La sombra de la guerra, por Fernando Rabossi

Columna de opinión.
4 de Marzo de 2017

En la segunda mitad de los '90, cuando vivía en Suecia, la decisión del hijo de un amigo artista de alistarse en el ejército fue una sorpresa tanto para el padre como para los amigos. Además de confirmar que la rebeldía se expresa generalmente en el formato opuesto al ambiente que se vive en casa, para mí fue una novedad descubrir que un país como Suecia tuviera en aquel entonces servicio militar obligatorio.

En verdad, el servicio era obligatorio, pero solo era reclutado el número necesario para alcanzar las necesidades de las FF AA. Por eso, existía margen de elección en la decisión de reclutarse o no.

Ese servicio fue abolido en 2010, pero el gobierno sueco anuncia la propuesta de volver a implementarlo. La justificación señala dos elementos: “El ambiente de seguridad en Europa y en la vecindad de Suecia se deterioró y el reclutamiento de voluntarios no ha proporcionado a las Fuerzas Armadas suficiente personal capacitado. La reactivación de la conscripción es necesaria para la preparación militar”.

El fracaso del servicio militar optativo, implementado en 2010 para suplir los requerimientos de cuadros, fue apuntado en el informe de una comisión creada en 2015 para analizar el sistema de dotación militar. Sin embargo, son las amenazas a la seguridad las que han justificado políticamente el retorno del servicio militar obligatorio.

En las palabras del ministro de defensa sueco, la anexión de Crimea por Rusia y su agresión a Ucrania, así como la realización de ejercicios militares en la región, fueron los desencadenantes para adoptar una política que refuerce las capacidades defensivas suecas. Suecia, al igual que Finlandia, no forman parte de la OTAN, creada en en 1949 para contrarrestar el poder soviético y de los países del este europeo. A lo largo de la Guerra Fría, Suecia tuvo una posición independiente no alineada a ningunos de los grandes poderes en disputa, algo que siempre incomodó tanto a los EE UU como a la URSS. El mundo mirado desde el Báltico, sin embargo, siempre tuvo a las demostraciones de fuerza rusas en las puertas de casa. Por eso, la preocupación con la nueva política militar rusa se sienten tan próximas.

La propuesta de servicio militar obligatorio operará ahora con el mismo principio que cuando el hijo de mi amigo decidió alistarse: eligiendo primeramente entre aquellos que estén preparados para pasar por un entrenamiento militar y entre aquellos que quieran hacerlo. Sin embargo, el retorno de una política de militarización en un país que continúa manteniendo una posición independiente en algunos asuntos internacionales, no deja de señalar una tendencia cada vez más marcada: la preparación para la guerra.

Si la sombra de la guerra ya oscurece la vida de millones de personas en el mundo, parece que no parará de crecer. «

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