Europa vuelve a cerrar sus fronteras al biodiesel argentino

Tras las quejas de los productores europeos, un informe oficial recomienda elevar los aranceles hasta el 33%, lo que implica el cierre de hecho del mercado. Está sujeto a la aprobación de los Estados miembro. Fuerte golpe a la política de libre comercio que impulsa el gobierno de Mauricio Macri. 

5 de Diciembre de 2018

La prédica del gobierno nacional de que Argentina debe abrirse al mundo y recibir las importaciones sin trabas ya que ello implicará un incremento de las exportaciones, recibió un duro golpe cuando trascendió que la Comisión Europea recomendará a los países de la Unión la adopción de un arancel de entre el 25% y el 33,4% para las compras de biodiesel argentino.

Si bien aún no salió la decisión final del órgano Ejecutivo de la UE, se espera que la propuesta de la Comisión Europea avance dados los antecedentes en la materia.

“Aunque esto aún require de la confirmación de los Estados miembro, esta es una buena noticia para la industria”, dijo a la agencia Reuters Kristell Guizouarn, titular de la Junta Europea de Biodiesel.

"Sobre la base de las conclusiones alcanzadas por la Comisión (...) debería imponerse un derecho compensatorio definitivo para evitar la materialización de la inminente amenaza de importante daño causado a la industria de la Unión por las importaciones subvencionadas", dijo la Comisión en su recomendación.

Según el informe de la Comisión Europea, los embarques masivos de biodiesel argentino “amenazan la industria” continental de biocombustibles. El reporte fue el resultado de una investigación reclamada por productores de biocombustibles de la UE, quienes aseguran haber sido impactados por las importaciones del producto argentino desde que la Unión redujo los aranceles que impone al producto argentino tras una resolución de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y que por ello debieron recortar su producción.

Según Reuters, la recomendación de la Comisión es no aplicar tarifas en forma provisoria en septiembre e ir hacia tarifas permanentes a partir de enero próximo.

La UE considera que la producción de biodiesel está subsidiada en la Argentina porque los productores pagan menos derechos por la exportación de biodiesel que por la de porotos.

Sin embargo, esa política cambió desde julio y prevé una confluencia entre ambos impuestos hacia diciembre de 2019.

A la industria argentina de biodiesel se le presenta un escenario muy pesimista. El mercado de los Estados Unidos se cerró a principios de año cuando la administración de Donald Trump impuso tarifas de hasta el 72% a las importaciones del producto desde la Argentina. Ahora la UE se suma con esta tanda de aranceles.

Según Gustavo Idígoras, director del Centro de Estudios de Sistema Agroalimentario de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, “la Argentina no tiene subsidios a la soja ni a la harina, menos al aceite y mucho menos al biodiesel, pero debe lidiar con un mundo altamente proteccionista y subsidiado”.

El experto señala que los países importadores impulsan las compras de poroto de soja o, en el mejor de los casos, de aceite de soja, que es la base para la producción del biodiesel. “perder exportaciones de biodiesel es confirmar la victoria del proteccionismo de los países compradores”, señala.

Agrega que “la existencia de derechos diferenciales de exportación entre materias primas y productos industrializados no es un subsidio de acuerdo con la OMC. Es exclusivamente un impuesto al producto exportado con fines recaudatorios, pero no genera beneficio para la exportación”.

Además, “es un mecanismo eficiente para contrarrestar el escalonamiento arancelario en los países compradores, que aplican mayores aranceles sobre la base del nivel de industrialización”, indica.

Y concluye: “Evitemos entrar en la falsa dicotomía de libre comercio puro: no existe y no existirá”.

Lo cierto es que sin mercados externos, la industria local de biodiesel mira al gobierno para que eleve el corte de gasoil hasta el 20% o más. La capacidad de producción está en torno de los 4,5 millones de toneladas anuales y, con el corte actual, se vuelca al mercado interno un millón de toneladas.

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