Héctor Olivera: "Hice muchas películas, pero no olvido las que no me dejaron hacer"

El emblemático cineasta lanzó la autobiografía "Fabricante de sueños" y este lunes cumplirá 90 años. En un repaso de su vida y obra, revela su relación con Fernando Ayala, comparte anécdotas de Perón y lamenta no haber podido concretar otro film con Osvaldo Bayer.
4 de abril de 2021

La Argentina tiene una historia rica en conflictos, dramas y alegrías, y nuestro cine asumió el desafío de dar cuenta de muchas de ellas con una mirada distintiva. En toda esa construcción permanente, pocos lograron convertirse en una marca registrada y de enorme influencia como el director, guionista y productor Héctor Olivera. Obras como La Patagonia rebelde (1974), No habrá más penas ni olvido (1983), La noche de los lápices (1986) y El caso María Soledad (1993), entre muchas otras, lo transformaron en un referente ineludible. Mañana cumplirá nada más y nada menos que 90 años, una oportunidad que invita a la celebración y a un recorrido por una carrera particularmente intensa.

Con ese espíritu, Olivera lanzó Fabricante de sueños, un corpulento libro de memorias que se caracteriza por la sinceridad y sus ricas historias. El recorrido incluye el detrás de escena de películas memorables, claro, pero también la creación y desarrollo de la mítica productora Aries (un proyecto que compartió con Fernando Ayala), relatos de su vida personal y el impacto de diversos procesos políticos que vivió nuestro país.

Hablar con Olivera es abrir la puerta a una historia profunda. “Sin dudas, es movilizador haber lanzado un libro contando las cosas que conté. Yo tenía esperanzas de que gustase, pero lo más interesante es que gente que nada tiene que ver con el cine me dijo que le resultó muy ameno y claro lo que leyó con respecto a la parte política, la profesional y personal”, puntualiza el cineasta.

Estas memorias no surgieron del encargo de una editorial. Son el resultado de una iniciativa personal que le tomó algunos años: “Durante mucho tiempo fui un gran laburante porque era director, tenía una productora que atender y también producía películas de terceros como Fernando Ayala o Adolfo Aristarain, así que tenía mucho que atender antes de que la empresa comenzase a funcionar mal. Después de eso, después de 2010, me puse a trabajar en ideas concretas para el cine, hasta que un día vino mi mujer y me sugirió que todo lo que contaba informalmente debía hacerlo por medio de un libro. En un principio le dije que había escrito cientos de libretos y guiones, así que no hacía mucha falta, pero más tarde cambié de opinión. Cuando lo llevé a la editorial me dijeron que era fantástico, pero que había que cortarlo porque era demasiado todo lo que había tipeado. Me pasé meses en la adaptación porque, como muchos saben, se escribe con más facilidad de lo que se corta. Después de eso estuvo listo, pero pasó lo que pasó con la maldita pandemia, que hizo que el lanzamiento se pasará recién para este año”.

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Fabricante de sueños es rico en torno a diferentes situaciones políticas que Olivera cursó en su vida. “Ese factor es casi una esencia del ciudadano. Yo no podía dejar de contar que en 1951 fui a la proclamación de la fórmula Balbín-Frondisi y que desde entonces he adherido al Partido Radical. Pero creo que hablé de eso porque es parte de nuestra incursión mayor, la de crear una productora como fue Aries y tenerla activa durante 60 años. Mi interés por la política viene, supongo, de mi encuentro con Perón a los 15. Recuerdo que una vez yo estaba estudiando en el Liceo Militar, tocan la puerta y era el General que había llegado como presidente electo. Me preguntó con gesto adusto dónde quedaba una delegación, yo le respondo y enseguida él cambia su gesto, me sonríe y le da lugar al Perón carismático. Bueno, esas cosas, la Segunda Guerra Mundial y el sentimiento antifascista de mi familia generaron un primer interés en mí por la cuestión política”.

Sin temores también podría decirse que las memorias de Olivera son de alto grado confesional. En sus páginas da cuenta no solo de una suma de éxitos y fracasos profesionales, sino también de una gran parte de su vida personal, de la cual revela la situación sentimental que lo unió a su socio, el director cinematográfico y productor Fernando Ayala. “Tuve una profunda necesidad de ser sincero al escribir. Sabía que no iba a existir un segundo tomo de mi vida, algo ampliado o mejorado, y por eso quería escribir sobre los hechos importantes de mi existencia. Por ejemplo, mi relación inicial con Fernando Ayala fue fundamental, sobre todo porque cuando dejó de tener ese matiz fue la de dos socios que se quisieron mucho como amigos y donde él se vinculó a mi familia, a mis hijos y luego a Dolores, mi segunda mujer. Entonces, no podía dejar de poner eso, sobre todo porque profesionalmente él tuvo una influencia notable en mi carrera y porque ambos formamos en 1956 Aries Cinematográfica, una productora que nació con la idea de hacer otro cine en nuestro país”, destaca Olivera.

