El mercado bursátil local se prepara para un fin de año con niveles muy superiores a los que podían imaginarse pocas semanas atrás. Este jueves el índice Merval, que refleja las cotizaciones de la Bolsa de Comercio porteña, subió 5,92% y llegó a los 42.278 puntos, un nivel bastante cercano al que tenía a comienzos de agosto. Desde el 10 de diciembre, cuando se produjo el cambio de autoridades, el indicador subió 31%.

Lo mismo ocurrió con los bonos de la deuda pública, que tuvieron alzas de entre 3% y 5%. Por eso, el riesgo país (indicador que elabora la consultora JP Morgan y que mide la sobretasa que exige el mercado secundario para la compra de esos títulos) descendió a 1.809 puntos.

Como suele suceder en estos casos, detrás de estas subas tan empinadas hay cuestiones muy puntuales que responden a precios de oferta extremadamente bajos. Un caso es el de las acciones de Edenor, que fueron las estrellas de la rueda y terminaron con una suba de 22%. Se trata de un papel que había quedado muy rezagado tras las elecciones primarias, cuando la derrota del macrismo fue una señal inequívoca de que la época de tarifas por las nubes entraba en tiempo de descuento. A partir de allí su cotización se derrumbó de $ 42 a $ 16 en apenas dos meses. El cierre del jueves fue a $ 26,80. Lo mismo ocurrió con los ADR, los certificados de acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York y que desde comienzos de año están a precio de liquidación. El del grupo Supervielle se destacó con una suba de 9,9% en la rueda, pero aun así lleva perdido 52,5% del valor que tenía a comienzos de 2019.

Una segunda cuestión es que el martes 31 será la fecha en la que se calcularán las tenencias de cada contribuyente para aplicar el impuesto a los Bienes Personales. La ley de Solidaridad Social sancionada la semana pasada actualiza las alícuotas de ese tributo. Sin embargo, las inversiones en bonos soberanos, entendiendo por tales los emitidos por la Nación, las provincias, los municipios y el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, no son incluidos en el cálculo del impuesto. Como respuesta a ese estímulo, la demanda de esos bonos se disparó: el Bonar 2020, por caso, subió 7,47% en una sola rueda.

Pero en el tema de los títulos de deuda también influyen cuestiones de fondo, como la nueva orientación económica del gobierno, que busca dar confianza de pago a los acreedores basándose en una mayor fortaleza fiscal. Las proyecciones sobre las recientes medidas (mayores retenciones, impuesto a la compra de divisas y otras modificaciones tributarias) hacen suponer que el gobierno podría eliminar el déficit fiscal en 2020 y tener un mayor margen para renegociar la deuda pública, sumado a ello la autorización para recibir U$S 4.571 millones del Banco Central y destinarlos exclusivamente al pago de obligaciones en dólares. El mercado recibe y también entrega algunas señales en ese sentido. Por ejemplo, el viernes pasado aceptó prestar $ 19 mil millones para que el gobierno cumpla con sus pagos de bonos de esta semana. A cambio, tomó con agrado la confirmación de que ya comenzó el proceso administrativo para saldar el martes los cupones de intereses de los bonos Discount 2033 y el AC17 (el famoso bono Centenario que emitió Luis Caputo, con vencimiento en 2117). Son indicios positivos para inversores que, más allá de cuestiones políticas y económicas, lo que buscan es ganar dinero.