Florencia Mujica: "El deseo de la mujer nunca se pone en el eje del debate"

La documentalista es una de las directoras de Impuros, el film histórico que se estrena el jueves y que da cuenta el entramado de las primeras redes de trata de personas en la Argentina.

15 de Noviembre de 2018

La voz de la luchadora feminista Sonia Sánchez se escucha el dolor. Como si fuera propia, Sonia lee la carta de unas de las tantas mujeres que a comienzos del siglo pasado fueron víctimas de una red de trata de personas que las obligaba a prostituirse. Ellas son las protagonistas del documental Impuros que se estrena el jueves 15 de noviembre en el cine Gaumont.

“Mi cuerpo se había ofrecido al mejor postor. Toda mujer que se iniciaba en la vida era cotizada”, dice la frase de una de las cartas y que impactaron a sus dos directores, Florencia Mujica y Daniel Najenson quienes a través de esta producción dan cuenta de cómo se formaron los prostíbulos de hace más de cien años.

Entre 1880 y 1930, cientos de inmigrantes de Europa desembarcaban en los puertos argentinos. En ese contexto, un grupo de proxenetas judíos-polacos se instalan en el país tras la fachada de la Asociación se Socorros Mutuos de Varsovia (Zwi Migdal) consolidan una red eficaz para traficar mujeres desde Polonia e introducirlas en su amplia red de prostíbulos. Indignada con la sobreexposición, la comunidad judía local los expulsa de la comunidad bautizándolos como “impuros”. Sin embargo, en ese camino la historia de las mujeres traficadas desaparece.

“Me impactó la historia. No tenía idea de que en la Argentina la prostitución había estado reglamentada, lo desconocía”, explica Florencia Mujica, una de las directoras de la película. “Se armaron mafias de todas las colectividades, italianas, españolas, judías, francesas, muchas redes de traficantes de Europa para la Argentina que era un país próspero a donde llegar”, agrega.

Los hombres que llegaban en barcos a Buenos Aires y a Rosario debían ser contenidos por el Estado y esa contención contemplaba facilitar el acceso a una mujer. “Se genera un gran mercado de hombres desesperados y solos a quienes hay que darles una respuesta. Era un discurso de época, se hablaba que en ese entonces había diez hombres por cada mujer. El Estado decide dar una solución a ese problema con una visión de la sexualidad masculina, era una cuestión de salud pública”, relata Mujica.

El Estado toma ese “problema” y avanza hacia una reglamentación dentro de la cual los prostíbulo pasan a llamar eufemísticamente, “casas de tolerancia”; además, se define qué es una prostituta y se reglamenta también la vida de esas mujeres. “Fue muy fuerte ver la cantidad de mujeres traficadas. Mujeres que habían quedado silenciadas, son mujeres desaparecidas que no se sabe dónde están, dónde fueron enterradas, es una historia muy grave que además en el caso particular de las mujeres judías desde cierta cúpula de la colectividad se decidió conscientemente taparlas”.

La historia que registra Impuros arroja cifras abrumadoras, destaca relatos dolorosos pero ante todo evidencia un profundo silencio que en la actualidad sigue pesando en el cuerpo de las mujeres.

–El documental de algún modo muestra dos cosas tremendas de nuestra sociedad: la desaparición y la trata de personas

–Para mí durante la investigación fue entender de dónde viene todo lo que nos pasa ahora. El tráfico de mujeres y el tráfico de personas con fines de explotación sexual es ir a los orígenes de la conformación del Estado argentino previo genocidio, y cómo se tejió el entramado del capitalismo más incipiente. Acá los hombres tenían una necesidad para satisfacer y el Estado genera el mercado para que los contengan. Es una lógica mercantil donde el cuerpo lo ponemos las mujeres a pesar de que el proxenetismo estaba prohibido en un marco contradictorio. Las casas de tolerancia articulaban con las redes de proxenetas que estaban en una situación delictiva. Ahí es donde uno se pregunta dónde está el filo de la ley. Hay un poco de la discusión que hoy persiste acerca de reglamentar la prostitución. ¿Cómo ponemos el límite para evitar en este contexto de capitalismo salvaje en las que existen redes de trata mundiales?¿Cómo hacemos para poner los límites entre la prostitución autónoma y las redes de traficantes?

