves 12, viernes 13 y sábado 14 de diciembre a las 21 en Café Vinilo, Gorriti 3780. 


Dino Saluzzi Quinteto. Tres únicas presentaciones: jueves 12, viernes 13 y sábado 14 de diciembre a las 21 en Café Vinilo, Gorriti 3780. 
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