El déficit comercial no para de crecer

Por décimo mes consecutivo, el saldo de exportaciones e importaciones dio negativo. El rojo de octubre fue de U$S 955 millones y el acumulado anual ya llega a U$S 6.115 millones.
23 de Noviembre de 2017

Por décimo mes consecutivo, el saldo de la balanza comercial fue desfavorable para nuestro país. Según el Indec, en octubre fue de U$S 955 millones, el segundo parcial más abultado en lo que va del año, con lo que el déficit acumulado en la materia ya suma U$S 6.117 millones durante 2017.

En el desglose que realizó el organismo estadístico, se detalla que el mes pasado hubo exportaciones por U$S 5.241 millones, con un incremento de 10,8% con relación a los montos vendidos en el mismo período del año anterior. En cambio, la dinámica de las importaciones es mucho mayor, ya que tuvieron una variación interanual de 29,5% y llegaron a U$S 6.196 millones.

El grueso del déficit se explica por la desigual relación entre nuestro país y sus principales socios comerciales, Brasil, China y Estados Unidos, que son los que concentraron la mayor parte de las operaciones, sumando las compras y las ventas. Con nuestro vecino, el saldo fue negativo en U$S 732 millones, con origen principal en la importación de autos; con los norteamericanos, U$S 215 millones, con un fuerte componente de bienes de capital; y con el gigante asiático, U$S 1.376 millones, básicamente por la llegada de productos electrónicos y equipos para la construcción. Esos tres países, sumados, absorbieron 33,4% de las exportaciones de Argentina y 58% de las importaciones.

En el otro extremo de la lista, el mayor superávit comercial se logró con Chile. Las ventas al país trasandino, principalmente en los rubros de granos de maíz y aceites de origen vegetal, superaron a las compras en U$S 152 millones.

A falta de dos meses para cerrar el año, el déficit comercial ya superó holgadamente los U$S 4.500 millones que había previsto el Ejecutivo en el Presupuesto 2017. Sin embargo, para el gobierno los números en rojo no son una mala señal. Por el contrario, entienden que es un síntoma de que se está reactivando la economía local, ya que la mayoría de los bienes durables y de capital que se utilizan en el proceso de inversión provienen del exterior. De hecho, la expectativa es que la brecha puede ser aún mayor el año que viene.

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