López Obrador otra vez en el centro de la críticas por la masacre de una familia mormona originaria de EEUU

La brutal matanza de tres mujeres y seis niños en la frontera entre Sinaloa y Chihuahua desató fuertes cuestionamientos sobre la política de seguridad del presidente, quien ya demostró que no quiere combatir la violencia con más violencia. Las huellas del nacotráfico contra una familia, los LeBaron, que ya vivió muchas matanzas incluso entre sus propios miembros.

6 de noviembre de 2019

La masacre de una familia mormona de origen estadounidense pone al gobierno de Andrés Manuel López Obrador otra vez en el centro de las críticas del bloque conservador por su política de seguridad y lo sumerge en una profunda crisis que, como si eso fuera poco, Donald Trump buscó utilizar en medio del debate por el impeachment en su contra en la Cámara de Representantes.

La matanza de tres mujeres y seis niños de la comunidad de la familia LeBaron en el límite entre los estados de Sonora y Chihuahua golpeó desde temprano en una sociedad que contempla atónita el nivel de violencia que sostenidamente se mantiene en México.

El ataque fue de una brutalidad sin límites: según lo que se pudo reconstruir, tres mujeres de la familia LeBaron viajaban en sendos vehículos en el camino de La Mora con casi una decena de niños cuando fueron emboscados por un grupo no identificado que baleó a discreción a la caravana y luego prendieron fuego a una camioneta con sus pasajeros adentro.

Los primeros testimonios surgieron de Julián LeBaron, uno de los referentes de la comunidad mormona local. “Mi prima Rhonita iba por su esposo al aeropuerto en Phoenix (Estados Unidos). Los emboscaron, le dispararon a la camioneta y los quemaron a ella y a sus cuatro niños (...). Fue una masacre", dijo en declaraciones radiales.

Julián LeBaron dijo que las autoridades encontraron esa primera combi totalmente calcinada. Los atacantes se llevaron dos camionetas que conducían las otras mujeres asesinadas y donde, en un principio, se dijo que había entre 8 y diez niños más. Al cabo de algunas horas de búsqueda hallaron los vehículos con las mujeres baleadas y un nene y una nena también muertos.

Un grupito integrado por seis niños llego caminando a la casa luego de haber escapado a la matanza huyendo por los matorrales. Devin Langford, de 13 años, se convirtió en el héroe de la jornada porque fue el que comandó ese grupo de pequeños aterrados a la salvación.

Entre las víctimas se encuentran Rhonita Miller, de 30 años; Kendra Christina Marie Langford Johnson, de 29; Dawna Langford, de 43; y los menores Howard Miller, de 12 años; Trevor Langford, de 11; Krystal Miller, de 10; Rogan Langford, de 2; y los mellizos de 8 meses Titus y Tiana Miller.

En un primer momento las autoridades locales y naciconales atribuyeron el hecho a una “confusión” en un supuesto ajuste de cuentas entre los carteles de la droga de Sinaola y de Jalisco Nueva Generación, más conocidos como La Línea. Pero a medida que los que conocen la zona fueron contando de qué viene la mano en esa región, la cuestión fue creciendo en espanto.

De hecho, Julián LeBaron es activista social y forma parte del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, una organización creada por el poeta Javier Sicilia durante el gobierno de Felipe Calderón para luchar contra la violencia demencial que padece la sociedad luego de que iiniciara la "guerra al narcotráfico" con el Ejército en las calles. 

Esoa estrategia desencadenó una ola de asesinatos que ya suma no menos de 160 mil almas. Sobre este drama AMLO fue claro desde sus frustrados intentos de llegar a la presidencia y a partir diciembre pasado, cuando finalmente llegó al gobierno. Había que intentar otro rumbo que el fuego contra fuego.

El 17 de octubre pasado hubo un incidente que marcó profundamente esta línea política. Fuerzas militares iban a detener en Culiacán, la capital de Sinaloa, a Ovidio Guzmán, el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán, quien fue condenado en EEUU a cadena perpetua más 30 años de prisión por narcotráfico.  El joven, de 28 años, tiene pedido de captura y orden de extradición hacia el país del norte.

