El anticorreísmo ya se da la mano para enfrentar a Arauz

Cuando el conteo de la primera vuelta de Ecuador aún no se cerró, los dos candidatos que pugnan por el segundo puesto, con la anuencia de la OEA, muestran un diálogo que abre las suspicacias para una alianza hacia el balotaje. La estrategia de UNES para quebrar ese pacto y sumar los votos que le faltan.
(Foto: Rodrigo Buendia / AFP)
14 de febrero de 2021


Con acusaciones de fraude, marchas, manifestaciones varias y un pedido compartido de recuento de votos en los 24 distritos, las elecciones presidenciales en Ecuador aún no terminan de definirse y probablemente pasen varias jornadas hasta que se determine quién será el candidato a enfrentar a Andrés Arauz en la segunda vuelta del 11 de abril. Al cierre de esta edición y con más del 99,96 de las actas procesadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el candidato de CREO, el banquero de derecha Guillermo Lasso, aventajaba por escaso margen (19,74%) al líder del indigenista movimiento Pakakutik, Yaku Pérez (19,38%), revirtiendo la tendencia informada en las primeras horas posteriores a los comicios del domingo pasado –para algunos imprudentemente por la paridad manifiesta entre ambos candidatos– en que daban a Pérez como segundo. Paradójicamente, el único dato inamovible e indiscutible es el triunfo del correísmo por el 32,70%, número que no alcanzó para lograr aquella gesta prometida en campaña de “una sola vuelta”, ya que se requería una base de 40 puntos además de los 10 de diferencia con el más cercano. Sin embargo, suficiente como para confirmar la vigencia de la expresión popular del expresidente, pese a competir con un candidato práctica-mente desconocido, de ser objeto de persecución judicial a varios de sus dirigentes y de no tener no solo la posibilidad de presen-tarse como candidato, sino tampoco de aparecer en los spots de campaña de la alianza UNES.

Este viernes, Lasso y Pérez acordaron ante el Consejo Electoral solicitar un recuento de votos para descartar un supuesto fraude en la primera vuelta. "Nuestra propuesta es que se suspenda este proceso hasta que se dé un recuento en las 24 provincias", expre-só Pérez durante el encuentro con Lasso en la sede del CNE en Quito, encabezado por la titular del organismo, Diana Atamaint.

En la reunión, a la que también asistieron otros miembros del CNE y algunos observadores internacionales –entre ellos de la OEA–, Pérez agregó que "hoy tienen una oportunidad histórica de demostrar al país que no hay fraude, que se hizo con transpa-rencia el proceso electoral" del pasado domingo.

"Apoyo la propuesta del candidato Yaku Pérez a efecto que, dentro del marco de la ley, se revise el escrutinio de los votos", manifestó a su vez Lasso.

La diferencia a favor de Lasso había sido anticipada por el propio Correa el lunes, cuando Pérez celebraba y la mayoría de los medios informaban un resultado que lo favorecía. Por otro lado, el eventual acuerdo entre candidatos, en apariencia tan disímiles, generó críticas sobre todo contra Pérez, de quien señalaron que apenas pasadas las elecciones denunciaba un pacto entre Correa y Lasso, “y ahora pacta con Lasso”. “Estamos vigilantes que la reunión entre Yaku Pérez y Guillermo Lasso no sea un acuerdo con la derecha. Esto sería ilegítimo e inconsulto con las bases de (la Confederación de Nacionalidades Indígenas) CONAIE y Pachakutik. Nuestra lucha es contra la derecha neoliberal que saqueó el país, venga de donde venga”, puso en duda el líder del movimiento indígena Cotopaxi, Leónidas Iza.

Esto puede significar también un fuerte debate hacia el seno de las comunidades indígenas con respecto a dónde dirigir su voto. En un análisis publicado tras los comicios, el director del CELAG, Alfredo Serrano, opinó que “no es a Yaku a quien ha votado la gente. La mayoría de su electorado hubiera votado a Yaku, Iza, Vargas, o a cualquier otro representante de esa resistencia demos-trada épicamente en las calles frente al ajuste neoliberal. Ese espíritu rebelde indígena trascendió, convirtiéndose en un verdadero sujeto político y electoral”.

Si bien el movimiento Pachakutik ha sido considerado desde su nacimiento en 1995 como popular, ambientalista, antineoliberal y de izquierda, la dirigencia actual recibe críticas por sus concesiones al poder y sus posturas débiles frente al capitalismo. En el discurso de Correa, Pérez es directamente un dirigente “de derecha”. En una entrevista reciente, el expresidente afirmó que “Yaku Pérez no es de izquierda, por favor, ni siquiera es indígena. Todo mimético. Es un gran montaje Yaku Pérez. Él tiene el apoyo de la embajada de EE UU”, señaló y enfatizó que es un “candidato de recontraderecha. Mire cómo apoyó el golpe de Estado contra Evo Morales, felicitó a (Jeanine) Áñez”.

Por otro lado, es incierto si el correísmo podrá capitalizar parte del electorado del candidato de la Izquierda Democrática, Xavier Hervas, quien reunió más del 15% y fue acaso la mayor sorpresa de las elecciones. Tanto Arauz como Correa lo señalan por haber sido “aliado” de Moreno y facilitar todas sus políticas. Hervas, por su parte, acusa a Correa de haber ejercido una “dictadura” y había pedido que “no regrese el modelo obsoleto” de su gobierno. Por otro lado, es incierto si el correísmo podrá capitalizar parte del electorado del candidato de la Izquierda Democrática, Xavier Hervas, quien reunió más del 15% y fue acaso la mayor sorpresa de las elecciones. Tanto Arauz como Correa lo señalan por haber sido “aliado” de Moreno y facilitar todas sus políticas. Hervas, por su parte, acusa a Correa de haber ejercido una “dictadura” y había pedido que “no regrese el modelo obsoleto” de su gobierno.
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