Muchos de los grandes éxitos que generó Aries son todavía recordados. Pero en el apartado de los clásicos ineludibles se destaca La Patagonia rebelde. A la distancia, Olivera destaca que “la película se puso en marcha muy poco tiempo después del asesinato de Rucci, en 1973. Ese acto disparatado de Montoneros le estaba diciendo al país que se acabó la primavera camporista y la ilusión de la democracia. En ese momento no se podía hacer una película crítica sobre el Ejército Argentino ni de nadie que llevase uniforme, pero la hicimos y Perón la vio en Olivos, lógicamente antes del estreno. Mientras veía las imágenes él decía: “Fue así, fue así”. Según contó uno de los médicos que la vio con él, el General le dijo que estaba muy bien la película, pero que no era el momento para autorizar su proyección. Posteriormente, por una discusión grande que tuvo él con el General Anaya, la autorizó unos 20 días antes de su muerte, y fue un milagro porque de lo contrario no se hubiese podido estrenar hasta la llegada de Alfonsín ya que jamás se hubiese podido dar con el fascismo de López Rega y compañía."

A horas de su cumpleaños 90, Olivera se atreve a un balance singular: “Lo que más observo es lo que no hice (risas). Me hubiese gustado hacer más películas como, por ejemplo, alguna de las cinco producciones que no fueron autorizadas en la época del proceso. Me hubiese gustado hacer un film con un libro de Bayer sobre la juventud hitlerista argentina, que venía de familias alemanas asentadas en nuestro país que pertenecían al Partido Nazi. Recordemos que en 1938 se hizo en el Luna Park el único y más grande acto del Nacional Socialismo del mundo y fue acá en la Argentina, pero finalmente me lo bocharon. Así que si tengo que mirar atrás, veo eso. Hice muchas películas, pero no olvido las que no me dejaron hacer". «

Fabricante de sueños

Autor: Héctor Olivera. Editorial Sudamericana. Género: memorias. 384 páginas. Disponible en formato físico y digital.


Una vida de películas y audacias

-Nació el 5 de abril de 1931. Por la influencia de su madre, ingresó en el Liceo Militar Argentino, pero a los 14 años fue llevado por su madre a los Estudios Cinematográficos Baires donde afloraría su amor por el cine.

-Dos años más tarde comenzaría su carrera formal en el cine, como segundo ayudante de dirección en La gran tentación, un film dirigido por Ernesto Arancibia con protagónicos de Carlos Cores y Elisa Galvé.

-Ingresó a Artistas Argentinos Asociados en 1950. Junto a directores como Mario Soffici, estudió el arte del cine hasta convertirse en productor ejecutivo independiente.

-En 1956 junto al director Fernando Ayala creó la productora Aries Cinematográfica Argentina que marcaría un antes y un después en el cine local.

-Luego de Psexoanálisis (1967), su primera experiencia en la dirección, alcanza la cima con La Patagonia rebelde (1974) y más tarde con El Muerto (1975).

-En las décadas siguientes filmaría clásicos como No habrá más penas ni olvido (1983), La noche de los lápices (1986), El caso María Soledad (1993) y Ay, Juancito (2004).


LA PATAGONIA REBELDE

Una película imperdible que rápidamente se convirtió en un clásico y un símbolo. Estrenada en 1974, incluyó un elenco de lujo en el que se destacaron Héctor Alterio, Federico Luppi, Pepe Soriano y Luis Brandoni. Fue escrita por el director junto con Fernando Ayala y Osvaldo Bayer, y retrata la represión y fusilamiento de obreros concretados en 1921 por el Ejército Argentino.


LA NOCHE DE LOS LÁPICES

El film da cuenta de la tristemente célebre serie de desapariciones forzadas y asesinatos de estudiantes de La Plata que llevó a cabo el aparato represivo de la última dictadura cívico-militar a partir del 16 de septiembre de 1976. Escrita por Olivera y Daniel Kon, y basada en el libro de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, la producción fue estrenada en 1986 y generó una gran repercusión.


UNA SOMBRA YA PRONTO SERÁS

Con los protagónicos de Miguel Ángel Solá, Pepe Soriano, Alicia Bruzzo y Luis Brandoni, el film estrenado en 1994 retrata la vida de un ingeniero y diseñador informático argentino que regresa al país pero que se encuentra con extraños personajes en su deambular por la Pampa profunda. El guión fue escrito por Olivera, basado en la novela homónima de Osvaldo Soriano.Con los protagónicos de Miguel Ángel Solá, Pepe Soriano, Alicia Bruzzo y Luis Brandoni, el film estrenado en 1994 retrata la vida de un ingeniero y diseñador informático argentino que regresa al país pero que se encuentra con extraños personajes en su deambular por la Pampa profunda. El guión fue escrito por Olivera, basado en la novela homónima de Osvaldo Soriano.
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