La comunicación oficial y el rol de Alberto Fernández, una herramienta clave en el manejo de la crisis

Mientras evalúa la posibilidad de extender la cuarentena, el primer mandatario capitanea la emisión de información con un ojo en la pandemia y otro en el humor social. La cercanía que generan los tuits nocturnos del presidente respondiendo mensajes.

(Foto: Telam)
Por Gimena Fuertes - @gimenafuertes
24 de Marzo de 2020

Información clara, tranquilidad, generación de conciencia colectiva y un Estado activo. Esos son los ejes que comenzaron a regir la comunicación gubernamental que, tras la llegada del coronavirus al país, se tuvo que reconvertir en una herramienta clave a la hora de dar la pelea contra esta inesperada pandemia que se propagó por el planeta. Y a todo esto, el presidente, por la madrugada, tuitea.

La extensión o no de la cuarentena depende de la decisión de Alberto Fernández, quien prioriza la opinión de los expertos en infectología. Es una hipótesis que se decidió comunicar como tal y no como una certeza para, por un lado, ir poniendo esa posibilidad en el horizonte, y por otro, evaluar el humor social.

Es que la forma que tomó la comunicación oficial cambió desde el crecimiento de la pandemia obligó al presidente a dar su primera cadena nacional el jueves 12 de marzo por la noche, cuando anunció el primer DNU que restringió los ingresos al país y obligaba a los recién llegados a permanecer en sus casas por 14 días. Desde entonces, se estableció un sistema de comunicación unificado desde Presidencia, que coordina todas las comunicaciones respecto del coronavirus de todos los miembros del gabinete. “Nada que no diga un manual de comunicación de crisis”, caracterizan fuentes oficiales. Es que la instrucción del presidente fue que la información tiene que ser transparente, precisa y debe llegar a toda la población.

La información oficial fluye desde Presidencia -y no desde el ministerio de Salud- dos veces al día: a las 20.30 se emite un parte con los números de los infectados, desagregado por distrito y por origen del contagio (se detalla cuántas personas estuvieron de viaje a zonas de riesgo o tuvieron contacto directo con viajeros), y a las ocho de la mañana habla Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud, virtual viceministra.

El anuncio de la mañana apunta a reforzar el enfoque epidemiológico del día anterior y va acompañado de recomendaciones, según el tema que se quiera priorizar, ya sea la higiene, el aislamiento o la responsabilidad social, según lo decidan para ese día. Esos partes de prensa centralizados se trabajan junto con las 24 jurisdicciones del país para que haya una sola voz oficial, y su emisión está a cargo de la Secretaría de Medios de Presidencia, en donde trabajan asesores de prensa especializados en salud. Además del reporte en vivo, se decidió dosificar las entrevistas individuales a los funcionarios.

Ya, para la segunda cadena nacional, en la que el presidente debía anunciar al país su virtual paralización, el trabajo de comunicación se centró en mostrar firmeza. El presidente apareció parado detrás del atril y no sentado, como la primera vez. También se sumó a cuatro gobernadores, dos de cada signo político, con la intención de mostrar unidad ante la adversidad.

En ese contexto, se lanzó como posibilidad la extensión de la cuarentena. Pero no está decidido. Es que alargar los plazos del aislamiento social, preventivo y obligatorio tiene consecuencias en la economía, pero también en la psiquis de las personas. No fue el caso de la hipótesis de estado de sitio que surgió durante el fin de semana como posibilidad, en voz de la ministra de Seguridad, Sabina Frederic, que luego fue desmentida por el propio presidente. “¿Para qué quiero tener detenidos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional? Qué estén a disposición de los jueces”, sentenció Fernández en diálogo con la Radio Pública.

A todo esto, el único que tiene permiso de escaparse de la rigurosidad del manual de comunicación en emergencia es el propio jefe de Estado. Tuitea a la madrugada, responde mensajes, y da consejos. “El presidente tiene juego propio, es nuestro mejor comunicador”, aseguran en Casa Rosada.

Los mensajes del presidente por Twitter buscan dar cuenta de que está cerca, de que, si le escribe, quizá lo lea a la noche tarde, y responda. De que está ahí, usando su cuenta él mismo. Y los mensajes oficiales formales que se emiten por su usuario, primero son revisados por él. También da cuenta de que duerme poco, tal como le dicen sus seguidores en esa red social. “Está preocupado, y ocupado”, explican fuentes cercanas.

Recién este martes 24 de marzo, en el que emitió dos videos para recordar la instauración del terrorismo de Estado sin dejar de aconsejar el aislamiento preventivo, pudo descansar un poco en Olivos, nueva y circunstancial sede de gobierno en época de cuarentena. Fue el primer día de menor actividad en esta nueva normalidad a la que se está acostumbrando toda la población. Quizá a la noche, si se desvela, agarre otra vez el celular y vuelva a charlar con las ciudadanas y ciudadanos insomnes.

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