El cura Ilarraz, a juicio oral por los abusos a seminaristas

Lo dispuso la justicia enterriana tras rechazar diversos recursos de su defensa.
17 de Agosto de 2016

La causa por el supuesto abuso de al menos medio de centenar de niños contra el sacerdote Justo Ilarraz, ex prefecto del seminario de Paraná, fue finalmente elevada a juicio oral, a casi cuatro años de iniciada.

El juez de Transición N°2, Pablo Zoff, dictó la medida luego de rechazar el planteo de nulidad que había interpuesto la defensa del cura entrerriano, además de los recursos de extinción de pruebas y el pedido de sobreseimiento.

A Ilarraz se lo investiga por presuntos abusos contra niños de entre 10 y 14 años, internados en el seminario paranaense, cometidos entre 1984 y 1992.

La investigación se había iniciado en septiembre de 2012 y estuvo a cargo del juez Alejandro Grippo hasta noviembre de 2014, cuando pasó a la jueza Susana María Paola Firpo, quien hace una semana fue designada transitoriamente en otro juzgado. Ahora, el juez Zoff desanuda la causa, caratulada como "promoción a la corrupción de menores agravada", que venía sufriendo demoras por las trabas legales introducidas por los abogados defensores del presbítero.

El caso Ilarraz desnuda una trama de ocultamientos a la que no serían ajenas las máximas autoridades de la arquidiócesis de Paraná. Un ex seminarista declaró recientemente en sede judicial que el arzobispo Juan Puiggari le ofreció 500.000 pesos a uno de los denunciantes para disuadirlo de continuar la acción penal, versión que fue desmentida por la curia local.

En tanto, una carta llegada desde el Vaticano a los tribunales locales revela que en 1997 Ilarraz confesó los abusos ante un tribunal eclesiástico, y que mostró arrepentimiento.

El caso involucra a otro alto representante de la jerarquía católica: el cardenal Estanislao Esteban Karlic. En 1995, como arzobispo de Paraná, tomó conocimiento de las primeras denuncias contra Ilarraz y dispuso realizar una investigación puertas adentro de la diócesis. Karlic declaró haber seguido los pasos que contemplaba entonces el Código de Derecho Canónico, pero omitió informar a la justicia sobre los abusos.

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