El déficit fiscal y los frentes que el gobierno no atiende

Hacienda planea recortes para anticiparse a lo que le pedirá el Fondo: bajar el rojo primario al 1,5% del PBI.
26 de Mayo de 2018

El déficit fiscal se convirtió en el foco principal de las negociaciones entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional. Las versiones originadas en Washington estiman que el FMI pedirá que el saldo primario negativo, que el gobierno estimaba en el 2,7% del PBI para este año, se reduzca al 2,5% y que en 2019 baje al 1,5%. En previsión de esos requerimientos, en los que el organismo también insistía a rajatabla en los reiterados salvatajes y blindajes a nuestro país en la década del '90, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, ya pidió al resto del Gabinete un listado de áreas y programas en los que se pueda recortar gastos, incluyendo un fuerte achicamiento de personal.

Sin embargo, una revisión de los números macroeconómicos deja ver algunos desequilibrios mucho más graves que el resultado fiscal. Rubros tales como la deuda pública, el peso de sus intereses, el rojo de la balanza comercial, la fuga de capitales y las exenciones tributarias otorgadas por el gobierno entregan valores mucho mayores que la mera diferencia entre ingresos y egresos originados en el funcionamiento del Estado.

El informe mensual del Ministerio de Hacienda sirve para dar idea de la magnitud de las cifras en danza. Esa cartera anunció que en abril el déficit fiscal se redujo un 44% y se situó en $ 10 mil millones, como producto de una fuerte caída de los subsidios a los servicios (17%) y la obra pública (24%). En el acumulado del primer cuatrimestre, el saldo negativo es de $ 41 mil millones.

Pero esos números son pequeños en comparación, por ejemplo, con la deuda pública. Sólo en concepto de intereses, Hacienda abonó $ 33 mil millones en abril (el triple del déficit primario) y $ 93 mil millones (más del doble) en los cuatro primeros meses de 2018. Su peso es cada vez mayor, no sólo por las fuertes emisiones del Ministerio de Finanzas en los últimos dos años y medio sino por la devaluación, que hizo que el stock de deuda emitido en  moneda extranjera (el 68% del total) creciera en menos de un mes $ 1,1 billón, el equivalente a la recaudación de impuestos de seis meses.

De la misma manera, el déficit comercial duplica al fiscal. Según informó el Indec, en abril las importaciones superaron a las exportaciones en U$S 938 millones. Al nuevo tipo de cambio, fueron más de $ 23 mil millones. En lo que va del año el rojo suma U$S 3420 millones, que pesificados superan los $ 85 mil millones y dejan un agujero que agranda la dependencia de los fondos extranjeros cuya retirada disparó la crisis cambiaria. También es significativa la fuga de capitales, que según el balance cambiario del Banco Central trepó el mes pasado a U$S 2055 millones o $ 51 mil millones. Se trata de dinero que quedó al margen del circuito económico y que por esa razón no tributará impuestos. 

Algo menores, aunque de todos modos importantes, son los montos que el gobierno optó por dejar de recaudar para incentivar a determinados sectores. La rebaja gradual de las retenciones a la soja impactará en las cuentas oficiales en unos $ 25 mil millones a lo largo de 2018. La primera etapa de la rebaja de las contribuciones patronales costará este año al Estado unos $ 32 mil millones, que quedarán en manos de los empleadores.

El abanico de números que muestran los graves desbalances de la economía argentina es amplio. Sin embargo, el gobierno intenta dar una muestra de salud ante el sistema financiero internacional operando sobre lo que está a su alcance, el déficit operativo primario. Para ello seguirá ajustando los subsidios (que costaron $ 15 mil millones en abril) y la masa salarial ($ 28 mil millones por mes), a costa de los cuales buscará mostrarse solvente sin reparar en los números que no le conviene tocar.

Ingreso a la OCDE

Uno de los principales objetivos del gobierno para este año podría cumplirse esta semana, cuando se reúnan el próximo jueves los ministros de Relaciones Exteriores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), los que podrían resolver la incorporación de la Argentina a ese grupo. Una delegación argentina, encabezada por los ministros Jorge Faurie (Cancillería)y Nicolás Dujovne (Hacienda) e integrada por miembros de la oposición viajará a París para la ocasión. «

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