"El presidente miente, al país le faltan docentes y estudiantes"

Entrevista a Julián Asiner, titular de la FUBA, que repudió las declaraciones de Mauricio Macri y que prepara una movilización contra el ajuste en la Universidad.
1 de Noviembre de 2017

Pocas horas después de que el presidente Mauricio Macri diera su discurso en el CCK sobre los consensos básicos para el Acuerdo Nacional, Julián Asiner, presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) publicó una carta pública de respuesta a las declaraciones del primer mandatario con el título de “La universidad pública es un factor de desarrollo, no de déficit fiscal”. La publicación en pocas horas tuvo más de un centenar de miles de vistas en redes sociales y contrastó con el silencio de la mayoría de las conducciones sindicales. Allí, basado en una serie de estadísticas, asegura que “el presidente miente cuando dice que nuestro país tiene docentes y estudiantes de más”.

Julián acaba de recibirse de sociólogo y tiene 28 años. Comenzó su militancia a los 14 años en la Escuela Carlos Pellegrini y es militante del Partido Obrero desde su ingreso a la universidad. Dialogó con Tiempo Argentino sobre la situación de la UBA y los planes del gobierno.

-¿Cómo reaccionaste cuando escuchaste el discurso de Macri en el CCK?

-Con mucha bronca. Es una provocación. Mintió cuando dijo que en el país sobran estudiantes y docentes. El presidente miente, al país le faltan docentes y estudiantes. La realidad es que solo en la UBA hay 10 mil docentes que hacen un enorme esfuerzo para trabajar sin cobrar salario. El gobierno debería asignarles un sueldo. Por el lado de los estudiantes, la realidad es que solo el 4% de la población puede acceder a la universidad. La inmensa mayoría de los graduados no cumplen tareas de acuerdo a la calificación obtenida y eso es porque el gobierno está profundizando una línea de desindustrialización, destrucción del trabajo calificado, de especulación financiera e incentivos a los grupos económicos como las mineras y la soja que no dan lugar a un desarrollo autónomo industrial donde tengan lugar los graduados de la universidad.

-¿El intento de ajustar el presupuesto universitario tiene que ver con esa lógica de desarrollo?

-Sin duda. La principal prioridad es el pago de una deuda usuraria que el gobierno está refinanciando con más deuda a expensas de lo que ellos llaman los gastos sociales del presupuesto cuando, en realidad, son una inversión para lograr un desarrollo de las fuerzas productivas del país.

-¿Qué van a hacer?

-El 9 de noviembre se va a tratar el proyecto de ley de presupuesto en el Congreso. Los gobernadores del PJ y los sindicalistas que fueron a aplaudir al gobierno seguramente van a aprobarlo. Nos vamos a manifestar con los docentes de CONADU Histórica que están muy preocupados porque el proyecto incluye un recorte salarial. El 90% del presupuesto se destina a salarios. 

-¿Los anuncios de ajuste ya están en el presupuesto?

-Sí, incluso tiene recortes nominales en becas y áreas de inclusión que son clave para enfrentar la deserción que el propio gobierno reconoció pero quiere enfrentar reduciendo la matrícula estudiantil en lugar de volcar recursos para asegurar la permanencia y el egreso.

-¿Es cierto, como sugirió Macri, que hoy hay más presupuesto per cápita en estudiantes?

No. El presupuesto por estudiante es de los más bajos de América Latina. Si camparás con México o Brasil es muy poco porque hay una población estudiantil muy numerosa y los recursos con los que cuenta la universidad no lo son. Por eso hay trabajo gratuito, no hay financiamiento para investigación, becas e infraestructura. Lo que sí es cierto es que el presupuesto en los últimos años tuvo incrementos. Pero fue por la lucha de los docentes. El principal fue en 2005 cuando se logró el el salario para dos mil ad honorem y un fuerte aumento presupuestario con una huelga de un mes.

-¿El gobierno tiene respaldo político en la universidad para avanzar en este ajuste?

- A nivel estudiantil el PRO ni siquiera pudo presentar listas propias. En la UBA, la izquierda reúne una importante masa crítica tanto a nivel de los centros de estudiantes como de los gremios docentes. Pero hay un cuerpo profesoral que viene ejerciendo la dirección de las universidades que se acomoda a los gobiernos de turno y está dispuesto a aplicar las reformas que propone el gobierno. Como el Plan Maestro, que implican un achique de las carreras para equipararlas a las privadas y hacer una universidad amoldada a las empresas y mucho más barata. Eso es lo que se está intentando hacer y tiene el acuerdo de las autoridades de la UBA.

-¿Se elije nuevo rector ahora?

-Sí, el 4 de diciembre.

-¿La elección va a estar cruzada por este ajuste?

-Exactamente. Por eso planteamos que las universidades tienen que discutir esto que anunció el gobierno. El rector debe surgir de una votación democrática donde todos los trabajadores y estudiantes de la universidad podamos participar en igualdad de condiciones y elegir autoridades que estén a la altura de este desafío y no como ocurre hoy que lo elige un 2% de la UBA. A un año del centenario de la Reforma Universitaria todavía no hay cogobierno sino una imposición de una minoría que mostró su afinidad a las reformas del gobierno que van a introducir con más fuerza las pasantías que van en línea con la reforma laboral para que los estudiantes seamos mano de obra barata, una mayor flexibilización de los docentes y un achique presupuestario para colocar a la universidad bajo la órbita empresaria.

-¿Quién apoya la reelección de Alberto Barbieri?

-Fundamentalmente el radicalismo que es el que tiene mayoría entre los llamados profesores (titulares y adjuntos regulares). Con ellos están algunos decanos peronistas y kirchneristas.

-¿No hay otros candidatos?

-Por ahora no. Hay que ver que hace un sector de Carta Abierta que históricamente presentó algún candidato opositor pero fue perdiendo gente que se pasó al lado del radicalismo. Desde la izquierda, el movimiento estudiantil y docente vamos a cuestionar la elección y a plantear que haya un cambio de los estatutos para reorientar la política de la UBA desde otra perspectiva.

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