Bajofondo está de vuelta. Con Gustavo Santaolalla a la cabeza, la agrupación lanzó Aura, un disco que renueva y ensancha su propuesta artística. El grupo lo presentará este viernes en el Teatro Ópera. El álbum abre las puertas a una nueva etapa de experimentación que incluye nuevas formas de trabajo, texturas y ritmos.

Desde el otro lado del océano, más precisamente desde Madrid, el incansable Santaolalla explica de qué se trata Aura, un disco que lo tiene particularmente entusiasmado y refleja una nueva etapa de Bajofondo. «Es un álbum muy ecléctico –señala el multiinstrumentista, compositor, productor y cantante–, quizás el que más presenta esta característica de todos los que hemos grabado hasta ahora. Creo que está dotado de una riqueza muy particular, nos hemos inspirado en distintas sonoridades y eso nos ha llevado a conformar un trabajo diferente».

Con respecto a la orquestación de las canciones, un elemento clave en los últimos álbumes de Bajofondo, Santaolalla explica: «Ha jugado un rol significativo en este disco y es una continuación del CD anterior, Presente (2013). Si bien lo orquestal existía en los primeros dos álbumes, cuando empezó a participar Alejandro Terán se convirtió en un aporte relevante para nosotros, al punto de considerar que él y sus orquestaciones ya son parte de Bajofondo. En el caso de Aura la improvisación jugó un rol más preponderante, entonces sus intervenciones se iban adaptando a los fraseos nuevos que ponía en juego cada músico. Con Terán trabajamos en tres situaciones: frases que surgen de las improvisaciones que él refuerza, otras en las que va a en contra o dialogando con ellas, y finalmente otras directamente improvisadas por él. En este último caso su inventiva desde el sonido de las cuerdas confluyó en la mixtura. Esto también influyó para que los tracks sean más largos en este disco que en nuestros anteriores trabajos».

Santaolalla continúa revelando detalles de la construcción de Aura: «En el disco hay una fusión de estilos y ritmos más desbordante que nunca y eso yo lo englobaría en un término peculiar: psicodelia. Porque dentro de su sonoridad se puede encontrar lo surreal, lo onírico, lo absurdo; elementos que se vinculan claramente con la estética psicodélica. La música que brota de estas grabaciones a veces hasta sugiere estados alterados, musicalmente hablando. Abordamos distintos géneros sin ataduras o parámetros, pasamos de una cueca a un aire folk o a una expresión andina, como se expresa en ‘Virgen del sol’. Hay reminiscencias de aquel momento en el que confluyeron las filosofías orientales, la ecología, los movimientos pacifistas, el consumo de nuevas sustancias, entre otros factores que desembocaron en la psicodelia. Nosotros a través del tiempo desarrollamos un lenguaje que podríamos definir como bajofondero y ese marco nos contiene y nos identifica, pero también nos permite salir y tocar otras cosas sin dejar de ser Bajofondo. Yo diría que este disco es un viaje de ensoñación y psicodelia».

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Sobre si el nombre Bajofondo Tango Club –con el que el grupo comenzó– quedó cada vez más lejano, Santaolalla destaca: «Tango Club está claramente asociado a todo lo que significó nuestro primer álbum. Aunque en un primer momento nos identificaban con ese nombre completo, a partir de ahí siempre fuimos sólo Bajofondo. Ya en nuestro segundo disco dejamos de usar el Tango Club y eso fue una especie declaración de principios. Musicalmente lo fuimos profundizando en nuestras grabaciones posteriores y ahora ya se ha radicalizado. En los dos primeros álbumes estaban las cartas sobre la mesa,  ¡en este nuevo directamente las desparramamos todas!».

La composición «Virgen del sol» resulta particularmente singular: «Es un tema que va un poco más allá de todos los incluidos en este disco. Quizás también supera los límites que recorrimos en toda nuestra producción. En ese tema atravesamos por lo andino y el altiplano, condimentos musicales a los que recurrimos por primera vez».

Santaolalla menciona en forma reiterada cómo encontró en Benjamín Solari Parravicini una influencia decisiva a la hora de trabajar en el material de Aura. «Quiero destacar la presencia o utilización de algunas frases proféticas del pintor y escultor Benjamín Solari Parravicini, una especie de Nostradamus argentino que concibió una serie de profecías que se encadenan con la estética del álbum. En este momento clave de la historia del planeta y la humanidad, creo que las reflexiones que este hombre hizo en los años ’30 se asocian a las profecías mayas sobre el apocalipsis, por ejemplo. Y yo todo esto lo vinculo a visiones personales sobre la energía cuántica, el desdoblamiento del tiempo y otras cuestiones espirituales», destaca Santaolalla. Y luego agrega: «Una frase de Solari Parravicini sobre Latinoamérica, acompañada por siniestras figuras, tiene una sorprendente relación con la actualidad de este continente convulsionado, dominado justamente por señores igual de siniestros a aquellos que describía él. En el estudio a veces leíamos un par de sus frases o profecías, y empezábamos a improvisar, lo que le dio a nuestro trabajo una dimensión especial».

