"El árbol de los deseos"

A partir de este viernes, porteños y visitantes de la ciudad podrán formular en voz a través de un micrófono sus sueños para el próximo año frente a la gigante escultura inflable que Marta Minujin emplazará junto al Malba. Habrá que esperar que transcurra 2018 para saber si se cumplieron.
13 de Diciembre de 2017

Marta Minujin continúa con sus megaproyectos para emplazar en la vía pública. Esta vez se trata de la Escultura de los Deseos, una instalación de 15 metros de alto, inflable y de colores muy brillantes que a partir de este viernes será instalada en la Plaza de la República del Perú de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Obviamente, la escultura tiene que ver con el momento del año, ya que, con una buena dosis de pensamiento mágico, todos confiamos en que el año próximo nos traiga mayor felicidad que el que se fue. Aprovechando ese sentimiento que flota en el aire, la artista invita a los transeúntes a formular sus deseos frente a su escultura que estará junto al Malba. Los visitantes podrán hacerlos públicos a través de un micrófono Una vez formulados, podrán recorrer el interior de la escultura al tiempo que los deseos propios y de los demás son traducidos de inmediato o cantos de pájaros y otras melodías. La escultura de los buenos deseos podrá visitarse hasta el 23 de diciembre de 11 a 20. 

Las obras de Minujin, siempre de carácter experimental, se completan con la participación de la gente, dado que la creadora le da una importancia capital a la interacción en el terreno del arte, lo mismo que a lo efímero pero que deja huella. Baste recordar su participación en el Instituto Di Tella, algo así como un templo de las vanguardias. Allí presentó La Menesunda en 1965, que tuvo una gran repercusión entre los visitantes. 

Poco antes, en 1963, había presentado en París el happening La destrucción, que, como lo requería su nombre, culminó con la quema de su obra.

En Nueva York se entabló relación con los máximos representantes del pop art e hizo sus propios aportes. Este año presentó El Partenón de Libros integrado por 100.000 libros prohibidos de diferentes épocas. La obra, de enormes dimensiones, fue emplazada en la ciudad alemana de Kassel. 

Los porteños podrán ahora formular sus deseos de manera pública. Cabe preguntarse si de este modo los anhelos tendrán mayor posibilidad de realización, pero vale la pena intentarlo.

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