La bronca de los socios adherentes de Boca por la reventa de entradas para el primer Superclásico

El Hotel Boca ofrece, por ejemplo, una platea a cambio de 110 mil pesos bajo el artilugio de una estadía. El precio por dos es de 200 mil. El club se presentó a la Justicia por la reventa.

(Foto: Edgardo Gómez)
Por Roberto Parrottino - @rparrottino
6 de Noviembre de 2018

El socio adherente paga 340 pesos por mes. Sólo puede abonar la cuota vía tarjeta de crédito. Boca tiene hoy, con los del interior y los del exterior, más de 78.697 socios adherentes, una cifra que se acerca a los al menos 98.420 socios plenos. Esa masa societaria de adherentes cuenta con un único beneficio: la posibilidad de acceder a la compra de una entrada para los partidos. Este viernes, desde las diez de la mañana, comenzará la venta -únicamente online- para el partido ante River en la Bombonera por la final de la Copa Libertadores: el valor de la popular es de 800 pesos (y 80 de gastos de servicio). Sin embargo, hay bronca entre los socios adherentes: el Hotel Boca ofrece, por ejemplo, una platea a cambio de 110 mil pesos bajo el artilugio de una estadía. El precio por dos viene con descuento: 200 mil.

La categoría “socio adherente” fue puesta en funciones por el oficialismo en marzo de 2012. Daniel Angelici había ganado las elecciones en diciembre de 2011. La idea venía de la gestión saliente de Jorge Amor Ameal. Era, en principio, un modo sin cargo de regularizar una lista de espera para ser socio de Boca y de terminar con el negocio de la reventa. La promesa de Angelici fue pasar, como mínimo, 2.000 socios adherentes a plenos por año. La Comisión Directiva se había comprometido en el reglamento del socio adherente a informar, mes a mes, el listado de los pases. No lo hace desde diciembre de 2017. El número quedó en 29.763. Los socios adherentes son la máquina recaudadora de Angelici, la llave para cerrar los balances con superávit récord. Son unos 27 millones de pesos por mes. El presidente también quiere que los adherentes le sirvan para cumplir su deseo de construir un nuevo estadio en los terrenos de Casa Amarilla, ya que la principal demanda recae en ver los partidos en la cancha.

Juan Ignacio Ansorena tiene 30 años. Desde septiembre de 2014 es socio adherente de Boca. “Al principio, muy entusiasmado, muy contento -dice-, pero después, rápidamente, te das cuenta que es muy complejo y difícil, porque nunca sabés la cantidad de entradas que va a salir a la venta, y siempre desde el club hubo muy poca y vaga información. En cuatro años fueron contadas las veces que ingresé a la cancha cargando el adicional”. El hincha entrega el sentimiento medio del socio adherente. Dice que el sistema es perverso porque si uno se da de baja no accede a esa mínima posibilidad y que, aún peor, puede perder la chance de pasar a activo. “Es una angustia lo que pasamos los adherentes -expresa-. Somos la categoría social más baja y no se nos cuida ni siquiera desde lo informativo, porque si estuviera blanqueada la situación, uno tendría la posibilidad de elegir”. En general, por partido, a los adherentes les destinan apenas 4.500 entradas -a veces menos- para sacar en una milésima de segundo a través de Internet. Actualizar, F5, actualizar, F5.

En el último tiempo, los socios activos y los abonados de Boca, para mantener el status y hacerse un dinero extra, alquilan los carnet a los socios adherentes. Hay casos de activos que aprovechan la ventaja de poder asociar a sus hijos. Es un carnet más para alquilar. La dirigencia hace su juego: los adherentes que pasan a plenos suelen integrar peñas o agrupaciones cercanas al oficialismo. “Voté a favor de la figura del socio adherente, pero como una forma gratuita hasta que pasaran a socio activo. La dirigencia actual después decidió cobrarles y no eliminaron los kioscos”, apunta Claudio Giardino, entonces asambleísta por la agrupación opositora Boca es Nuestro. “A los adherentes, el club no les ofrece nada. Hablan del balance económico pero son a costa de aumentos en la cantidad de socios. Boca tiene 18.800 abonados pero cuenta con 22.500 lugares disponibles en platea, y el resto se va en protocolo. Y lamentablemente, esas entradas de protocolo, más de una vez, se terminan comercializando por afuera y a precios exorbitantes. Es vergonzoso”, marca José Luis Palazzo, actual vocal de la Asamblea de Representantes por Nuevo Boca.

Este martes, Boca presentó una denuncia en el Ministerio Público Fiscal de la ciudad de Buenos Aires por el delito de reventa de entradas. “El club -dice el comunicado- recuerda que la venta de adicionales en los partidos de Copa Libertadores se activa directamente en el carnet de cada socio y que el mismo es personal y resulta intransferible a terceros. En distintos portales de Internet, cuentas de Instagram y mensajes de WhatsApp, se advirtió la existencia de avisos publicitarios y comunicaciones que hacen referencia a la venta de ubicaciones para presenciar el encuentro, que el club los adjunta en su denuncia”. Sí: la dirigencia de Boca pide investigar la actividad de los socios de Boca, la misma que modeló a su antojo.

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