El operativo fue abortado por orden del presidente luego de que decenas de narcos repelieron la detención con armamento pesado contra blindados del Ejército.

"Ya no se enfrenta el mal con el mal, ya no hay guerra, ya no vamos a exponer las vidas de civiles con el eufemismo de daños colaterales, queremos la paz que es fruto de la justicia, es una nueva estrategia, es un nuevo paradigma en materia de seguridad", dijo entonces AMLO desde el Palacio Nacional.

El 22 de octubre, el general Carlos Gaytán Ochoa, que ahora tiene 70 años y esta retirado pero fue protagonista de la lucha antinarcóticos desde los años 90, dijo en una reunión de altos mandos que la sociedad mexicana “está polarizada políticamente porque la ideología dominante, que no mayoritaria, se basa en corrientes pretendidamente de izquierda”.

Lo que, obviamente, reveló un profundo malestar entre los uniformados y obligó a que el mandatario saliera a tranquilizar las aguas afirmando que “no hay peligro de golpe de Estado” en su país.

El múltiple crimen de los LeBaron desató otra ola de críticas desde esos sectores que solo cosideran el uso de la violencia para combatir la violencia. Sobre este caballito se montó Trump.

"Este es el momento para que México, con la ayuda de EEUU, le declare la guerra a los cárteles de la droga y los borre de la faz de la Tierra. ¡Simplemente esperamos una llamada de su nuevo gran presidente!", escribió en un tuit.


Diplomático, AMLO agradeció el convite, pero dijo que era una cuestión a resolver por los mexicanos, aunque como la familia tiene doble nacionalidad, afirmó que abriría laspuertaas para que investigadores de EEUU participen de la pesquisa para encontrar a los culpables.

A medida que pasaban las horas, era cada vez mas evidente que no había error ninguno en el objetivo de los criminales. Lo que tal vez no queda todavía muy claro es el propósito de la masacre. Uno, podría ser embarrarle la cancha a AMLO. Otro, mostrar que no se amedrentan ante nada ni nadie.

Los LeBaron llegaron a México en 1924 de la mano de Alma Dayer LeBaron. Fueron una de las familias que cruzaron la frontera para mantener sus costumbres religiosas. Son mormones polígamos y en EEUU la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días había abandonado la poligamia, siguiendo a las leyes estadounidenses.  El primer LeBaron en tierra mexicanas había sido excomulgado unos meses antes. Tenía dos esposas y ocho hijos. Se afincaron en Galeana, Chihuahua.

Esta rama familiar atacada el lunes desciende de Joel LeBaron -hijo de Alma Dayer- y fue asesinado en 1972 en un incidente en que su hermano Ervil aparece implicado por una disputa sobre la entidad formada para mantener esa creencia, la Iglesia del Primogénito de la Plenitud de los Tiempos.

En los últimos años la famila se hizo más conocida como luchadores contra las bandas de narcotraficantes.

En 2009 tres integrantes de la familia fueron secuestrados y dos aparecieron muertos. Ese mismo año Erick LeBaron, de 17 años, también fue secuestrado y los captores pidieron un millón de dólares de rescate. Fue cuando la familia decidió llamar a la prensa para difundir el caso. El chico apereció sano y salvo pero un par de meses más tarde otros dos miembros de clan fueron secuestrados y asesinados, presuntamente en represalia. 

De más está decir que los LeBron tienen un arsenal para la defensa propia en un territorio donde el estado poco y nada puede o quiere hacer en favor de los ciudadanos. Julián es ahora el líder de la familia y fue quien dio aviso a la policía sobre lo ocurrido en esta caravana fatal.

Los LeBaron, esto tambien hay que decirlo, no solo se enfrentaban a bandas narcos sino que venían teniendo cruces con vecinos. Económicamente muy poderosos, tienen grandes extensiones de tierra donde explotan, entre otras cosas, nogales. Muchos agricultores los venían denunciando por la sobreexplotación del agua, que condena a la sequía a las otras haciendas de esa parte de México.

Tiempo Audiovisual

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