La Garganta Poderosa denunció que miembros de la prefectura golpearon y amedrentaron a los hermanos de Kevin, el nene asesinado hace dos años en la villa Zavaleta. Los prefectos estaban esperando en la calle donde vive la familia de Kevin este sábado a la 1.30 de la mañana.

Según el relato de la organización social, los jóvenes volvían en camioneta de trabajar en una obra en construcción, cuando vieron un hombre armado y aceleraron las últimas dos cuadras, sobre la calle Kevin, para llegar hasta su casa. «Todos contra la pared», gritó el prefecto que los recibió. «Yo sólo vengo de trabajar», intentó decirles Ariel, de 17 años, cuando lo empujaron contra el portón. Y llegaron más prefectos. «No pueden hacer eso, es menor», intentó recordarles Federico, cuando le pegaron una golpe más, en las costillas, «donde no deja marcas». Y llegaron más prefectos. «Basta», intentó gritarles Priscila, de 15, cuando le metieron un cachetazo, sí, a su hermanita.

Un rato después se fueron los prefectos, pero habían dejado un nuevo antecedente.

Como en septiembre de 2016 cuando sucedió un hecho de violencia institucional de similares características. Por la noche, Ezequiel Villanueva Moya, un chico de 15 años, había salido para visitar a su abuela que también vive en el barrio Zavaleta: al regresar fue interceptado por miembros de la Policía Federal, que lo revisaron y ante su negativa procedieron a detenerlo. En ese momento Iván Navarro de 18, amigo de Ezequiel, se acercó para saludarlo y los policías también lo detuvieron. Los uniformados le pegaron trompadas en la cara y palazos en las piernas. Los obligaron a tirarse al piso y hacer flexiones de brazo. Luego los golpearon brutalmente y los amenazaron de muerte.