El triste ocaso de un brote verde: se venden la mitad de autos que hace un año

Los patentamientos de 0km cayeron más del 54% en el tercer mes del año. Los empresarios hablan de datos "preocupantes" y los especialistas creen que este año es irremontable.

1 de Abril de 2019

Uno de los indicadores que expone con claridad el retiro de la demanda de las clases medias es el de las ventas de automóviles. Según el último informe empresarial en marzo de este año se vendieron 46.524 vehículos 0km menos que en el mismo mes del año pasado y, lejos de los pronósticos de otros tiempos, los analistas prevén que la tendencia es irreversible para lo que resta del actual ciclo.

La caída anual de marzo es nada menos que de un 54,5% porque las ventas totales llegaron a 38.864 unidades y quedaron muy lejos de las 85.388 de hace un año.

Si la comparación se hace contra febrero de este año, el período inmediatamente anterior que terminó con 40.115 patentamientos, la desaceleración es del 3,1%.

En 2017 las ventas de autos fueron récord y el gobierno las tomó como uno de sus famosos brotes verdes pero desde marzo del año pasado la actividad de las concesionarias locales experimentó una carrera descendente que parece no divisa un cambio de sentido en el corto plazo.

Si se las compara con marzo de 2018 (que finalizó con 85.388 operaciones) en marzo de este año se vendieron 46.529 autos menos. Frente a marzo de 2017 (76.745 vehículos despachados) las ventas resultaron 37.881 unidades menos. Contra el tercer mes de 2016 (56.280) se registraron 17.416 operaciones menos y en relación a las 49.357 ventas de marzo de 2015 hubo 10.493 patentamientos menos este año.

Los datos son especialmente significativos cuando se trata del segmento que más demanda la clase media, los vehículos denominados livianos que se diferencian de los comerciales.

En marzo de este año se vendieron 37.571 autos de ese tipo menos que en marzo de 2018; 29.166 menos que en marzo de 2017; 14.812 menos que en marzo de 2016; y 8.056 menos que en marzo de 2015.

Decadencia

La primera corrida cambiaria de 2018 fue como un torpedazo para el mercado de los autos 0km que venían de un 2017 en positivo y se encaminaban al año récord con el horizonte en la utópica marca de un millón de ventas.

La revalorización de la moneda estadounidense afectó prácticamente todos los precios de la economía local y atentó directamente contra el ahorro que precede a una compra tan importante como la de un vehículo motorizado, activo familiar por excelencia y símbolo indiscutido de la clase media argentina.

A la par de la caída del mercado se produjo un estancamiento de la industria por la recesión económica de Brasil, que en condiciones normales es destinatario del 60% de los autos made in Argentina.

Las fábricas son multinacionales y son las mismas de un lado y del otro de la frontera pero la cabecera del negocio está en el país vecino. Desde allí resolvieron inundar el mercado argentino con la producción que no podían vender en el mercado brasileño.

Los autos importados desde Brasil se vendieron exitosamente en el país en 2017 incentivados por fuertes descuentos de las marcas y otros beneficios. El flujo comercial era tan llamativo como la pasividad de las autoridades argentinas y, en conclusión, las empresas terminaron acumulando un pasivo que ronda los U$S1.000 millones con el Estado argentino por haber importado por encima del límite pautado con el socio comercial.

Ajena a esos detalles la clase media argentina protagonizó un boom de compras de automóviles que duró hasta mayo de 2018. A partir de ahí todo fue en retroceso y la  marcha negativa persiste hasta la actualidad aunque la recesión es cada vez más profunda. 

En el informe de la Asociación de Concesionarios (ACARA) difundido este lunes, el presidente Dante Álvarez expresó que “son meses con números extremadamente preocupantes. Para encontrar un primer trimestre como este, donde los patentamientos no superan las 140.000 unidades, debemos remitirnos al 2006, año que finalizó con 450.000 patentamientos”.

El empresario agregó que “el problema se agudiza si tenemos en cuenta que nuestra red de concesionarios ha venido creciendo con fuertes inversiones porque proyectaba tener un mercado cercano al millón de unidades, lo que ya está generando problemas de sustentabilidad graves”.

Alvarez sumó que “el otro aspecto vital, es la ausencia de financiación, prácticamente inexistente, algo que para nuestro sector siempre ha sido clave y también una presión impositiva creciente hacia una actividad que emplea a más de 70.000 personas de manera directa”.

Un informe reciente de la consultora Radar señaló que “el mercado de autos locales se encuentra en pleno declive desde la corrida cambiaria, y todo indica que los datos de 2019 seguirán siendo ampliamente negativos”.

Radar apuntó que “los pilares que sostenían el aumento de la demanda interna (apreciación cambiaria y financiamiento relativamente accesible) se derrumbaron en los últimos meses, y no volverán a estar presentes durante este año”.

Por el aumento del dólar y de las tasas de interés, agregó la fuente, “la cuota promedio de los planes de financiamiento aumentó alrededor de 100% en el último año, limitando uno de los mecanismos tradicionales de comercialización del sector. Otro factor que limita la venta es el fuerte encarecimiento de los gastos vinculados al mantenimiento y uso de los automóviles (combustibles, peajes, patentes, cocheras, repuestos, etcétera)”

Las motos también van en picada

Eran la alternativa para los que demandaban vehículos más baratos que los autos pero también cayeron en desgracia.

La asociación empresaria ACARA Motos informó que en marzo cayeron las ventas un 54,7% respecto a marzo de 2018 y un 5,5 por ciento en relación a febrero pasado.

Los concesionarios del ramo patentaron 31.479 motovehículos que contrastaron con las 69.483 de hace un año.

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