Estudiantes tuvo sus tres días de fiesta para celebrar su vuelta a casa

Luego de un exilio obligado de 14 años volvió a 1 y 57. La celebración incluyó un partido homenaje con tres generaciones de campeones y una peregrinación de más de 5 km desde el Estadio Único. A la cabeza, marchó su ídolo y presidente Juan Sebastián Verón. 

(Foto: EDELPOficial)
Por Alfonso de Villalobos - @alfondevil
12 de Noviembre de 2019

Fueron tres días consecutivos de fiesta. Y salió redonda. Tan redondo como el Estadio Único en el que Estudiantes de la Plata se vio obligado a jugar partidos oficiales durante gran parte de su exilio futbolístico. Paradójicamente, fueron años de conquistas y campeonatos que pusieron en valor nuevamente eso que, en la ciudad de los tilos y las diagonales, le llaman “mística”. Y vaya si la tiene y la pudo exhibir frente a las más de 30 mil almas que celebraron la vuelta a casa, el sábado, cuando se inauguró el ahora estadio UNO. 

La marea pincharrata colmó tres estadios en apenas 72 horas. Primero, con muy poco en lo futbolístico, derrotó a Talleres de Córdoba en el que fue el último partido en el Estadio Ciudad de la Plata.  Así, consolidó una racha de cuatro triunfos consecutivos incluyendo una nueva victoria contra Gimnasia, su clásico rival, y se puso a tres puntos de los líderes Argentinos, Lanús, Boca. 


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(Foto: EDELPOficial)


Al concluir, una procesión de 30 mil hinchas encabezados por su actual presidente y capitán del equipo campeón de América en 2009, Juan Sebastián Verón, recorrió las más de 50 cuadras que los separaban de 1 y 57 dando comienzo a la fiesta que siguió con una vigilia y festival hasta bien entrada la noche. Allí cantó, entre otros artistas, Florencia Brown hija de “El Tata” uno de los referentes que, al igual que el capitán del campeón del mundo en 1968 Oscar “Cacho” Malbernat, falleció este año. Brown fue defensor y símbolo del título en México ’86 y capitán del “Equipo del Narigón” bicampeón en 1982 y 1983. 

El pueblo pincha tuvo que esperar 14 años para volver a su casa, la tradicional sede ubicada en la intersección de las calle 1 y 57, en los márgenes del bosque platense y de frente a la ciudad de las diagonales. La espera se vio menguada por la calidad de vanguardia del nuevo estadio José Luis Hirschi, que oficialmente quedará inaugurado los primeros días de diciembre cuando el León juegue de local contra Atlético de Tucumán. 

En el nuevo estadio desfilaron los próceres de tres generaciones de campeones cuyas hazañas fueron hábilmente exhibidas en una parodia de la serie Los Simuladores realizada por sus protagonistas originales (Federico D’Elía es otro hombre de la casa). En el festejo se pudo palpar la épica que solo un club “chico” que ganó todo lo que se pueden ganar a nivel internacional como Estudiantes de la Plata puede exhibir. 

Toda una escuela de un club que confía en su grandeza construida en base a la disciplina, el trabajo y el esfuerzo colectivo. Quizás sea esa paradoja de difuso origen la que explica el culto a la cábala. Una forma de tratar de explicar lo inexplicable. Una práctica que fue llevada al paroxismo por uno de sus símbolos máximos, Carlos Salvador Bilardo, que también tuvo su homenaje cuando se descubrió una estatua que inmortalizará su figura en 57 y 1.  Por eso su historia también está signada por máximas propias. Como el “sabemos de imposibles” o esa consigna forjada por su presidente de la década del ’60, Mariano Mangano, y retomada ahora por la Brujita: “A Estudiantes se viene a dar y nunca a recibir”. 

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(Foto: EDELPOficial)


La fiesta, más allá de la calidad y diversidad de recursos técnicos de imágenes y sonido fue capaz de transmitir toda esa mística. La de un club que, por ese motivo, ha sabido conquistar la fidelidad de su propio y rico semillero pero también de grandes jugadores que, con orígenes distintos, “se les pegó la camiseta en la piel para siempre” como dijo el sábado la “Gata” Fernández. 

En el cierre, y luego de la actuación Diego Torres, un holograma de un León de fuego saltando sobre las tribunas y un impactante show de fuegos artificiales, se realizó el partido homenaje del que participaron esas cuatro generaciones de campeones a los que se sumaron también las estrellas del equipo femenino que aportaron sus goles y gambetas. Un símbolo de época. Allí brillaron, entre varios otros, la Bruja Verón padre, el “Bocha” Ponce, Trobbiani, el Tecla Farías, José Luis Calderón y el arquero Chiquito Bossio que, a pedido del público, replicó el gol de cabeza que le hiciera a Racing en la década del ’90. 

La estadística indica que, durante su peregrinación por el Estadio Único, la cancha de Quilmes donde también ofició de local y hasta el viaducto de Arsenal, Estudiantes conquistó dos torneos nacionales, una copa Libertadores, un sub campeonato en el mundial de clubes y otros en la Sudamericana. 

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(Foto: EDELPOficial)


Solo en el Único disputó 208 partidos como local de los que ganó 120, empató 50 y perdió apenas 38. Marcó 294 goles a favor y recibió 157. Fue el escenario, además, de aquel histórico triunfo por 7-0 contra su histórico rival, Gimnasia, contra quien jamás perdió en ese lugar y derrotó de todas las formas posibles. Jugando con diez jugadores y en el único cruce en partidos internacionales en la Sudamericana 2014. Jugando como visitante en ese mismo lugar, derrotó a El Lobo tres veces y empató dos. 

La construcción de UNO costó 45 millones dólares que obligaron a Estudiantes a endeudarse y a volcar allí lo recaudado por la venta de jugadores de sus divisiones inferiores que impactaron en la calidad del plantel y, claro, en su desempeño futbolístico. Se fueron tempranamente Joaquín Correa, Juan Foyth, Santiago Ascacibar y Guido Carrillo. También el colombiano Duvan Zapata. Entre todos esos pases el club recaudó cerca de 50 millones de dólares.

Los números fríos podrían poner legítimamente en discusión lo acertado o no de semejante decisión institucional. Pero hay razones que la razón entiende. La vuelta a casa, a su tierra de campeones, es una de ellas. Su gente, su historia, sus mártires y sus próceres la merecen.  

Un estadio de vanguardia

Con capacidad para 30018 personas, el nuevo estadio de 1 y 57 cuenta con innovaciones y comodidades a la altura de los más modernos del mundo. Es el primer estadio 100% digital del país y el primero del mundo con certificado EDGE, que fue construido de manera sustentable, ya que se demostró un ahorro en consumo de energía y de agua de un 20%. El cuidado ambiental fue uno de los temas que demoró la construcción del estadio por su cercanía con el Bosque platense: también tendrá un aerogenerador de energía eléctrica que servirá como respaldo para abastecer la zona de vestuarios, las cabinas de prensa y la cancha de básquet. Además, el campo de juego contará con el sistema Playmaster, con una malla de pasto sintético que una vez colocada se va adaptando hasta llegar a un 10% de césped sintético y 90% natural, una tecnología como la de Juventus o el Ajax. Y el sistema de sonido será el mismo que el del Maracaná de Río de Janeiro.

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