Las preguntas que se hace Sergio Maldonado (y que todavía nadie le contestó)

En una entrevista para El País, de España, reafirma su desconfianza alrededor de la muerte de su hermano Santiago y pide explicaciones sobre lo sucedido. Además, dice que tiene que no dejarse llevar por su corazón, sino, por su cabeza.
8 de Noviembre de 2017

Mientras el juez Guravo Lleral, que investiga la muerte de Santiago Maldonado, dice que todas las hipótesis sobre lo que pasó con el joven en Chubut están abiertas, la familia del joven muerto no deja de hacerse algunas preguntas. En una entrevista al diario El País, de España, Sergio, hermano mayor de Santiago, reflexiona: “Hipotéticamente murió ahogado, pero, ¿Cómo?, ¿Por qué cae ahí? ¿Murió en ese lugar o en otro lado? ¿Dónde estuvo el cuerpo? Es claro que los 78 días no estuvo en ese lugar. Si hipotéticamente estuvo en ese lugar, ¿Qué hicieron en todos los rastrillajes?, ¿Por qué no lo vimos nosotros que pasamos por allí? El lugar se veía de todos lados. Cuando desapareció había 30 centímetros de agua en ese lugar y cuando lo encontramos el cuerpo estaba enganchado de una ramita de un centímetro de espesor”.

Después de pensar todo eso, no duda y agrega: “El cuerpo se puso”. Y además arremete contra la forma en que se llevó y se lleva a cabo la investigación sobre la desaparición de su hermano, encontrado muerto recién 78 días después de que participara de una protesta reprimida por Gendarmería. “Van 94 días y no hay nadie procesado. Queda en evidencia que el sistema judicial está destrozado. El juez tuvo que viajar junto a sus cuatro secretarios custodiando el cuerpo y nosotros tuvimos que estar allí mirándolo durante horas para que nadie venga, porque no confiábamos. Desde el celular del médico, que supuestamente tiene un secreto profesional, sale la foto del cuerpo y se viraliza. Hubo 360 denuncias que decían que lo habían visto por todas partes. En Chile, en San Luis, Córdoba, Entre Ríos. No apartan a la Gendarmería y la que investiga es la Policía Federal, que está dentro de la misma órbita. Está todo mal”, sintetiza.

A pesar de su desconfianza y hasta enojo, Sergio Maldonado afirma que no puede guiarse por sus impulsos: “Si pienso con el corazón, le tiro una bomba a la casa de Gobierno, pero yo sé que tengo que pensar con la cabeza. Mi hermano Germán tiene otro pensamiento, está más dolido y no puede diferenciar eso. Yo trato de ser lo más coherente que puedo, no quita que en algún momento no lo pueda lograr. Hasta ahora con Andrea (Antico, su esposa), cuando uno se desvía el otro lo agarra de la mano”.

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