-Había una convivencia entre lo legal y lo ilegal, que en este caso atraviesa la vida de las mujeres, ¿cuál es el punto entonces en la reglamentación?

-En esa época, la sociedad empezó a mirar las casas desde un lugar moralista. No hubo y en la actualidad tampoco hay un debate acerca de que una persona consume el cuerpo de otro, a veces se deja de lado esa parte y no nos preguntamos qué pasa con las mujeres a la hora de decidir sobre su propio cuerpo o sobre lo que deseamos hacer o no con los cuerpos. Creo que el deseo de la mujer nunca se pone en debate, se habla de reglamentar o no pero el debate del deseo es previo. Implica una sexualidad masculina que consume prostitución y que está tapada. Se dice que la mayoría de los que consumen prostitución son hombres casados. Lo que pasa es que la sexualidad se construye, se da en forma democrática pero si yo te pago lo hago para hacer lo que quiero entonces se contempla sólo un deseo.

-¿Desde qué lugar se buscó contar Impuros?

-La decisión fue contar la historia desde la perspectiva de las mujeres. Esa fue la primera decisión, había muchas aristas par tocar y muchos enfoques posibles. Hay libros que hablan muy poco de la experiencia de las mujeres y se consignan más los datos policiales. Por eso tomamos la decisión de que esté Sonia (Sánchez), y que estén las cartas. Elegimos ponerle el cuerpo de una mujer que transitó una historia similar y que podía empatizar como nadie esas historias, ponerle voz y cuerpo. Nos dimos cuenta que en las historias que nos contaban también estaba desdibujadas las mujeres, en la misma historia y en los mismos relatos. Quisimos ante todo, restituir la historia de estas mujeres.

-¿Cómo mujer qué te provocó indagar en este tema?

-Cuando empecé a leer las cartas de las mujeres que pedían auxilia fue una sensación fuerte. Para mí encontrarnos con esas cartas es el gran hallazgo del proceso de investigación. Son escritos que estaban en un archivo de Israel y llegaban a una organización que existía en esa época y que se había organizado para ayudar a las mujeres y sacarlas de esa situación. La organización se disolvió pero recibían muchísimas denuncias en Europa y América que quedaron en un archivo en Israel. Eran miles las mujeres que pidiendo ayuda y pedían que las saquen de esa situación. Fue impactante leer esos testimonios sobre todo porque son los mismos testimonios que podemos leer hoy. Es fuerte dimensionar que la historia continúa de la misma manera y que no pasó nada. Otro momento impactante fue ir a los cementerios, tanto al de Avellaneda como al que está dentro del cementerio de La Tablada. Me impresionó mucho porque es la prueba gráfica y territorial del olvido, el abandono, está todo roto, el pasto crecido, las tumbas sin nombres… Muchas mujeres que fueron enterradas ahí sin identidad, eso me resultó de una violencia simbólica tremenda.

-¿Cómo enmarcas la temática de Impuros dentro del debate por la Educación Sexual Integral que hoy provoca tantos enfrentamientos?

-Es que lo primero es esta educación central para transformar estas matrices actuales en las que algunas mujeres se tienen que convertir en putas y los varones en consumidores de estas mujeres. Hasta hace no mucho pasaba que los tíos o padres llevaban a los chicos a tener su primera vez en un prostíbulo para que cuando se casara tenga experiencia. Ahí ya hay una concepción totalmente diferente de la sexualidad. A los varones les enseñan que la sexualidad es casi un raid deportivo donde no se vincula con lo amoroso, y eso hay que enseñarlo desde la infancia.

Entre los entrevistados están los nietos de Raquel Liberman, la mujer que se animó a denunciar esta red y gracias a la cual se la investigó. Los nietos de Raquel aunque lo sospechaban, no sabían que su abuela había sido también víctima de esta red. "Es importante rescatar el papel de Raquel, ella permitió con mucha valentía sacar a a luz lo que pasaba con las mujeres", dice Florencia. La colectividad judía es la única que decide enfrentar la situación y exponer a los traficantes aunque luego haya tratado de tapar esta historia.

Impuros se estrena el jueves 15 de noviembre a las 19.30 en el cine Gaumont, Rivadavia 1635. La información acerca de las funciones, se puede consultar en Impuros Documental.

Trailer de Impuros
Trailer de Impuros
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