José Roberto Duque: "El aliado del pueblo pobre de Venezuela es el gobierno, duela a quien le duela”

Periodista e historiador publicó un libro esclarecedor sobre el proceso político de su país desde que se descubrió que es una de las reservas mundiales de petróleo.
(Foto: Felix Gerardi)
14 de junio de 2020

José Roberto Duque es periodista, historiador y se define como defensor del proceso chavista, pero con libertad como para moverse en toda la cancha. Acaba de publicar “Venezuela crónica. Cómo fue que la historia nos trajo hasta aquí”; un muy esclarecedor texto, imprescindible para entender el último siglo en la vida de esa nación caribeña. En 1917 se descubrió que literalmente flotaba sobre una maldición: las mayores reservas de petróleo del mundo, para bien y para mal.

Consultado por Tiempo, Duque analiza las razones por las cuales resiste Nicolás Maduro. O más bien, cómo es que el pueblo no se alza, como esperan la oposición y la alianza de derecha que quieren voltear al mandatario bolivariano. “Es usual comparar estas situaciones con el momento del Caracazo, el estallido gigantesco de febrero de 1989”, avanza para marcar la diferencia sustancial: “En ese momento era evidente que el sector empresarial y el gobierno nacional formaban una sólida alianza. Eran una sola entidad opresiva. Empresarios y Estado venezolano tenían un acuerdo que permitía el funcionamiento en un precario equilibrio, con negociaciones y acuerdos de altas cúpulas”. Y puntualiza, “era un Leviatán del poder inmenso de un Estado putrefacto contra el pueblo”.

 Ahora, en cambio, “el pueblo no tiene contra quien estallar. El gran aliado del pueblo pobre de Venezuela es el gobierno, duélale a quien le duela”.  Duque entiende que el gran factor aglutinante “es la verificación de que estamos ante un gobierno asediado desde muchos flancos. Incluso el pueblo antichavista es consciente de esa amenaza de las trasnacionales, los empresarios y los gobiernos más poderosos del mundo. Es algo que la gente tiene incrustado en el inconsciente colectivo, así haya algunos que no lo reconozcan”.

Sin embargo, está claro que los padecimientos de la gente de a pie son muchos y no es tan sencillo seguir a pesar de la escasez de elementos esenciales para lo que se define como una vida digna. “Hay quienes piensan todavía que si al pueblo pobre se lo somete a una presión suficiente no va a aguantar más y va a entregar el país a EE UU para que no nos sigan castigando. No cuentan con que el pueblo es una entidad resistente. La gente sometida a una situación que compromete su existencia apela a recursos extremos de sobrevida que pueden ser brillantes”.

Eso implica entre otras cosas renunciar sin reparos “a las aparentes mieles de la sociedad citadina y dirigirse a lo que dejó atrás en el campo hace tres o cuatro generaciones para ponerse a vivir como antes de que nos secuestraran en estas urbes de concreto”. Puede sonar romántico, pero Duque recuerda que los pobres de todo el mundo son los que siempre se llevaron el “coñazo” a lo largo de la historia, y que por lo tanto el malvivir es su situación normal. Y cuenta una anécdota personal.



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“Al sitio donde estoy pasando la cuarentena viene mucha gente a cocinar con leña. Se hacen unas grandes sopas colectivas y cuando la gente se junta a comer surge la conversación de cómo era que vivía mi abuela, de cómo contaban que hacían las cosas en el pueblito donde vivían. Esa es una forma de regresar al campo, al menos espiritualmente. De regreso a formas precapitalistas de vida”.

Por cierto que el otro gran actor en este drama es la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). El historiador reconoce que también está dislocada, “porque hay elementos allí dentro que son de derecha y quisieran derrocar al actual gobierno”. Pero sostiene que entre los uniformados sobrevive un sentimiento nacional “que impide la entrega de los intereses del país, de algo tan abstracto como la soberanía, a un país depredador que viene a apoderarse de todo esto”. Y apunta como una jugada inteligente de Maduro el rodearse de los militares con liderazgo efectivo y capacidades operativas. “Puede haber generales que saben discursear, pero los que mueven tropa y consciencia dentro de la FANB son chavistas”.

¿Cómo juega la oposición en este embrollo? “Juan Guaidó y su grupo están en el centro de un espectro donde hay una derecha más extrema, instalada en Miami y que hace lobby por una intervención armada violenta con el uso de fuerzas internacionales”, responde Duque. Otro sector de la oposición es más moderado y participa en las elecciones, legitimando el proceso.

Para el escritor, sin embargo, el autodesignado presidente venezolano es quien más disfruta del momento, “Tiene en sus manos los ingresos de CITGO, la empresa norteamericana que distribuye gasolina en EE UU, y de otras compañías en Colombia y Europa”. El detalle es que “está aprovechando en términos pecuniarios de acumulación de recursos, más no de poder. Guaidó tiene un enorme capital en moneda, en activos, pero ese capital no se traduce en poder político”.

Por estas razones, el riesgo más grave para el gobierno bolivariano no es su frente interno, sino el exterior. “Hay 800 soldados norteamericanos que acaban de llegar a Colombia con un fin bastante difícil de explicarle a la opinión pública. Creo que esa es la principal amenaza”.

El horror de sus pesadillas, dice, es un tipo de invasión como a Panamá en 1989, “que secuestren o asesinen a alguno de los líderes fundamentales del chavismo y no nos den tiempo de reaccionar”.

En un escenario semejante, hay quienes avizoran persecuciones y ejecuciones sumarias. “Tampoco es que el chavismo va a esperar dócilmente que vengan a lincharlo. Habría una respuesta sangrienta y eso cumpliría la fantasía de algunos que andan clamando por una guerra civil”, culmina Duque.

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