El desafío de la unidad

La unión es la única alternativa para dar batalla al avance neoliberal. Ese fue el punto de partida para la discusión y el debate en el Encuentro Internacional de Sindicalismo y Cooperativismo.
23 de Diciembre de 2016

Tras una larga jornada de intercambio y debate sobre la situación actual que viven los trabajadores y trabajadoras en la región, se desarrolló con gran éxito el Encuentro Internacional de Sindicalismo y Cooperativismo en América Latina.

La conclusión fue que la unidad es la única alternativa para dar batalla al avance neoliberal. En tiempos donde nos quieren hacer creer que desde lo individual se puede llegar más lejos que desde lo colectivo, nosotros nos reunimos para caracterizar las situaciones del sector en los países de la región y afirmar que la unidad es lo único que nos dará fortaleza para que no nos quiten los derechos que hemos logrado conseguir en estos años”, señaló Christian Miño, presidente de la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo en el marco del encuentro internacional “Socialismo y Cooperativismo. El desafío de la clase trabajadora en América Latina”.

“Charlamos en distintos encuentros internacionales que la derecha afecta a los cooperativistas y a los trabajadores sindicalizados. Pensamos en cómo hacer para que no sigan avanzando sobre nosotros”, dijo Hugo Cabrera, secretario de Internacionales de la CNCT.

De esta iniciativa, de la que participaron representantes de Brasil, Uruguay y Argentina, surgió un programa de acción conjunta y una agenda de trabajo para los próximos meses. El conjunto de los trabajadores se proclamó en contra de retirar a Venezuela del Mercosur y además, hizo un fuerte reclamo: pasar la Navidad sin presas políticas.

Caracterizando el problema

En la última década, los trabajadores y trabajadoras de gran parte de América Latina han sido protagonistas de procesos políticos que han logrado conquistas fundamentales. En esos años, se pudo ver el avance en una mejor distribución de la riqueza, y una gran mejora en las condiciones de vida y de trabajo. Además de lograr los mayores niveles de integración y de cooperación que haya vivido nuestra región, gracias a la conformación de organismos tales como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), además de la consolidación de los ya existentes, como el Mercado Común del Sur (Mercosur).

Sin embargo, en el último año el panorama ha cambiado radicalmente para los países suramericanos. La destitución de gobiernos democráticos, como el de Dilma en Brasil –y anteriormente Zelaya en Honduras y Lugo en Paraguay–, el triunfo electoral de Mauricio Macri en Argentina, sumado sumado a los intentos desestabilizadores en las democracias de Venezuela, Ecuador y Bolivia, trazan el escenario de una nueva etapa donde la derecha neoliberal ha vuelto a ocupar espacios de gobierno y busca revertir todo el proceso de conquistas alcanzadas en los últimos diez años. El objetivo detrás de estas maniobras no es otro que condenar a la región a la dependencia y al subdesarrollo. En definitiva, al hambre de nuestros pueblos.
En el caso de Argentina, a un año de la llegada de Macri al gobierno, las consecuencias son devastadoras: la cifra de despidos ya asciende a 200 mil. A su vez, el gobierno avanza con medidas que apuntan hacia mayores niveles de flexibilización y precariedad laboral. Con respecto al sector de trabajadores autogestionados, ya se les ha retirado la personería a 6000 cooperativas. Además, se ha incrementado enormemente la cantidad de requisitos y de mecanismos burocráticos para las cooperativas, en un gesto de clara persecución política.

Por el lado de Brasil, el gobierno antidemocrático de Michel Temer avanza con medidas de ajuste, como el congelamiento del gasto público por un lapso de 20 años. En Uruguay, crece la estigmatización del desarrollo del Fondes por parte de los medios de comunicación, que buscan dirigir la opinión pública hacia la desacreditación de dicho organismo. Este es tan solo un esbozo del aparato de medidas que se vienen aplicando en conjunto en toda la región.

Al finalizar el encuentro se acordó que esta será la premisa para encarar este tiempo. Se sentaron las bases para un programa de organización latinoamericana de los trabajadores que promueva, difunda, impulse y accione en pos de la defensa de todos los derechos conquistados en estos años. «

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