La carta de CFK alteró el ritmo de las negociaciones

Columna de opinión de Felipe Yapur, periodista.
11 de Junio de 2016
El megaproyecto del gobierno nacional que lleva el ostentoso título de ley de modificación al Régimen Fiscal y Programa Nacional de Reparación Histórica para jubilados y pensionados que llegará esta semana al recinto de la Cámara de Diputados no será igual al original pero no perderá su esencia.
El blanqueo de capitales, con un grado importante de protección para los adherentes y sin obligación de repatriar esos fondos, y una actualización de los haberes jubilatorios sin una protección debida al régimen público y de reparto, se consiguió gracias al acuerdo entre el macrismo con los bloques que conducen Sergio Massa y Diego Bossio.
El proyecto va a ser aprobado, de eso no hay duda en ninguno de los bloques de la Cámara Baja. En el macrismo consideran que la carta de la ex presidenta Cristina Kirchner, donde desnuda las verdaderas intenciones del proyecto oficial, terminó por favorecer al espíritu conservador que impera entre las bancadas de Massa y Bossio.

Hasta el miércoles pasado los contactos entre el Frente para la Victoria (FPV) con Massa y Bossio se habían multiplicado. Incluso se llegó a considerar la posibilidad de elaborar un dictamen común que podía desplazar al del oficialismo. Es cierto que Massa siempre mostró dudas y reticencia, fruto de la tirria que le provoca un acercamiento con el FPV, pero las conversaciones existieron. En ese marco fue que el interbloque Cambiemos, ayudado por la carta de CFK, operó para acercar a estos dos bloques y acordar modificaciones que, en términos generales, no cambian la sustancia del proyecto enviado por el presidente Macri.

Es verdad que la firmeza de la carta de CFK sorprendió a más de un integrante del FPV, pero tampoco eran conceptos que no se habían discutido hacia el interior del bloque. En reuniones internas, previas a la carta, Axel Kicillof había descripto con pelos y señales el desfinanciamiento que producirá el proyecto oficial en la ANSES y, por ende, la pronta reprivatización del sistema previsional. Incluso desnudó la impunidad que esconde el blanqueo macrista. Es por eso que fue designado negociador con los bloques de Massa y Bossio.
Ahora resta definir, porque el FPV dista de ser homogéneo, cuál será la actitud en el recinto. El proyecto propio que redactaron, que incluye la reparación a los jubilados y un blanqueo que impide a los funcionarios y sus familiares adherirse, tiene pocas chances de ser acompañado. Entonces será morir con las botas puestas –aguantando el embate mediático de dirá que no quisieron pagarles a los jubilados– o insistir con modificar, en la votación del articulado, algo más de lo que Cambiemos les aceptó a Massa y Bossio. «
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