En el Posadas “eligen con nombre y apellido a quien echar”

Karina Almirón, una de las especialistas despedidas, habló con Tiempo por la situación del hospital.
20 de Enero de 2018

Luego de que el gobierno decidiera despedir a más de 120 empleados, los trabajadores realizaron el viernes una asamblea abierta donde discutieron un plan de lucha y definieron un paro provincial de la Asociación Sindical de Profesionales de la Salud bonaerense (CICOP) y nacional de la Federación del sector (Fesprosa).

Además de perder los puestos de trabajo, las conduciones de la Cicop y de la Fesprosa, y delegados gremiales del Hospital Posadas alertaron que en "el establecimiento morirán pacientes", como consecuencia del desmantelamiento de áreas que atienden situaciones críticas. Los dirigentes y delegados se reunieron el jueves con funcionarios del Ministerio de Salud, encabezado por Adolfo Rubinstein. Durante la reunión explicaron que ya "se produjeron casos de graves descompensaciones y se debió acudir a los trabajadores cesanteados para salvar vidas", a la vez que emplazaron a las autoridades a retrotraer de inmediato esa decisión "injusta".

“Hoy se definió un paro para el día martes que está también convocado por Cicop y Fesprosa y por ATE Nación”, cuenta a Tiempo Argentino,  Karina Almirón, una de las trabajadores despedidas. 

Ese día también se realizará una actividad porque existe la urgencia de conformar un fondo de lucha que permita apoyar a los compañeros a los cuales no se les renovó el contrato de trabajo pero que además llevan seis meses sin cobrar su sueldo. 

La idea es dividir comisiones para tareas y exigir que se abra una mesa de negociación. 

Almirón cuenta que el abandono del hospital Posadas comenzó en 2015 y se dio en estapas. “Primero echaron a 600 trabajadores que ‘sobraban’, después se privatizó el servicio de limpieza se modificaron en forma unilateral los horarios de vigilancia y se intentó privatizar otros sectores, entre ellos los turnos de Enfermería”. 

Quienes reclamaron por esa situación y los que pedían que se cumpla con el pago de su sueldo, fueron “castigados”. “Muchos de ellos están cubriendo otras funciones y otros están despedidos”, explica la médica. 

“Desde hace un mes estamos sin diez trabajadores. Ahora sumamos 122. Hay una nueva modalidad sin telegrama o por omisión, si no estás en la lista de renovación, estás afuera”, expresa la profesional. 

Según cuenta, se sabe que se anunciaban un poco más cien de trabajadores y otro tanto a mitad de 2018, lo que completa un total de 500 personas por lo menos. 

Los sucesivos reclamos por la situación del hospital es uno de los motivos por los cuales hoy los trabajadores están en la mira. “Modernización dice que les sobran 600 personas, mandan un número de despidos y eligen con nombre y apellido a quien echar. Entre ellos hay delegados de CICOP y compañeros de lucha de hace años. En mi caso, tengo tutela sindical como congresal de CTA autónoma y soy delegada, pero de cualquier manera no tendrían que despedirnos, es una mezcla. Han aprovechado para perseguir a todos los que no tienen nada que ver”, expresa Almirón. 

En ese sentido, la asamblea del viernes tuvo gratamente la participación de trabajadores que no fueron afectados con los despidos y que de alguna manera están en la mira. “A pesar del miedo participaron”, contó la doctora. 

La situación del Posadas es particular en tanto se devastaron sectores que no tienen personal suficiente para cubrir determinadas tareas. “No tienen trabajadores con tanta especializaciones, es el caso de terapia intensiva pediátrica, están entrevistando a estudiantes de enfermería y gente que no atiende a pacientes de alta complejidad”, detalla. 

Tal como pasó en otros sectores, el motivo de los despidos no es económico solamente. “No es para ahorrar dinero sino para que no todo sea público y que se privaticen todos los sectores. Sé que en algunos hospitales hay empresas privadas y que muchos tratamientos se hacen dentro del hospital, por lo que la plata del presupuesto de ese hospital va a manos privados. No es que hay un ahorro o en todo caso un ‘malgasto’, es que el proyecto es que el dinero del público termine en lugares privados. Un paciente sin obra social tiene que sacar certificado de pobreza, y si no tendrás que pagar la atención”, explica. 

En su caso, Almirón es una de las profesionales que desempeñaba una tarea única en el Posadas: es la responsable en Anatomía Patológica especializada en Inmunohistoquímica.

“Trabajaba sólo acá hace 15 años me ofrecieron trabajo en otros hospitales. Incluso rendí un concurso en la Casacuna donde quedé pero para asumirlo debía renunciar al Posadas que es un lugar muy importante para mí, así que no lo acepté”, comenta. 

“Cuando llegué, el hospital era el mejor pago, las condiciones de trabajo eran buenas y los contratados tenámos derechos equiparados a los de planta. Pero se perdieron algunos derechos de a poco. Con algunos compañeros, hace más de cinco años que no recibimos ropa de trabajo, se fue depreciando el valor del trabajo”, finalizó la doctora. 

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