La recalificación de Argentina como «mercado emergente» por parte de la calificadora MSCI bien puede leerse como un ataque preventivo: en un contexto de fuga de capitales que podría incentivar a algún gobierno actual o futuro a establecer controles al flujo de capitales, se le impone a la Argentina un chaleco de fuerza que le impedirá a las autoridades nacionales tomar decisiones que alteren el actual cuadro regulatorio en materia de flujo de capitales y mercado cambiario.

El «upgrade» de la Argentina también funciona como un reaseguro del sostenimiento de los negocios argentinos tanto del sector bancario como del energético, los dos que han emitido acciones que cotizan en Wall Street y que se conocen en la jerga financiera como ADR. De acá a mayo próximo, esos ADR serán los únicos activos financieros que estarán bajo el paraguas protector de MSCI.

Sin herramientas

El macrismo desmontó el cepo cambiario y desreguló ese mercado y, además, flexibilizó el ingreso de divisas por parte de las exportadoras de cereales. También eliminó regulaciones vinculadas con la remisión de utilidades al exterior y desmontó las regulaciones al ingreso de capital golondrina. Por otro lado, habilitó nuevas operaciones financieras para esos capitales del exterior, como la compra de Lebac, las operaciones en corto y la adquisición de hipotecas.

La declaración de mercado emergente implica que el macrismo no puede retrotraer  esas decisiones so pena de perder la categoría. Incluso, debería abstenerse de aplicar cualquier control si hubiera una fuga masiva de capitales, como la que se produjo entre abril y mayo, que sumó unos 12 mil millones de dólares.

En algunos bufetes especializados en asuntos tributarios consideran que la carencia de herramientas incluye la posibilidad de aplicar impuestos a un activo financiero cualquiera porque ello podría ser tomado como una traba al libre flujo de capitales.

Esto sucede cuando en el gobierno se discutió con fuerza durante los días álgidos de mayo la posibilidad de aplicar algún tipo de control a la salida de capitales. El economsita Carlos Melconian, una suerte de vocero extraoficial del presidente Mauricio Macri, propuso un dólar más caro para los turistas que viajen al exterior, entre otras medidas que se evaluaron el mes pasado.

Negocios

Son sólo 14 las empresas argentinas que tienen ADR en Wall Street. Los bancos  ylas energéticas conforman la mayoría. Estas empresas serán las primeras beneficiadas por la recalificación de mercado emergente. Ello porque esos ADR serán los únicos tomados en cuenta por MSCI para la elaboración de un índice de acciones argentinas. La firma calificadora dijo que por ahora no tomará en cuenta los valores del mercado local a la espera de que aumente el volumen de operaciones. Pero en el sector se señaló que en realidad se trata de dar un tiempo hasta que se estabilice el mercado cambiario y con ello se consolide el de las accionbes a un valor en dólares menopr al que tenía en abril último, es decir, a menores precios.

Ahora bien, quien invierta en ese índice de ADR de empresas argentinas estará atento al marco regulatorio que apliquen las autoridades argentinas a los negocios que desarrollen esas empresas. Esto sucede justo en momentos en los que el gobierno quiere imponer el sostenimiento del tarifazo energético por nuevos métodos, como la tarifa plana (ver página 11).

Del mismo modo sucedería con los bancos: el gobierno debería abstenerse de aplicar controles regulatorios sobre el sector ya que repercutirían en el valor de las ADR y, por lo tanto, en el índice del MSCI. «