El prontuario violento de "Mey", un protegido por la dirigencia de Boca y la policía

Pertenece a la primera línea de la barra brava xeneize. Estuvo preso por secuestro extorsivo y por robo. Durante el último partido por la Copa Libertadores, se escapó de La Bombonera, según el ex juez Bergés, gracias a la ayuda de un comisario de la Federal.
31 de Mayo de 2016

Maximiliano "Mey" Oetinger tiene una historia violenta. Su apellido era conocido en los tribunales federales del país antes de ser protegido de la dirigencia de Boca y subirse al paravalanchas principal de la 12 junto a Rafael Di Zeo y Mauro Martin. Su vida explica el cambio de lógica en las tribunas. Es secuestrador, amigo de narcos pesados de San Martín y cuenta con muchos vínculos con la Bonaerense.

Su primera aparición mediática estuvo ligada a secuestros extorsivos. En 2003 fue condenado por el Tribunal Oral Federal 3 de San Martín por los raptos de Alejandro De Natale y Alexis Parra. Sus compañeros de causa fueron Cristian “Papu” Bettiga, Gladys Pavone y Miguel “Perinola” Bettiga, madre y padre, respectivamente. Ese clan ocupa un lugar privilegiado en la historia criminal de San Martín.

Después del juicio fue trasladado al Modulo 3 del penal federal de Ezeiza junto a Papu Bettiga. Fuentes penitenciarias señalaron que los dos habrían escondido un revólver calibre 22 debajo del arco de la cancha de futbol. Tenían planeado llegar al pabellón C donde se alojaba Damián “El Enano” Bettiga, hermano de Papu y miembro de La Chocolatada, grupo de presos que actuaba en complicidad con el Servicio Penitenciario Federal (SPF) robando y matando a otros detenidos. Otro miembro de La Chocolatada era Mariano Gil, “Kissy”, que hoy también ocupa la primera línea de La 12. Mey y Kissy compartieron alojamiento en el pabellón A del Modulo 3. El referente de estos jóvenes fue Roberto “Beto” Alegre, muerto a balazos en 2003 durante un enfrentamiento con la policía en Mataderos. En ese tiroteo estuvo presente Kissy.

Esta banda cambió las normas de convivencia dentro las prisiones federales y protagonizó asesinatos resonantes, entre ellos el de Carlos Ángel “Chabuca” Sánchez Tejada, que el 10 de julio de 2003 recibió 36 puñaladas en Ezeiza.

Ese mismo día, Mey fue trasladado a la cárcel de Devoto y tuvo que pelear por su vida en el pabellón 8. Sobrevivió y siguió buscando la libertad. Meses más tarde, cuando era trasladado al Juzgado Federal 2 de Lomas de Zamora, se escapó del camión de traslado y empezó a correr. En menos de 200 metros se sacó las esposas pero los guardias llegaron a detenerlo.

“Varias veces atacó al personal penitenciario federal y en 2004 fue trasladado al Bonaerense. Estuvo en Alvear, Melchor Romero, Olmos y Sierra Chica. Al Federal –opinó la fuente- no creo que vuelva más. Si vuelve se va a cumplir la lógica: 'El que mata en la cárcel, muere en la cárcel'”.

El 8 de noviembre de 2008 recuperó la libertad bajo palabra. Tiempo más tarde, el Día del Padre de 2009, fue detenido en la iglesia de Ruta 8 y Brasil, San Martín, donde bautizaban a su hijo. Intentó escapar por la puerta trasera pero no pudo. Lo acusaron de un robo en un departamento de la avenida Díaz Vélez al 4500, Caballito.

El escándalo que motivó la denuncia de Mariano Bergés ocurrió durante el partido entre Boca y Nacional de Uruguay por los cuartos de final de la Copa Libertadores (ver aparte). A Mey lo buscaban por un secuestro ocurrido en 2015 en José Ingenieros, Tres de Febrero, que investiga el juzgado federal de San Martín a cargo de Alicia Vence. Según fuentes judiciales, Mey fue cómplice de Cristian Galluzi. “Levantaron a un odontólogo –reveló el vocero- en la calle y lo llevaron a su casa. Un vecino notó algo raro pero en lugar de llamar al 911, caminó hasta la avenida General Paz y avisó a Prefectura”.

La iniciativa del vecino delató que Mey y Galluzi no estaban solos: contaban con la colaboración de oficiales de la Bonaerense. “Un auto de la brigada de San Martín los secundaba. Ellos –confió un vocero de la Justicia Federal de San Martín- trabajaban con esa cobertura. El método no es nuevo. El coche con policías merodeaba la zona donde levantaron a la víctima y escuchaba la frecuencia policial para avisar si había alguna denuncia al 911. Como el vecino no llamó al 911, saltó la ficha”.

En este punto, es importante recordar que Galluzi –hoy detenido en un penal federal por ese caso- antes había estado involucrado en una causa con dos oficiales federales de la comisaría 44 y otro de la comisaría 35 que secuestraron a un presunto narco en su casa de Manzini 362. Galluzi fue sobreseído por el Tribunal Oral Federal 2 de Comodoro Py. Ese expediente descubrió además la connivencia entre esos policías y un grupo de la barra de Vélez.

“Mey es un personaje independiente. No se ata a ninguna estructura criminal. En una causa del Juzgado Federal de San Isidro aparece ligado a Claudio 'Piturro' Andrada pero no estuvo procesado. Con Piturro –aclaró la fuente- son amigos, hay fotos de ellos saliendo juntos del país. Pero en los últimos tiempos estuvo más cerca de Los Gardelitos”.

Los Gardelitos son los Soria, familia tucumana de nacimiento pero afincada desde hace varias décadas en San Martín y capos del negocio de la cocaína del Barrio Corea. El líder del grupo es Claudio, que también ocupa la primera línea de La 12. Paradójicamente, Claudio fue quien años atrás encabezó el grupo que incendió el bufet del Club Leopardi donde todos los jueves cenan los soldados de Mauro Martín. Fue el Pichi Bustamante –asesinado en un falso operativo policial que tenía como objetivo secuestrarlo- otro de los protagonistas de esa historia. Cuentan que la pelea surgió porque Los Gardelitos sospechaban que Mauro Martín había filtrado fotos suyas a la prensa. La misma duda que tuvieron “El Uruguayo” Richard y “El Narigón Adrián” de Merlo antes de caer en desgracia. Hoy Richard está en sillas de ruedas después de ser baleado por la espalda en Cocodrilo por la gente de Rafael Di Zeo. El Narigón Adrián cayó luego de robar obras de artes a un miembro del Opus Dei de la zona norte bonaerense. Por su parte, Mey Oetinger continúa en libertad, protagonizando nuevos capítulos de su historia violenta.

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