En su retirada, el macrismo deja fuertes subas de precios que impulsarán la inflación

Pan, carne, combustibles, luz, gas y un largo etcétera forman la lista de los aumentos del último trimestre del año. Golpean a los sectores más vulnerables y a la clase media.
(Foto: Soledad Quiroga)
Por Jonathan Raed - @JRaed
3 de Noviembre de 2019

El macrismo se retira fiel a su estilo: con aumentos en bienes y servicios que golpean a los bolsillos más desprotegidos y de la clase media, y recalientan aun más la inflación.

Carne, pan, combustible, luz, gas, prepagas, colegios privados, celulares, cable, Internet y los productos contenidos en el ya extinto programa Precios Esenciales. Estos aumentos no sólo castigan al salario, sino que también provocan una espiral inflacionaria, ya que en algunos casos –como la energía y los combustibles– se trata de subas que se trasladarán a otros servicios o a la producción de otros bienes, lo cual llegará tarde o temprano al consumidor final.

Los 64 alimentos de consumo elemental del programa Precios Esenciales volvieron a tener los precios liberados, a partir del último miércoles. El programa venció y el gobierno decidió no darle continuidad.

Según dijeron a Tiempo fuentes del Ministerio de Producción, esos productos "pasarían a formar parte de Precios Cuidados". Aun de concretarse, esto significaría una suba promedio del 15% en esos productos.

Las empresas de telefonía móvil comunicaron que en noviembre habrá aumentos que oscilarán entre el 7 y el 24%. Es el cuarto del año y, en promedio, acumularon un 80%, número que excede la proyección inflacionaria.

A partir de noviembre, comenzó a regir un nuevo aumento en la cuota de los colegios privados de la Ciudad de Buenos Aires. El Ministerio de Educación porteño aprobó una suba del 19%. "Lamentamos no haber podido informarlo antes", dijeron las autoridades luego de las quejas por la suba sorpresiva.

Finalmente, el servicio de cable y de internet tendrá subas del 17%, según informaron las empresas a sus clientes en los últimos días. «

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(Foto: TM)


El pan, más caro que nunca, y los panaderos, en crisis

En el mundo panadero, la clave está en el precio de la harina. La industria molinera vende la harina a precio dólar porque el trigo es un producto de exportación. Esto afecta al resto de la cadena.

El precio de la bolsa de harina pasó de $ 1000 a $ 1300 en los últimos días. Un aumento brutal. Además, los panaderos denuncian que los molinos especulan y retienen la mercadería. Esto se suma a la caída de las ventas al público.

"El pan está a $ 120 el kilo. Quizás debería estar a $ 200, pero a quién se lo vendés. La gente ya no puede pagar y los panaderos ya no podemos absorber subas de costos", planteó Gabriel Fernández, vicepresidente de la Asociación de Panaderos de Capital Federal y secretario general de la Federación Argentina de Industriales Panaderos.

"Hoy, el cliente te pide $ 50 de pan. Si le aumentás, va a seguir pidiendo $ 50. No cambia. Y las facturas ya son un lujo. Y el pan no es el elemento que más nos rinde", apuntó Fernández.

"Toda la cadena está rota. Los sueldos de los empleados nos significan un costo grande, pero al mismo tiempo el trabajador no gana lo que debería ganar. Todos estamos perdiendo", finalizó.

Las prepagas, entre las grandes ganadoras

Ocho de los 12 meses de 2019 incluyen aumentos en la medicina prepaga. Así lo autorizó el gobierno de Cambiemos.

En enero, subió un 5%; en mayo, 7,5%; en julio, 5,5%; en agosto, 6%; en septiembre, 6%; en octubre, 4%; en noviembre, 4% y en diciembre, 12%. En total, el aumento anual es del 62%. Durante la era Cambiemos, las prepagas aumentaron los precios un 330 por ciento.

