El gobierno porteño suma un nuevo obstáculo ante la falta de vacantes en colegios públicos

Dejaron de informar en qué lugar de la lista de espera se encuentra el niño o niña, lo que dificulta el reclamo. Ya son 22 mil las familias que no tienen lugar en las escuelas de la Ciudad.
11 de Diciembre de 2017

La problemática de la falta de vacantes en la ciudad afecta a miles de familias. Si se suman los chicos que acuden en 2017 a los Centros de Primera Infancia (CPI) -un total de 10.213- que dependen del Ministerio de Desarrollo y los 12 mil pibes que este año no consiguieron vacantes, el número supera las 22 mil familias que están excluidas del sistema educativo público de la ciudad.

Quienes se inscriben cada año y no consiguen una vacante en forma directa, se les otorga un número de orden con el cual quedan registrados en una lista de espera. La novedad en esta última inscripción para el ciclo lectivo 2018 es que esta vez miles de familias no recibieron ese número, que en principio ofrecía alguna esperanza para quienes buscan un lugar en la escuela pública.

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Si bien esto no ocurre en todos los colegios de la ciudad, se calcula que del total de familias sin vacantes, alrededor de un 30%, no fueron informadas sobre las posibilidades que tienen de conseguir una vacante.

Virginia anotó a su nena en sala de 3 en 6 opciones diferentes y no quedó en ninguna, y como en la mayoría de los casos, la pusieron en lista de espera en el colegio N° 2 Granaderos de San Martín, ubicado en el barrio de Palermo. “Fui a hacer el reclamo en la supervisión que corresponde en el distrito 9 y me dijeron que pregunte en el colegio en qué número de la lista de espera está. En el colegio me dijeron que no les mandaron un número de orden en la lista de espera y que no sabían por qué”, narró con angustia la mujer. “Me dijeron que quizás en marzo me den un número de orden”.

La misma denuncia se repite en el histórico colegio Margarita Ravioli del barrio de Caballito, uno de los pocos que tienen salas para chicos y chicas de 1 a 5 años de edad. Luciana Martínez, anotó a su beba en salita de un año ya que “el colegio me queda a una cuadra y media de casa”.

Cuando Luciana comenzó la travesía de trámites para reclamar por su vacante, “en el colegio me dijeron que la lista de espera es ficticia, que no es real y que ya no hay más número de orden”. La mujer denuncia que en su caso le mostraron “una lista sin orden donde estaba el nombre de mi nena, te hacen firmar una hoja y te retiran el listado inmediatamente. Vos no podes mirar el listado por tu cuenta, no podés detenerte a leer detalladamente”. El caso de Luciana tiene un agravante: cuando le dieron la lista de espera, ella sacó una foto con su teléfono ya que desde el colectivo de familias autoconvocadas La Vacante Es Un Derecho le recomendaron tener un registro para poder iniciar un reclamo formal. En ese momento, la facilitadora del colegio “empezó a los gritos, me dijo que eso estaba prohibido, que no se pueden sacar fotos a la lista, yo estaba con mi hija de un año en ese momento y no pude reaccionar y me puse a llorar desconsoladamente”, contó.

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Otro caso en ese colegio es el de Sabrina. Madre joven, único sostén de familia. Ella vive en Flores pero trabaja en Caballito. “Cuando me acerqué al colegio a pedir el número de orden de la lista de espera, me dijeron directamente que ellos no me podían dar esa información y que hasta el año que viene voy a estar sin saber si mi hijo tiene posibilidades de entrar o no”, manifestó con un dejo de tristeza. “Ya hice el trámite web para reclamar la vacante, esta semana haré lo propio en la supervisión del distrito y la semana próxima en el Ministerio”, agregó. “Tengo que realizar todos estos trámites pese a que la primera vez que fui al Ravioli a hacer la preinscripción, me dijeron que no voy a conseguir vacante para mi nena en éste ni en ningún otro colegio para salita de un año”, concluyó.

Marcela, mamá de Emiliano, inscribió a su hijo de 2 años por segundo año consecutivo. “El año pasado quedamos en el puesto número 62 de la lista de espera para el jardín Pampitas del barrio de Almagro”, recordó. “Este año Emi quedó en lista de espera en el Jardín de Infantes Nucleado B 3 del distrito 9, pero las autoridades del jardín se negaron a entregar el número de orden del listado. Nosotros fuimos al Ministerio de Educación y hablamos con Patricia Martínez, funcionaria del Equipo de la Dirección de Educación Inicial que preside Susana Basualdo, y nos confirmó que efectivamente ahora hay un montón de colegios que no van a dar un número de orden en la lista de espera”. Marcela es una de las miles de familias que han judicializado el reclamo de vacantes. Después de 2 años de iniciado el trámite legal, el pasado jueves 7 de diciembre, el juez Marcelo López Alfonsín del juzgado 18 de la Ciudad, ordenó finalmente al gobierno que debe cumplir con el artículo 24 de la Constitución porteña y darle una vacante a Emiliano.

Adrián Albor, abogado integrante del Grupo de Litigio Estratégico, que lleva adelante amparos gratuitos para obtener vacantes en la escuela pública, señaló a Tiempo que “al no dar información a los padres sobre el número de orden, generan incertidumbre en todas las familias (…)”. “Cuando a vos te dicen que quedaste en el puesto 450, que nos ha pasado, sabés con anticipación que nunca vas a obtener esa vacante, y además que te digan que quedaste en ese puesto es escandaloso (…) ahora entiendo yo que han decidido no informar este año el número de orden porque queda en evidencia el déficit que hay en la educación pública porteña y que se profundiza cada año”.

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