"El humor político también es resistencia"

Pedro Rosemblat, más conocido como El Cadete del programa de Navarro, protagonizó un crecimiento inusual en un año de crisis y conflictos en la cultura y los medios. De la TV al teatro, pasando por el streaming y la radio, construyó un espacio de risas, catarsis y análisis de la realidad que en breve también llegará a la Costa.
25 de Noviembre de 2017

Comedia=tragedia+tiempo. La fórmula que Woody Allen puso en boca de Lester en Crímenes y pecados no siempre es de sencilla aplicación. En el aquí y ahora de la Argentina falta tiempo y sobran las tragedias. Pero a pesar de todo, Pedro Rosemblat –más conocido como El Cadete del programa de Roberto Navarro– pudo edificar el mejor año de su carrera. Su presencia en el El Destape –primero en C5N y ahora un éxito desde la Web– se hizo ineludible, sus presentaciones en vivo lo permitieron llenar el ND/Teatro en 12 oportunidades y ya preparara una inminente gira por la Costa. El humor político corrosivo y la catarsis siguen ganando lugar, aunque por fuera de los medios tradicionales.

Para Rosemblat, 2017 fue un año de crecimiento, pero también un período plagado de dificultades. El despido de Roberto Navarro de C5N –el programa de mayor rating de la señal– le puso incertidumbre a su situación laboral y su desarrollo profesional. "La salida de Navarro de C5N fue por motivos políticos. La excusa de supuestos malos tratos y tener en el mismo canal a Baby Etchecopar no resiste el menor análisis. El objetivo fue silenciar voces disidentes y eso es muy grave para todos, te guste o no te guste Navarro", señala Rosenblat. El humorista revela que C5N le propuso seguir trabajando en la señal, pero que rechazó el ofrecimiento: "A Roberto lo echaron por kirchnerista y yo no soy menos kirchnerista que Roberto. Decidí dar un paso al costado del canal y la radio porque él me había bancado cuando me convocó a trabajar en El Destape y me pareció justo acompañarlo en un momento difícil".

Pero el presente es mucho más feliz que aquella crisis de septiembre. El Destape volvió por streaming y los números fueron contundentes: la segunda emisión del programa alcanzó las 590 mil visualizaciones, lo que equivale a 6 puntos de rating –más del doble de lo que midieron en el mismo horario América, TN y C5N, entre otros–. "Vivimos esta etapa con mucha alegría. Sentimos que pese a las adversidades que sufrimos logramos salir adelante con mucho coraje. Creo que es bueno para nosotros como trabajadores, pero también para que las voces opositoras no desaparezcan sistemáticamente. La gente confirmó su vínculo con Roberto. Más allá de que contamos con menos recursos técnicos, me parece que se impone todo lo que tenemos que decir", sostiene Rosenblat.

Paralelamente a su participación en El Destape, el humorista le dedica gran parte de su tiempo a su espectáculo teatral. Durante 2017 llenó en 12 oportunidades el ND/Teatro –"un récord inimaginable, Fito Páez había llegado a diez", puntualiza–, giró por múltiples localidades del país y ya prepara la gira por la Costa que comenzará en el Teatro Atlas de Mar del Plata el 2, 3 y 4 de enero. ¿Cómo se explica tanto interés en tiempos tan adversos? "Creo que la muy buena convocatoria tiene que ver con el espectáculo, pero también con la experiencia que se genera. Hay una necesidad política de mucha gente que se siente desamparada y durante una hora y media compartimos risas, catarsis y autocrítica, que no es lo mismo que autoflagelación. Parece un cliché pero es cierto: ninguna noche es igual a otra y esa electricidad me potencia a mí y a la gente. Todo eso lo hace muy diferente al stand up".

Rosemblat estudió Derecho, quería ser político y alcanzó gran notoriedad desde la cuenta de Twitter @PibeTrosko. Ese éxito inesperado le cambió la vida: el humor político se transformó en su carrera y vehículo de expresión. En radio trabajó en Siempre es hoy (con Daniel Tognetti, Radio Del Plata), Segurola y habana (con Julia Mengolini, Futurock) y El Destape (con Navarro, Radio 10). El humor político siempre estuvo presente en las radios y en la televisión, pero esta parece ser la era de los imitadores: "Yo no tengo el virtuosismo para ser imitador y por otro lado no me interesa mucho el imitador que hace la voz de Larreta y cuenta chistes de pelados. Eso no es humor político. Creo que el humor no puede cambiar la realidad, pero sí a los actores que hacemos la realidad. Reírse siempre es la mejor respuesta al sufrimiento y el humor político también es resistencia".

El Destape, domingos a las 21
por Facebook y YouTube Live.
El Cadete, 2, 3 y 4 de enero en el
Teatro Atlas de Mar del Plata.

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