La voz de los trabajadores se hizo escuchar en Plaza de Mayo

Los despedidos de Pepsico se movilizaron a la Casa Rosada. “No sé qué crisis puede tener una empresa que maneja el 80% del mercado en Argentina”, dijeron.
14 de Julio de 2017

Emanuel está parado en la Plaza de Mayo, a metros de la Pirámide. Aunque el cansancio por las largas semanas de lucha y la represión sufrida este jueves por la mañana se le note en cada gesto, mantiene firme la bandera improvisada que armaron sus compañeros. Allí se lee: “Macri ajusta, Pepsico despide, Daer traiciona”. Lo rodean otros diez trabajadores de Pepsico, acompañados por unas mil personas que llegaron hasta la Plaza para mostrar su solidaridad con los despedidos que fueron desalojados de la fábrica en Florida, Vicente López.

“Nos invitaron las organizaciones para visibilizar todo lo que vivimos en la madrugada”, explica. Y aprovecha para descargar la impotencia: “Queremos contar la paliza que nos dio la Policía que mandó el gobierno para reprimirnos. Nos gustaría que se sepa que las maniobras que está haciendo la empresa que, con el aval de María Eugenia Vidal y del presidente, nos quieren dejar en la calle para flexibilizarnos y empezar a pagar sueldos de miseria. Al que se resista, lo enfrentarán con brutalidad como vivimos hoy”.

Partidos de izquierda, militantes, trabajadores, organismos de derechos humanos y sindicatos conviven en un jueves especial. No solo porque hay más de 20 grados en julio, sino porque a la clásica ronda de las Madres se les suma el acompañamiento a los trabajadores de Pepsico reproducido por miles.

“Consideramos que estamos dando una lucha emblemática. Acá en la Plaza todo el mundo nos da fuerza porque el que no tiene un familiar tiene un amigo que quedó en la calle. Así están las cosas en el país y por eso estamos más fuertes que nunca. Ya no estamos en la fábrica, pero seguiremos dando pelea en las calles”, cuenta Luis Medina, uno de los delegados de los 600 laburantes que permanecieron en la fábrica desde el 26 de junio hasta esta mañana.

Desde la empresa, que presentó un preventivo de crisis en el Ministerio de Trabajo un día antes de cerrar, justo en víspera de un feriado, emitieron un comunicado en el que aseguran que “la difícil decisión” de cerrar la plata es para relocalizar la producción en Mar del Plata por la “alta estructura de costos y dificultades logísticas de acceso y traslados”.

Los trabajadores dicen: “Pepsico desde el primer momento faltó a la verdad. No sé qué crisis puede tener una empresa que maneja el 80% del mercado en Argentina y países limítrofes. Lo que quieren es quebrar la organización sindical que hay adentro de la fábrica de Florida para poder barrer con todos nosotros, cambiar de razón social y contratar a trabajadores tercerizados y precarizados”.

Dos horas después de que los trabajadores de Pepsico, reprimidos y despedidos, se hayan movilizado hasta la Plaza la Confederación General del Trabajo anunció una movilización para dentro de más de un mes. Antes, la bronca, en Plaza de Mayo, tenía un destinatario: Rodolfo Daer, Secretario General de Alimentación, líder de la CGT durante el menemismo y hermano del actual triunviro Héctor:“Nos dio la espalda. No sorprende: fue cómplice durante la época de Menem, cuando arrasaron con los trabajadores. Nos traicionó. Vive en un country, piensa y vive como un empresario, así que no puede saber cómo vivimos los trabajadores”.

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