Las candidaturas de 2023, la guerra subterránea que disputa el PRO en 2021

La interna es entre Bullrich y Rodríguez Larreta por la lista de diputados de este año. Los movimientos del alcalde en Provincia. El silencio de Vidal y la pata peronista de Pichetto.
14 de marzo de 2021

Concluido el tiempo de los amagues de ruptura, las partes de Juntos por el Cambio se encaminan a navegar el año electoral con la mayor unidad posible. No tienen precisiones sobre el calendario y arriesgan una posible postergación de las PASO para septiembre y de las generales para noviembre. Es una posibilidad que les da más tiempo para ordenar sus internas. Hasta que se definan las fechas definitivas, en el macrismo se agudizan los tironeos y se aceleran los posicionamientos ante una certeza que consideran inevitable: la postulación de la jefa del partido amarillo, Patricia Bullrich, como diputada nacional por la Ciudad. Es una directa señal de disputa con el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que avizora una potencial competidora para sus ambiciones presidenciales.

Sin el expresidente Mauricio Macri en el medio, que por ahora estará concentrado en lanzar su postergado libro, ambos podrían ser los principales contendientes del PRO para 2023. La fecha aparece remota, salvo para ellos que ya trabajan con esos planes y consideran a las legislativas de este año como la foto que prefigurará sus posicionamientos y capacidades competitivas.

Detrás de esa danza comenzarán a acomodarse el resto de los jugadores del PRO, mientras algunas figuras disfrutan el silencio público y sus beneficios. Así le pasa a la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal. Seguirá manteniendo el perfil bajo. Dicen que al igual que Bullrich está reduciendo su imagen negativa. De acuerdo a estimaciones que consumen en el PRO, ambas tienen una imagen positiva que supera en diez puntos a la negativa.

La exministra de seguridad registra un 45% de opiniones a favor y 34% en contra, mientras que Vidal tiene un 44% favorable y un 33% de negativa. Con esos números son las dos mujeres que mejor imagen tienen junto a Rodríguez Larreta y su vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, que se prepara para cruzar el Riachuelo y construir su candidatura en la provincia de Buenos Aires. El salto es considerado una desprolijidad política que tendrá altos costos políticos, pero otros porteños lo justifican como parte de una estrategia donde Larreta echará mano a todos los recursos posibles para llegar fortalecido a 2023, sin perder bancas en el cedazo electoral de este año, que definirá la próxima composición del Congreso.

En ese elenco Bullrich emerge como la única pieza con chances de competir que pertenece al ala dura del partido liderado por Macri. Su presencia en la capital será determinante para limitar el alcance de Larreta que, según los mismos estudios privados, tiene una imagen negativa del 25% y una positiva del 39%.

La interna porteña del PRO encierra parte del derrotero que tendrá Juntos por el Cambio en el resto del país porque, junto a Córdoba, es uno los dos territorios donde tienen la mayor cantidad de votantes. En 2019 Macri perdió en las generales a nivel nacional, pero la fórmula compartida con Miguel Pichetto ganó en Córdoba con el 61% y en CABA con el 51,8%.

Bullrich busca endosarse esos votos. Se resiste a aceptar que son un patrimonio compartido con el radicalismo y la Coalición Cívica. En la capital apunta a disputárselos a Larreta, obligado a estudiar candidaturas alternativas. De esa necesidad surgieron las versiones sobre una eventual postulación de su ministro de Salud, Fernán Quirós, como una expresión política que el alcalde quiere proyectar a nivel nacional para capitalizar la hiperexposición por la pandemia. Tan ardua será la pelea que el larretismo observa con interés la eventual interna que podrían disputar el exministro de la alianza Ricardo López Murphy frente a los economistas ultraliberales Javier Milei y José Luis Espert porque podría consolidar la fuga de votos que preocupa a Bullrich.

Los cálculos suceden cuando buena parte de la alianza de derecha tiene una nueva certeza. Dan por sentado que el 1° de marzo el presidente Alberto Fernández clausuró una serie de intentos por mantener la moderación. Interpretan que lo hizo obligado por el desgaste del "vacunagate" y que eligió el discurso ante la Asamblea Legislativa para recostarse en el kirchnerismo. Esa decisión, según la misma lectura, le dio una estocada dañina a medidas como la creación del Consejo Económico y Social, la decisión de no aumentar las retenciones al agro y los cambios en el alcance del Impuesto a las Ganancias que tramita la Cámara de Diputados.

"Sabemos que nos van a tirar con todo. Nos van a enlodar judicialmente y van a decir que somos todos lo mismo", pronosticó un exfuncionario del PRO. Está convencido que eso reduce los márgenes de moderación, pero que la tirantez de la polarización que viene los obliga a buscar más contactos "con el centro" para intentar ganar.

En esa misión trabajan el ex titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, que ya desempolvó su propia fuerza para pelear las internas en Buenos Aires, y el exministro del Interior Rogelio Frigero empeñado en disputar la gobernación de Entre Rios en 2023.

Si Vidal no juega en el territorio que gobernó hasta 2019 será más difícil ordenar la interna del PRO bonaerense, que ahora suma una nueva adyacencia, con el lanzamiento de "Peronismo Republicano", liderado por Pichetto y el exministro provincial Joaquín de la Torre. No todos creen que serán una pata peronista del PRO. En la misma fuerza arriesgan que podrían construir un puente con otros referentes del pejotismo, como el exgobernador salteño Juan Manuel Urtubey y el exministro de CFK Florencio Randazzo, que mantiene una estrecha comunicación con Monzó y Frigerio.

La polarización les deja menos margen, pero creen que también los pone en un lugar expectante para jugar como árbitros en la confrontación de los competidores más grandes. No se imaginan afuera de Juntos por el Cambio y Monzó está dispuesto a disputar las listas con Elisa Carrió y con los aspirantes que defina el radicalismo bonaerense, ahora enfrascado en la interna entre el intendente Gustavo Posse y el legislador provincial Maxi Abad que se definirá el próximo 21 de marzo.

Por ahora la atención estará puesta en la agenda hiperactiva de Bullrich para continuar con su instalación. También hay expectativas en el lanzamiento de "Primer Tiempo", el libro que le prepararon a Macri dos exfuncionarios. El expresidente buscará retomar la agenda política sin perder la atención en las causas penales abiertas en su contra. La última fue presentada este viernes por la Oficina Anticorrupción a partir de una auditoría de la SIGEN que detectó irregularidades en la negociación del inédito endeudamiento contraído con el FMI durante su gestión. En su entorno le bajan el precio, pero el caso expondrá una parte del pasado reciente que lo incomoda y podría acompañarlo como una sombra.   «

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