El gobierno avizora un buen comienzo para aplanar la curva

El presidente sigue de cerca la situación del AMBA y Chaco. Está atento a la cantidad de camas en unidades de terapia intensiva.
5 de julio de 2020

El AMBA y Chaco son dos zonas críticas a las que Alberto Fernández no les saca el ojo de encima. Se mensajea o habla todos los días con los tres gobernantes de esos distritos: Jorge Capitanich, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta. En un contexto de ascenso acelerado de casos, el gobierno está satisfecho con la decisión de haber retrocedido a una cuarentena estricta, y así tener margen para maniobrar en medio de una pandemia que no lo deja hacer muchos planes a mediano plazo.

El jueves a la tarde Kicillof mantuvo una larga charla con Alberto. Repasaron los números, evaluaron la circulación de personas y del virus. Desde el Ministerio de Transporte confirmaban la baja del uso de trenes, colectivos y subtes. Este miércoles último, cuando comenzó la etapa dura, se registró una baja del 30% en el uso de medios de transporte con respecto al miércoles anterior, y un 36% menos con respecto al miércoles 17 de junio. En total, desde hace tres meses y medio, cuando comenzó el aislamiento, se redujo el uso del transporte un 84% en toda el AMBA.

El viernes, Fernández recibió a Rodríguez Larreta en Olivos durante 40 minutos. Al igual que hizo con el gobernador bonaerense, Alberto también evaluó junto al funcionario porteño la evolución de los números de la ciudad más complicada del país. La intención diferenciadora del jefe de Gobierno porteño quedó neutralizada por los números del día y de la semana. Desde Ciudad insisten en abrir todo lo que se pueda a partir del 18 de julio. Pero los resultados de esta etapa restrictiva de la cuarentena se verán recién en dos semanas, lo que tarda el virus en incubar. Sin embargo, para esa fecha, ya estarán disponibles los resultados de este aislamiento estricto que comenzó el miércoles. Si los casos bajaron, como se espera, será argumento para continuar con algunas restricciones. Y si no bajaron, se profundizarán más aun. El índice que mide la cantidad de infectados detectados sobre los test realizados fue el viernes del 38% promedio nacional, con una positividad de 41,7% en la Ciudad, 45% en la región Metropolitana de la provincia de Buenos Aires, y 18,3% en el resto del país.

Según explican fuentes del gobierno nacional, el objetivo de esta parte de la cuarentena es aplanar la curva para frenar el aumento importante que se venía observando. Pero además del número de contagios, lo que miran de cerca es la cantidad de camas UTI (unidad de terapia intensiva). Desde el gobierno evalúan que, al cabo de la primera semana, se observa una disminución en la cantidad de gente en tránsito. Los datos se analizan en función de la aplicación Cuidar, donde se registró una caída importante de permisos, y un menor uso del transporte público, objetivo clave a la hora de bajar la ratio de contagios. Fuentes oficiales relataron a Tiempo que la cautela prima y por ahora es prematuro evaluar el resultado. Recién dentro de diez días se observará el impacto real de la nueva cuarentena, cuando se tengan los datos en la mano.

Por lo pronto, si bien no se relajan, se mostraron confiados en la resistencia del sistema sanitario frente a su hora más crítica. El dato que miran es el número de fallecidos, que llegó esta semana por primera vez a 40 diarios. Analizan que esa misma cifra de fallecidos, pero en números totales, se produjo por primera vez recién el 4 de abril, más de un mes después de que se registrara el primer caso, que fue el 3 de marzo.

“Esa preparación del sistema sanitario se pudo hacer, con más camas, más respiradores y los 12 hospitales modulares. Ahora se intenta aplanar la curva y que no se desborde la capacidad de camas UTI”, se esperanzan en Casa Rosada.

En este contexto, este sábado, el ministro de Salud Ginés González García evaluó: "Las primeras mediciones son buenas, se redujo mucho la circulación, que es lo que lleva el virus. Pararla no podemos, porque no la para nadie. Pero podemos tenerla controlada”. “La situación no es normal, pero va dentro de los parámetros que esperamos. En términos generales, se está testeando bien. La logística que acompaña al test es complicada. El que se testea debe aislarse. Buenos Aires tiene 3500 aislados en hoteles. Todos los días incrementamos los testeos y la capacidad de los laboratorios. Los dos países líderes en testeos dentro de América son EE UU y Chile, y no tuvieron grandes resultados”, dijo a El Destape Radio. "Los plazos son los que están. Abrir es lo que queremos todos, pero hay que esperar a ver qué resultados obtenemos de esta etapa. La idea es que tengamos la misma responsabilidad que al principio de la cuarentena y esperar que el impacto sea menor”, se esperanzó Ginés. «

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