Caída en las encuestas, deterioro social y tensión interna, las claves del operativo unificación

El gobierno se resigna a aceptar el desdoblamiento de Jujuy y Mendoza, gobernadas por la UCR. Las seis razones que aceleraron el operativo para alinear los comicios bonaerenses.
3 de Febrero de 2019

Hasta que la mesa chica del PRO recibió los primeros sondeos del año sobre el impacto de la recesión en la opinión pública, tanto en la Casa Rosada como en La Plata aseguraban que la decisión final sobre el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses de las nacionales sería adoptada en marzo. Pero apenas el presidente Mauricio Macri sacó su agenda del letargo veraniego, y terminó con sus casi 25 días de ausencia de la Casa Rosada, pidió ordenar el mapa interno del PRO y acelerar las decisiones pendientes. El inicio del operativo "unificación" comenzó a ejecutarse con velocidad. Pero su aplicación despertó interrogantes dentro del oficialismo sobre los verdaderos motivos que apresuraron la resolución del debate interno de mayor relevancia del macrismo: si la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal podía separar la búsqueda de su reelección del derrotero presidencial, es decir, si era posible que ambos fueran en boletas separadas.

La primera señal que concluyó con un "no" rotundo para los oídos de Vidal salió disparada hace 20 días desde la residencia vacacional de Villa La Angostura. Antes de partir para Brasil, y reunirse con el flamante presidente Jair Bolsonaro, Macri se juntó con dos de los tres gobernadores que tiene la UCR: el mendocino Alfredo Cornejo, que preside el Comité Nacional del partido, y el jujeño Gerardo Morales. Junto al alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, intentó persuadirlos para que también unifiquen sus comicios con los presidenciales. Según pudo saber este diario, ambos interlocutores escucharon la preocupación por la caída estrepitosa de la imagen presidencial en ambas provincias. Pidieron tiempo y se escudaron en la resistencia de Vidal para ejecutar el pedido que Macri les formulaba. Tanto Larreta como Macri anticiparon que la gobernadora bonaerense resignaría su interés para desdoblar ante los nuevos pronósticos desalentadores de la economía y una tardía recuperación de los indicadores, muy poco antes, o durante, la etapa más caliente de la campaña.

Este martes Vidal terminó de ofrendar sus intenciones de desdoblamiento en un encuentro privado con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, el principal detractor de la iniciativa, incluso por encima del presidente. Apenas la noticia confirmó el derrotero político del PRO, tanto Morales como Cornejo redoblaron la apuesta e insistieron con su interés por separar sus comicios locales. En el gobierno admiten que el pedido para Jujuy es simbólico, para garantizar que el presidente unifique en todos los territorios gobernados por Cambiemos, pero Morales no oculta su preocupación por los malos números de Macri en esa provincia, donde su aceptación estaría a un paso de quedar debajo de los diez puntos. No es el caso de Mendoza, donde Macri tiene una imagen negativa cercana al 60%, pero superaría en diez puntos a un contendiente opositor.

Ante ese tironeo, Morales evaluó públicamente que Macri "pasa por su peor momento". Cornejo, quizás más discreto por la tensión que mantiene con el líder del PRO desde hace un año, reunió este viernes a los intendentes del "Frente Cambia Mendoza". El resultado fue previsible: un respaldo unánime de los caciques territoriales al interés por desdoblar. "Le pidieron que se respete la Ley Electoral Provincial, tal como fue aprobada", informaron desde la gobernación, y que "los comicios mendocinos se realicen en junio (PASO) y en septiembre (final)". Un alto funcionario del gobierno anticipó a este diario que están dispuestos a aceptar ambos desdoblamientos, con la posibilidad de realizar los comicios el 9 de junio en Mendoza y el 16 en Jujuy, en un mes donde habrá elecciones locales en Santa Fe, Entre Ríos, Chaco y Río Negro. "Estamos dispuestos a que desdoblen, igualmente estamos todos detrás de Macri, y la candidatura conjunta de las tres figuras del PRO nos permite apelar al 55% del electorado", confió el funcionario.

Detrás de ese nuevo paragolpe del oficialismo para afrontar en junio la seguidilla de posibles derrotas en provincias gobernadas por el peronismo, la foto social y económica del Área Metropolitana acompañó la velocidad de consolidación del malhumor social en las encuestas, por encima de lo esperado.

Esta vez, los últimos índices de pobreza e indigencia en la tierra originaria del PRO no pasaron inadvertidos. Los números del tercer trimestre del año pasado arrojaron un 21%, siete puntos por encima del 13,5% registrado en 2015, cuando Macri dejó el gobierno porteño para llegar a la presidencia. Para una fuerza política que siempre relacionó las tasas de indigencia, pobreza y situación de calle, a la situación social del conurbano, esos siete puntos son una señal de alarma para Larreta y también una escena anticipatoria de la erosión que afrontará su gestión en este año electoral. Es el mismo clima que respira Vidal. Ambos asisten en silencio al escalonamiento en la aplicación de los aumentos tarifarios y deslizan, en privado, que las esquirlas todavía no llegaron por completo.

El pararrayo de ese desgaste en desarrollo no serán los tres protagonistas del "operativo unificación" si no Carrió. Ella también anticipó sus movimientos electorales esta semana. Salió a criticar a Edenor y Edesur. Acusó a las empresas distribuidoras del exsocio y amigo presidencial, Nicolás Caputo, y del empresario aliado Marcelo Mindlin de aplicar aumentos que no tienen fundamento. El mensaje está orientado a contener a los votantes malheridos de Cambiemos. «

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