Lo que dejó la nueva temporada de Stranger Things

Con mayoría de críticas favorables pero algunas quejas de los fans por el séptimo capítulo, la serie cubrió las expectativas. Sin embargo, hay algunos nubarrones en el horizonte.
31 de Octubre de 2017

La temporada más esperada de la última parte del año dejó buenas críticas y sensaciones, aunque no homogéneas. Mientras muchos sitios, en general surgidos en la era online y dedicados de lleno al entretenimiento audiovisual, hablaron hasta loas sobre la oscuridad que ganaba la serie, la incorporación de nuevos personajes y cómo iban creciendo los ya conocidos, los originarios del tiempo analógico y dedicados a la información y el interés general se mostraron más bien algo decepcionados y apuntando al exceso de nostalgia al que apela la segunda temporada de Stranger Things.

Incluso en varios foros se conoció la queja de los seguidores acerca del séptimo episodio, titulado La hermana perdida. Entre las críticas salientes a ese giro de la historia cerca del cierre de esta segunda entrega seriada, figura es la aparición de personajes sin un desarrollo adecuado, casi como de prepo. “Es importante para Ross y para mí probar cosas y no sentir que estamos haciendo lo mismo una y otra vez -dijeron en su descargo los creadores Ross y Matt Duffer-. Es casi como hacer un episodio piloto entero en mitad de la temporada, lo cual es un poco locura. Pero fue realmente divertido escribirlo, buscar el casting y trabajar en ello.” Y aprovecharon también para explicar la tardanza en la apariciòn de Eleven en la trama de esta temporada: “Fue el riesgo más grande que tomamos. No queríamos que, simplemente, salvase a todos mágicamente. Como Luke Skywalker, necesitaba tomar decisiones sola y aprender algo por ella misma”.

Dentro de lo que se consideró un panorama altamente alentador, ya que la serie tuvo la repercusión y la visualización compulsiva que Netflix esperaba, apareció un nubarrón importante: Jonathan Byers no pudo asistir a la presentación de la serie en Los Ángeles ya que fue detenido y deportado al Reino Unido por posesión de drogas. Más allá del episodio en sí, que resultó un mal trago en Netflix agravado por la acusación de acoso sexual sobre Kevin Spacey -la empresa quiere su imagen lo más limpia posible-, debido a las leyes de Estados Unidos es posible que Byers no pueda volver a ingresar al país por un tiempo, algo que traería problemas para el rodaje de la siguiente temporada y, lo que es peor, para buscar una “salida decorosa” de su personaje en la historia.

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