Bajofondo es un proyecto que nació hace más de 15 años, pero su discografía no es demasiado extensa. Una de las claves es el tiempo que les lleva desarrollar y concluir cada trabajo: «Es cierto que todos nuestros álbumes nos demandan mucho tiempo y Aura no fue la excepción, al contrario. Eso tiene que ver con la distancia, las ocupaciones de cada uno, etcétera. Pero también lo aprovechamos a nuestro favor, como para ir puliendo y mejorando el producto. Sin embargo, también hay que decir que la base, la semilla, el carozo del asunto, se hizo en no más de cinco días. Salió todo de un saque. Después, el resto de la tarea nos demandó como dos años, pero la gestación fue muy rápida».


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Aura incluye dos temas cantados, «A tiempo» y «Caminé»: «Si bien son excepciones, ha habido temas cantados o vocalizados antes, y hasta nos ganamos un Grammy con uno, ‘Pena en mi corazón’, de Presente. ‘Caminé’, de este disco, es un tema muy personal, y su estructura de canción la diferencia del resto del disco. Yo lo veo con resabios de ciertos grupos británicos emparentados con el surgimiento de la psicodelia».

«Nosotros llegamos a la conformación del estilo de Bajofondo buscando, siempre buscando –agrega Santaolalla–. Nunca pensando: ‘Ya está, lo tenemos, es así’. Sin conformarnos, tomando riesgos. Si bien nos afianzamos en una idea general, nunca dejamos de tener cierto temor de ‘ser quemados en la hoguera’ por los seguidores del tango, del rock, de la música electrónica; en fin, de todos los géneros. Sin embargo, nunca pasó eso, para nada. Recuerdo que cuando yo encaré el proyecto de Café de los Maestros, ningún referente del tango se me acercó para hacerme algún comentario negativo o dudoso sobre Bajofondo. También hay que tener muy en claro que nosotros nunca nos etiquetamos en ese género, nadie habló de ‘nuevo tango’ o algo por el estilo. Desde un principio la intención del grupo era hacer una música que reflejara lo que somos, de dónde venimos musicalmente y alcanzar una identidad realmente nuestra. Y creo que al menos eso lo hemos conseguido».

Hace apenas una semanas Santaolalla compartió el escenario nada menos que con Eric Clapton. «Fue una experiencia única dentro del concierto Crossroads Guitar Festival –destaca–. Pasaron muchas cosas por mi cabeza en ese momento porque yo me crié escuchando a Cream, mis padres eran fans de Eric Clapton, así que fue muy fuerte. Yo ya lo conocía porque él quiso que yo hiciera la música de la película sobre su vida Life in 12 Bars, pero igual, que me invitara a tocar fue inesperado y alucinante. Estuve en el cierre de los conciertos al lado de históricos de la guitarra como Buddy Guy, Jimmie Vaughan, Alan Darby, Robert Cray, haciendo un clásico de Joe Cocker, ‘High Time We Went’. Todavía no caigo, estoy como flotando, fue muy lindo».

Santalaolla se transformó en un gran compositor de soundtracks para cine y TV. En ese rubro también llegarán novedades: «Justamente estoy acá en Madrid componiendo para una serie para Amazon basada en el Cid Campeador, que me interesa mucho en su aspecto histórico y estético. Y además estoy por arrancar con una película producida por Steven Spielberg que va a tener a Tom Hanks de protagonista. Esto sería lo más importante, pero también estoy con un par de documentales y también discos, uno de Los Tigres del Norte y otro de Café Tacuba. Me siento en un muy buen momento y disfrutando de múltiples aventuras».

¿CUÁNDO?

Bajofondo presenta Aura. Viernes 25 de octubre a las 20:30 en el Teatro Ópera.


Campodónico y Ferres, los pilares

Juan Campodónico y Martín Ferres son dos figuras clave de Bajofondo. Los músicos reflexionaron sobre la presión que ellos se impusieron para terminar Aura. “Había transcurrido demasiado tiempo desde nuestro último disco –señala Campodónico–. Por eso nos propusimos con mucha determinación y cierto ‘apuro’ volver a juntarnos y producir un nuevo material, a pesar que cada uno estaba con muchas actividades. Lo hicimos sin un acuerdo con la compañía ni un presupuesto, buscamos la forma de avanzar pro las nuestras, teníamos que mantener la llama viva del grupo, y en unos días ya estábamos tirándonos ideas musicales por mail. Con unos cuantos temas en proceso, llegamos al estudio, enchufamos todo y nos mirábamos con un poco de incertidumbre, porque no teníamos ni siquiera una preproducción. Y todo fue adquiriendo una dimensión que no esperábamos, más aún cuando Gus apareció en el estudio trayendo unas bandas de los años ’70 y las profecías de Solari Parravicini, formuladas en los años ’30, las psicografías, porque  combinaban una frase y una ilustración. Algunas de ellas  terminaron formando parte del disco.”

Ferres, por su parte, hace hincapié en el título del disco: “Tiene que ver, por un lado con esa típica impronta gauchesca de ‘la voz de aura’ y por el lado con el campo energético que nos rodea, el espíritu que mueve la materia. O sea que se juega con lo gauchesco. Pero también con la energía que emana de nosotros”. Los distintos espacios en donde se registró el material también fueron importantes para el proyecto, según Ferres: “Es interesante destacar que los distintos estudios donde estuvimos fueron enriqueciendo nuestro trabajo. Grabar en ION, un estudio histórico donde estuvieron los más grandes de la música nacional. El sonido que se logra ahí es increíble y se percibe una mística que  inspira. Grabar en Montevideo nos encantó, facilita la concentración. Y por último, en Los Ángeles, la vibración es completamente diferente y te da una dinámica particular.”