El Club Mac Allister no responde a un pedido de informes

A un mes de la denuncia contra un DT por abuso a 6 chicos, la dirigencia mantiene el silencio, al igual que el secretario de Deporte de la Nación.
2 de Abril de 2017

El Club Deportivo Mac Allister, luego de la denuncia a un entrenador por abuso sexual de seis menores de edad, no presentó el informe pedido por la Liga Cultural de La Pampa, que nuclea a los clubes de fútbol de la provincia, a un mes de la acusación judicial de una de las madres de los chicos. "Hoy hay mucha gente que se atreve a denunciarlo –dice Alfredo Iturri, vicepresidente de la Liga–. Pero todavía hay chicos que no se atreven a hablar. Lo que es un poco extraño es el hecho de que en Mac Allister lo habían echado y lo vuelven a contratar. Reiteraremos el pedido de informe de la situación porque no estamos hablando de un hecho menor". Héctor "Patilla" Kruber fue denunciado por invitaciones a los niños a dormir desnudos para "mejorar el rendimiento", "masajes de relajación" durante la siesta e intentos para que le hagan sexo oral. El técnico de 67 años es el descubridor del exjugador Carlos Mac Allister, fundador del club y actual secretario de Deporte de la Nación. Mac Allister dijo que hace cuatro años dejó de ser el presidente y que el titular es su hermano, Patricio.

A Kruber lo habían apartado de Mac Allister en 1999 por un caso de abuso. Antes, en otro club de Santa Rosa, General Belgrano, Iturri había detectado una alarma. "En 1995 había comentarios que nunca pudieron comprobarse, pero se hablaba mucho. A raíz de la duda, y de una concepción del deporte opuesta, porque priorizó la formación y no los éxitos, decidimos que no trabaje con nosotros", explica Iturri, a quien presionaban para que nombrara a Kruber entrenador de la selección de la Liga por sus resultados exitosos.

En Belgrano trabaja la psicóloga deportiva Gabriela Pasquettín. Fue convocada por Patricio Mac Allister para la segunda reunión con los padres después del torneo juvenil en el que se produjeron los hechos. La madre que realizó la denuncia -cuya identidad se preserva- le dijo a Tiempo que Pasquettín le pidió silencio: "La trajeron para tranquilizarnos. Nos dijo que no hablemos. Que lo íbamos a exponer, que era contar y revivir sus momentos. Busqué a una psicóloga para mi hijo, y ella me dijo lo contrario".

Pasquettín dice que solo se abocó a la parte psicológica. "Surgió la pregunta si hacían o no la denuncia –marca–. Les dije que se informaran con quien corresponda. Me preocupé por los chicos y les expliqué a los padres los síntomas. Lo que uno dijo fue prudencia. La desesperación te lleva a actuar impulsivamente. Les di pautas para detectar y, ante eso, concurrir rápidamente a un colega que los pueda atender y, en función de eso, hacer o no la denuncia. Si este era el caso más comprometido, o al menos la mamá mas desbordada, lo ideal era hacer la consulta individual. Por ahí con una madre desbordada al niño se le dificulta hablar. Y si el diagnóstico es ese, la denuncia hay que hacerla."

Patricio Mac Allister separó a Kruber. En la reunión con los padres reconoció antecedentes recientes. "Estoy en el ambiente del fútbol, y esto pasa en todos lados -les dijo, según un audio que difundió El Diario de La Pampa, que destapó el caso-. Aunque me duela. Vi en cinco clubes estas situaciones. Esto no es que sea un monstruo".

Los corrillos acerca de Kruber vienen desde hace más de 20 años. En 2013, Mauro Greco, exjugador de Belgrano y profesor de Comunicación Social, utilizó en una jornada académica en General Pico, sin nombrarlo, el caso del entrenador. Greco trabajó los "silencios sociales". En la ponencia se lee: "Este entrenador es –o era, no sé– el protegido de un conocido futbolista pampeano triunfador en el fútbol grande capitalino. (…) En el vestuario de uno de estos partidos juveniles este entrenador ordenaba a sus dirigidos que, a la hora de cambiarse para el encuentro, lo último que debían ponerse era el pantalón".

Soltero, Kruber vivía en la casa de su madre en el barrio Villa Alonso, a metros del club Belgrano. Después de la declaración judicial nadie lo vio por las calles de Santa Rosa. Cuentan que hasta los parientes se distanciaron de él y que lo refugia una vieja familia amiga.

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