KOSICE, EL GARDEL DE LA VANGUARDIA

Columna de opinión de Ivana Romero.
29 de Mayo de 2016

Entrevisté varias veces a Gyula Kosice, entre 2010 y 2014. Siempre me recibía con una sonrisa y su guardapolvo azul. 

Por las mañanas diseñaba bocetos de obra y escuchaba por radio a Víctor Hugo Morales en su estudio-museo de la calle Humahuaca. Ahí guardaba varias de sus obras hechas de agua y luz. Él, que le temía al agua porque una vez, a los 13 años, casi se ahoga. 

Lo vi recorrer ese lugar junto a chicos de jardines de infantes, junto a sus ayudantes, junto a su nieto Max. Le gustaba prender las luces para el fotógrafo y para mí. "Whisssskyyyy", decía cada vez que el fotógrafo hacía click. Es que detestaba salir serio en las fotos.

Cada vez que nos veíamos señalaba con orgullo una tapa que le habíamos hecho en el suplemento de cultura de Tiempo Argentino, donde decíamos que él era el Gardel de la Vanguardia. Y es que en 1944, junto con Arden Quin, Rhod Rothfuss y Edgar Bayley, entre otros, publicó la revista Arturo, que sólo salió una vez pero armó revuelo con sus pronunciamientos sobre el fin de la figuración. En 1945, vinieron las exposiciones de Arte Concreto-Invención y un año después, la creación del nombre Madí con manifiesto propio e imagen fundacional a cargo de Gyula y la fotógrafa ,  cerca del Obelisco. 

Me regaló todos sus libros. Por ejemplo, uno donde recopila entrevistas – las llamaba “entrevisiones”- que hizo en sus viajes por el mundo. Allí figuran desde Tristan Tzara hasta André Malraux. También ideó una Ciudad Hidroespacial que dejó boquiabierto a Ray Bradbury. Vi el facsímil de una carta recibida en 1979 y firmada por quien entonces era director de la Nasa, Noel Hinner, deseándole suerte con el proyecto.Su último libro fue 500 lugares para vivir. Lo vi por última vez el año pasado, en un homenaje que se le hizo en el CCK. "No me gusta estar en sillas de ruedas", susurró. 
Me quedo con el lugar 499 que aparece en su libro: "Estar imbuidos de transgresión y sin embargo defender las premisas incesantes del júbilo de vivir".

Buen viaje, Gyula, y gracias por todo. Defenderemos el júbilo y la transgresión.

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