Horacio Salgán expresó su maestría musical en su labor como pianista y también como compositor y arreglador. La edición facsimilar de Arreglos para orquesta típica: tradición e innovación en manuscritos originales, que durante la dirección de Horacio González publicó la Biblioteca Nacional, es una prueba acabada de que no sólo era un gran instrumentista, sino que abarcaba además otros aspectos de la música. 

Aunque está muy identificado con el tango, tuvo también un acercamiento al género folclórico. En su segundo trabajo discográfico, el pianista cordobés Matías Martino rescata obras en las que Salgán exhibe su sabiduría como compositor y también como arreglador en ese género. El resultado de ese rescate es El otro Salgán (Músicas folclóricas de Horacio Salgán), que presentará este domingo 16 a las 21 en café Vinilo. Acompañado por Juan Pablo Navarro en contrabajo y Mariano Cantero en percusión, Martino aborda composiciones que tienen su punto de inspiración en ritmos de diferentes regiones del país. 

Heredero, como muchos tríos, del legendario terceto de Manolo Juárez, el grupo consigue una llamativa mixtura de timbres, en la que los tres instrumentos interactúan de manera equilibrada y se permiten sutiles ejercicios de libertad cercanos a los del jazz. El pianista, quien participa en proyectos, actuaciones y grabaciones con artistas como Cecilia Todd, Chango Spasiuk, Jairo, Niní Flores, Hilda Herrera (con quien se formó ya radicado en Buenos Aires), Vitillo Ábalos, Ligia Piro y Magdalena León, entre otros, pone el amplio conocimiento de su instrumento al servicio de las sofisticadas partituras de Salgán. 

“Tocar estas piezas de folclore –dice Martino- te obliga a ser mejor músico, requiere desde solvencia técnica hasta comprensión musical. Al mismo tiempo, la admiración que produce esta obra te motiva a elaborar algo de  características similares. Eleva el punto de partida y fomenta la auto-exigencia para hacer algo superador. La riqueza de su obra y sus arreglos en el género folclórico es universal.»

Esta universalidad se refleja  en el repertorio elegido tanto cuando Salgán es compositor (“Cuenta la zamba, que un día”, “Aire de Vidalita”, “La poesía de la zamba”), como cuando es arreglador de piezas folclóricas de otros autores (“Ay, tirana” (José María de Hoyos) y “Para qué” (Carlos Montbrum Ocampo), o de tangos (“Por la vuelta” de José Tinelli y Enrique Cadícamo y “Boedo” de Julio De Caro). Si bien el trío respeta la arquitectura de cada tema, aporta una mirada contemporánea. 

En el concepto sonoro general del álbum se puede apreciar que sus miembros forman una conjunción elaborada y cohesiva cuya propuesta destaca las características rítmicas, dinámicas y armónicas con las que Salgán le imprimió a este puñado de composiciones.