El arma en la casa, la clave de un caso con los roles cambiados

El crimen de Entre Ríos conmociona pero por su excepcionalidad. El uso de armas de fuego, fatal en la violencia de género, es en un 98% masculino.
6 de Enero de 2018

El caso –una chica de 19 años dispara dos veces contra su novio, de 20, con el arma reglamentaria del padre policía y luego confiesa el crimen– ha provocado conmoción. Y el fenómeno se explica por el excepcional cambio de roles: la víctima, esta vez, no fue una mujer.

El Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales (INECIP) elaboró un informe sobre la incidencia de las armas de fuego en los casos de violencia de género y probó que el 98% de los usuarios de ese tipo de armas son hombres –el dato surge de las solicitudes de credencial de legítimo usuario que registra la ANMaC–, aunque son las mujeres quienes "resultan desproporcionadamente victimizadas en forma de homicidios y femicidios". De hecho, en la Argentina una mujer es asesinada cada 29 horas y uno de cada cuatro femicidios es cometido con un arma de fuego.

"Una de las cosas que más nos llamó la atención al hacer el estudio es que pese a que es sabido que la victimización por armas de fuego alcanza mayoritariamente a jóvenes de género masculino, la proporción de mujeres asesinadas o lesionadas es demasiado alta si se toma en cuenta que sólo el 2% de ellas es usuaria de armas", explica Julián Alfie, investigador del INECIP y uno de los autores del informe.

Poco después de las 5 de la mañana del viernes 29 de diciembre, en Gualeguaychú, Nahir Galarza, estudiante de Derecho, o en palabras del padre, una chica "buena, hermosa, casi perfecta", rebatió la contundencia de las estadísticas y, según su propio relato, asesinó de dos tiros a Fernando Pastorizzo. Después se fue a dormir, y al despertar posteó en una red social una foto de los dos, acompañada de un texto que todavía escandaliza a la familia de la víctima. "Cinco años juntos, peleando, yendo y viniendo pero siempre con el mismo amor. Te amo para siempre, mi ángel".

Horas más tarde, en la oficina del fiscal Lisandro Beherán, la joven asumió la autoría del crimen, desligó a su familia (en especial a su padre, Marcelo Galarza, oficial de la policía de Entre Ríos y cuya arma sirvió para matar a Pastorizzo), entró en shock y fue trasladada a la sala 6 de psiquiatría del Hospital Centenario en carácter de detenida.

"Todo lo que generó y sigue generando el caso de Gualeguaychú –reflexiona Alfie– da muestra de lo poco usual que es que una chica mate a un varón. Esa debería ser la principal conclusión. Estamos lamentablemente acostumbrados a que se produzcan femicidios, pero el caso inverso nos llama la atención. La violencia armada afecta a las mujeres todos los días. Hay que saber que lo de Nahir es un hecho aislado".

Otra de las conclusiones más relevantes del informe remarca el efecto "invisible" del uso del arma de fuego como extensión del control del hombre sobre la mujer. "Estos son los casos más difíciles de estudiar porque no llegan a judicializarse, pero está claro que la presencia del arma en el hogar funciona como un medio de amenaza tácita o implícita, especialmente en las relaciones de pareja", remarca Alfie.

Un aspecto importante del estudio es el rechazo a la mirada positiva sobre la tenencia de armas en el hogar. En ese sentido, especialistas de otros países compartieron diversas experiencias de programas de desarme y políticas de control que permitieron reducir la violencia de género cometida con armas de fuego. Y destacaron la importancia de la participación de las mujeres en la formulación de las políticas de seguridad.

"El caso de Gualeguaychú –concluye Alfie– impugna la falsa creencia de que tener un arma en la casa aumenta la seguridad. La mayor parte de los homicidios provocados con armas de fuego se dan en conflictos interpersonales: no son los delincuentes los que provocan la mayoría de las muertes. Esta chica usó el arma porque la tenía a mano. No sólo la familia no está más protegida frente a la delincuencia con un arma en la casa, sino que incluso potencia los riesgos". «

Prisión preventiva para Nahir

"El abogado defensor insiste con el arresto domiciliario y la pulsera electrónica. Yo creo que corresponde una prisión preventiva por 60 días. Ese es el término que pidió el fiscal. Debo escuchar las teorías del caso y resolver en consecuencia. La idea de la prisión preventiva es que la persona esté privada de su libertad para neutralizar los riesgos procesales". Así el juez de Garantías de Gualeguaychú, Guillermo Bire, rechazó el pedido de la defensa de Nahir Galarza y confirmó que seguirá detenida por el asesinato de su novio.

Luego de que la prueba de parafina a la imputada diera negativa, en las últimas horas apareció un video que muestra a una joven con las características de Nahir alejándose del lugar en que Fernando Pastorizzo fue encontrado agonizando tras recibir los disparos. En tanto, los padres de Nahir intentan relativizar la relación con la víctima para aliviar la pena que la chica podría enfrentar.

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