El camino al paraíso del básquet. Por Martín Núñez

Columna de opinión.
24 de Junio de 2017

La llegada de los argentinos a la NBA pocas veces se hizo por medio del draft. De los 16 argentinos con sello NBA, desde Jorge González a Juan Pablo Vaulet, apenas tres lograron llegar vía draft. El único que estuvo en esa noche de show frenético, le dio la mano al comisionado David Stern y se puso el gorrito de su nuevo equipo fue Carlos Delfino (Pistons, 2003), único nacional elegido en primera ronda. Tanto Emanuel Ginóbili (Spurs, 1999) como Luis Scola (56°, San Antonio Spurs 2002), los otros que llegaron al paraíso del básquet por esa vía fueron seleccionados en la segunda ronda y esperaron un tiempo en Europa para dar el salto a la elite.

Los otros que aparecieron en la planilla de futuras estrellas fueron Federico Kammerichs (Blazers, 2002) y Marcelo Nicola (Rockets, 1993), pero jamás pisaron el parquet de la NBA. El primero fue el Gigante González. El formoseño, fallecido en 2010, estuvo a punto de jugar para Atlanta Hawks (1988), pero prefirió tener una carrera en la lucha libre de ese país. Hernán Montenegro, tras un paso por la NCAA, fue seleccionado por Philadelphia Sixers (1988) pero no llegó a jugar. Más reciente es el caso de Juan Pablo Vaulet, MVP de la Liga de Desarrollo 2015 y actual pieza fundamental de Bahía Basket, que sorprendió al ser escogido por Charlotte y traspasado al instante a los Nets, que si bien siguen de cerca su evolución, aún no hay señales de que se integre a la brevedad.

Hay dos aspectos a tener en cuenta: que ser elegido en el draft no asegura un lugar en la elite, y que la NBA tiene ojos en todos lados. El jueves por la noche se realizó una nueva edición del show de selección y los teléfonos de Gabriel Deck (Utah Jazz, Milwaukee Bucks, Indiana Pacers, New Orleans Pelicans) y de Luca Vildoza (Rockets) sonaron como nunca. Sin embargo, no fueron seleccionados. Esto no cierra puertas, todo lo contrario. Ser elegido debajo de un puesto 40 es como si nada y ahora, siendo dos nombres que los scouts NBA ya conocen, tendrán la chance de participar en algún campamento de verano y, tal vez, recibir un contrato más suculento.

Así les pasó a Nicolás Brussino (con un año de experiencia en los Mavericks y el primero en saltar de la LNB a la NBA) y a Patricio Garino (espera novedades de Orlando). El resto de los argentinos que llegaron a la NBA no tuvieron contacto con el draft, pero los scouts brindaron amplios informes a sus respectivas franquicias. Una vez anotados en una carpeta, ese nombre no se borra. Así llegaron Andrés Nocioni, Walter Herrmann, Pepe Sánchez, Rubén Wolkowyski, Fabricio Oberto, Pablo Prigioni y Nicolás Laprovíttola. Y es el que le puede tocar, casi con seguridad, a Deck (San Lorenzo), dominador absoluto de una LNB que ya le queda chica, y a Vildoza (Quilmes de Mar del Plata), talento puro que se va al Baskonia de España donde será dirigido por Prigioni. Y también le puede pasar, en breve, a Facundo Campazzo, quien esta temporada puede ver su sueño cumplido de llegar a la NBA.

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