La tarifa social del gas: o te bañas o cocinás

El gobierno redujo a 87 m3 el tope de consumo en la Ciudad para ser beneficiado por el descuento. ¿Para qué te alcanza?

1 de octubre de 2018

¿Se pueden lavar los platos del día en 12 minutos? ¿Estamos preparados para bañarnos en familia? ¿Una hora de hornalla alcanza para cocinar una cena para 4 personas?

La decisión del gobierno de reducir el alcance de la tarifa social del gas es mucho más restrictiva de lo que parece. Según la resolución 14/2018, desde hoy habrá topes de consumo de gas natural para la tarifa que pagan los sectores más vulnerables de la sociedad. Ese tope varía según la región. En la Ciudad de Buenos Aires es de 87 metros cúbicos (m3) por mes.

¿Cuánto permite consumir, en la práctica, ese tope? ¿Qué tendrán que hacer las familias que en la actualidad acceden a la tarifa social y quieren mantener ese beneficio?

La página web del Enargas (Ente Nacional Regulador del Gas) ofrece un “calculador de consumos de gas en el hogar” muy didáctico, que permite ver con claridad cuál es la incidencia del uso de nuestros artefactos hogareños en la factura que pagaremos después.

Imaginemos a una familia de cuatro personas, con dos adultos y dos menores. Con la primavera, llegan meses de menor consumo en el gas, ya que no se utilizan calefactores ni estufas. Pero comer, bañarse y lavar los platos son necesidades que se mantienen en el año, todos los días, por lo cual no se puede evitar el uso de hornallas, horno y calefones.

El uso de una hornalla mediana durante dos horas por día significa 9 metros cúbicos por mes. En tanto, el uso del horno durante una hora por día se traduce en 26 m3 por mes. Esta familia tiene que preparar el almuerzo, la cena y los mates durante el día con dos horas de hornalla (también puede prender dos hornallas durante una hora o las cuatro por media hora) y, si todavía puede darse el lujo de meter algo en el horno, debe hacerlo durante una hora. Así las cosas, ya tenemos acumulados 35 m3.

Un calefón de 12 litros con piloto que se active a full durante una hora por día gasta 59 m3 por mes. Esto daría un total de 94 m3, por lo cual habría que usarlo menos (recordemos que el límite son 87 m3 mensuales). Para no pasar el límite, habría que usar el calefón durante 52 minutos diarios. Con un buen entrenamiento, del tipo que Rocky Balboa bautizó como “equipo familiar”, se puede alcanzar una fluida interacción combinada entre quien pasa la esponja, quien enjuaga, quien seca y quien guarda. De esta forma, se podría lavar todos los platos y utensilios del día en 12 minutos. Esto dejaría disponibles 40 minutos de calefón para bañarse; es decir, cada integrante de la familia debería bañarse en 10 minutos (o de a dos en 20 minutos o todos juntos en 40 felices minutos familiares).

¿Qué pasa si esta familia tiene un termotanque o una caldera? El uso de un termotanque de 75 litros durante una hora por día gasta unos 37 m3 por mes, lo cual dejaría un poco más de margen para bañarse. En tanto, una caldera de 30 mil calorías usada de la misma forma gasta 75 m3 mensuales, lo cual dejaría a esta familia al borde del nocaut desde el primer round.

Este límite no rige sólo para la temporada primavera-verano, sino que también seguirá firme en los meses más fríos. Un calefactor estándar de 4.500 calorías prendido durante 5 horas por día gasta al mes 73 m3, lo cual dejaría apenas 14 m3 libres para hacer todo lo descripto en los párrafos anteriores. Inviable. Supongamos que esta familia utilice este calefactor apenas dos horas por día; lo básico para no morir de frío. Esto significaría un gasto de 30 m3 mensuales. De esta forma, esta golpeada familia debería cancelar el uso del horno y limitar el de la hornalla o bien bañarse día por medio (medida que sería muy celebrada por los dos menores y tal vez por alguno de los adultos), para poder calefaccionar el ambiente durante dos horas.

Toda esta situación sería muy graciosa si no se tratara de una cruel realidad a la cual el gobierno de Cambiemos empuja a los sectores más pobres y vulnerables. El tope ridículo impuesto por la Secretaría de Energía, a cargo de Javier Iguacel, es, en la práctica, la eliminación de la tarifa social.

Esta inhumana decisión se da en el marco de un nuevo aumento tarifario. En lo que va del año, la tarifa de gas aumentó en promedio 78% (si se confirma el 35% promedio estimado por Iguacel para octubre y que entra en vigor desde hoy).

Estos números no hacen más que confirmar que la política energética de Cambiemos resume una clara transferencia de recursos de las clases populares a las grandes empresas del sector.

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