"La liberación absoluta de precios derivó en que miles de afiliados a las empresas de medicina prepaga se desafiliaran, redujeran su cobertura adhiriendo a planes de menor costo, migraran a empresas low cost y, en el caso de miles de jubilados, se reintegraran al Pami, la obra social con la cual ya no se asistían", explicó Pedro Bussetti, presidente de Defensa de Usuarios y Consumidores.

Carne, por las nubes

El consumo de carne está en caída libre. En Liniers, se negoció un promedio diario de 5000 cabezas de ganado en la última semana, cuando antes era de 9000. Sin embargo, los precios volvieron a subir.

Las carnicerías recibieron incrementos de entre el 12 y 13%, promedio. "Es un aumento injustificado porque no hay demanda. De hecho, creemos que el precio debería empezar a bajar porque la demanda está caída. Y tiene que bajar, además, porque el precio es insostenible para el consumidor", indicó Alberto Williams, vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de la Capital Federal.

El precio en alza se podría explicar por la explosión de ventas al mercado de China, que ya se lleva el 73,4% de la carne argentina exportada. Sin embargo, ese elemento no alcanza para justificar un aumento generalizado con picos del 18 por ciento.

"La gente se vuelca a los cortes más rendidores: carne picada, milanesas, y deja de lado otros cortes. El pollo no rinde, pero también ayuda si no tenés mucho efectivo, y eso es lo que se vende", precisó Williams.

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Nafta, sin freno

A partir del 1 de noviembre, los precios en los combustibles se elevaron un 5% por la presión de las petroleras. Guillermo Lego, gerente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines (Cecha) le dijo a Tiempo que aún hay un desfasaje en los precios del 15 por ciento.

"El principal problema es que hay mucha incertidumbre. Ya tendría que haber algún anuncio sobre cómo se va a actuar. El desfasaje es real, pero tampoco se puede seguir aumentando el precio porque ya hay una caída en el consumo", expresó Lego.

Respecto del nivel de consumo, remarcó: "Es un producto inelástico, pero desde hace un año que cae el volumen y no se recupera. La gente usa menos el auto o hay cambio de producto premium a súper. Está mermando el consumo", aseguró.

Finalmente, Lego apuntó a que no todo el aumento va para las petroleras. "De ese 5%, un 4% va para las petroleras y el 1% restante va para el Estado".

Luz bonaerense, por decreto

A semanas de dejar el cargo, la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, autorizó una suba del 25% promedio a las distribuidoras eléctricas (Edelap, Eden, Edea, Edes y cooperativas) a partir del 1 de enero.

El Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad (CEPIS) dijo que "una familia con un consumo mensual de 350 KWh pagará hasta un 121% más. Una familia electrointensiva con un consumo de 700 Kwh, un 150% más. Y una pyme con un consumo de 3000 KWh pagará hasta un 133% más".

Para CEPIS, "a pesar de que según su propia memoria y balance Edelap tuvo ganancias por $ 2528 millones e inversiones por $ 720 M, Vidal concedió un aumento extra por mayores costos para 2020". Además, Vidal prorrogó casi un año el pago, sin actualización, de las multas fijadas por la deficitaria prestación del servicio.

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Gas, a pagar el descuento

La boleta del gas no tendrá un aumento per sé, pero sí se verán reflejados los cargos descontados durante el invierno, por la iniciativa del gobierno nacional de tener una "tarifa plana". Así las cosas, el 22 por ciento descontado en las boletas del invierno se sumará a las del verano.

Por ejemplo, un usuario residencial que durante el invierno debía pagar $ 2000 de gas, abonó con el descuento $ 1560. Durante el verano, por una boleta estimada de $ 1500, ese usuario pagará $ 1940.

Sin embargo, por una modificación tarifaria hecha en los últimos días por el gobierno nacional, los precios en Capital y Gran Buenos Aires caerán un 1%. De esta forma, con la compensación de tarifa plana y la baja del 1%, esa boleta de $ 1500 terminaría en 1920,60 pesos.

Durante la era Macri, la tarifa del gas subió en promedio un 3500 por ciento.

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