Alejandra Jacinto Uranga: "En esta campaña se pasaron algunas líneas rojas de la democracia"

La candidata por Podemos y experta en vivienda advierte sobre el radicalización de la derecha madrileña.

(Foto: Oscar del Pozo / AFP)
2 de mayo de 2021

Alejandra Jacinto Uranga se dedicó a defender en los tribunales a víctimas de estafas hipotecarias y a frenar desalojos en la capital española. Ahora, la abogada de 31 años busca llegar a la Asamblea del Madrid con Unidas Podemos, aunque como independiente. Pablo Iglesias le ofreció un lugar protagónico en la lista y si las encuestas aciertan, tendría ya asegurada su banca.

-¿Cómo vivís esta campaña en medio de amenazas a funcionarios y candidatos?

-Se están pasando algunas líneas rojas que en democracia son impensables. Llevamos años con demasiadas contemplaciones y medias tintas ante el auge del fascismo y de la extrema derecha, que tiene un discurso xenófobo, machista, que niega la violencia contra las mujeres y que no le tiembla el pulso para colocar un cartel que criminaliza al sector de la población más vulnerable, como son los niños sin padres que llegan a España. Había que plantarle cara al fascismo y cuando lo haces de forma tajante, el fascismo se violenta todavía más. Su caldo de cultivo es la crispación y el odio. También me ha dejado perpleja el blanqueamiento de las fuerzas de extrema derecha y la invisibilización de las propuestas de UP en los medios.

-Las encuestas le dan una mayoría a la presidenta de la Comunidad, pero necesitaría a Vox para gobernar.

-Sería muy peligroso que la ultraderecha esté en el gobierno y en las instituciones. Lanzaría un mensaje al resto de España y de las comunidades autónomas. A (Isabel Díaz) Ayuso no le darán los números, necesitará a la ultraderecha. Y esta extrema derecha ni siquiera protege a quien dice proteger, a los españoles, sino que defiende a las elites económicas.

-¿El PP quiere usar esta elección como un plebiscito sobre el gobierno central del PSOE y UP?

-El gobierno de Díaz Ayuso se ha caracterizado por hacer política contra el gobierno central, por confrontar todo el rato. La comunidad de Madrid muchas veces ha quedado en ridículo respecto al resto de las comunidades autónomas, que se han puesto de acuerdo para establecer medidas sanitarias. Si el gobierno central proponía A, Ayuso decía B. Si proponían B, ella decía A. En el resto de comunidades, el PP ni siquiera se identifica con esta deriva tan extrema. Es el trumpismo político.

-¿Es posible un gobierno progresista en Madrid, similar al que gobierna en España?

-Primero era el “comunismo o libertad” de Ayuso y desgraciadamente con las ocho balas en diez días que recibió Iglesias, se ha conseguido cambiar el marco de la campaña. Lo que está en juego es la democracia si entra la ultraderecha en la comunidad de Madrid. “Democracia o fascismo” es el marco ahora. No hablamos de democracia en plan aristotélico. Hablamos de las bases materiales que sostienen esa democracia: de la sanidad y la educación públicas, del acceso a la vivienda. El precio de los alquileres triplica el salario en Madrid, y no solo para la gente con menos recursos. Podemos tener muchas coincidencias con el Partido Socialista y con Más Madrid. A nivel nacional hemos visto que UP ha sido una garantía para que el PSOE no tenga una deriva demasiado equidistante en algunos momentos.

-Madrid es la comunidad autónoma más rica pero también la más desigual. ¿Qué prioridades debería atender el próximo gobierno?

-Lo más urgente es el tema de la vacunación. Hay que conseguir que se vacune de forma masiva y en los centros de salud, porque no tiene sentido que la gente tenga que desplazarse unos 70 u 80 kilómetros para ir a los grandes vacunódromos. Sin salud no hay absolutamente nada más. Luego habría que implementar una suerte de plan de choque social en materia de vivienda. Hay que limitar los precios de los alquileres y movilizar la vivienda vacía en manos de grandes especuladores. La vivienda va ligada a la salud, lo hemos visto clarísimo con el coronavirus. Nos ha salvado de la muerte. Nos hemos tenido que confinar, y si no teníamos casa estábamos expuestos al virus. El derecho a la vivienda es un derecho básico.

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