Los 66 de Charly Garcia

Sigue siendo el monarca del rock local. Aquí una serie de canciones para apreciar su genialidad.
23 de Octubre de 2017

Era el 23 de octubre de 1951 y Carlos Alberto García Moreno cantó su primer canción, que a pesar de ser el llanto de un recién nacido, seguramente era una serie de sonido afinados y armónicos, ya que su talento y su oído absoluto ya estaban con él desde el vientre de su madre. 

Cuatro años después el niño ya tocaba el piano y en el año 1956 (a los cinco) lo inscribieron en el Conservatorio Thibaud Piazzini de Buenos Aires, donde inició sus estudios de música con la profesora Julieta Sandoval, una docente estricta y rigurosa que le enseñó a tocar música clásica (obras de Bach, Mozart o Chopin). 

A los doce recibió el diploma de concertista de música clásica, lo que da cuenta de su extraordinario talento para la música. Ese genio precoz del barrio de Caballito transmutó en la mayor estrella de rock & roll del país, y con los años se transformó en Charly García, ese personaje tan musical como descontrolado y lleno de anécdotas dentro y fuera del escenario. 

Hoy, cumple 66 y está entre algodones por multiples problemas de salud. Aún así el 24 de febrero de este año editó su 13er disco de estudio de manera solista, Random, que hasta la fecha vendió más de 20.000 copias. Su camino en este genero tuvo un primer paso cuando a los catorce años formó To Walk Spanish, en donde interpretaba versiones de The Beatles y The Rolling Stones; Luego de ese primer grupo formó Sui Generis, junto a Nito Mestre y Carlos Piegari compañeros de la secundaria. Con este grupo editó su primer disco, Vida, que salió a la venta en 1972. 

Tras éste vinieron Confesiones de invierno (1973) e Instituciones (1974). Pero en 1975 el grupo se disolvió. Poco después formó PorSuiGieco, grupo de efímera vida que no llegó a editar ningún disco. Y más tarde, en ese mismo año de 1975, lo intentó con otra nueva banda, La máquina de hacer pájaros, grupo que lanzó al mercado dos discos: La máquina de hacer pájaros y Películas, en los años 1976 y 1977, respectivamente. 

En 1978 Charly formó Serú Girán, la gran súper banda, que grabó cinco discos hasta que el año 1982, cuando Charly empezó su camino solista. En su primer banda de ese camino en solitario Andrés Calamaro era el de los teclados. Era el tiempo de la Guerra de Las Malvinas, y las nuevas canciones se presentaron en el estadio de Ferrocarril Oeste ante veinticinco mil personas. Un año más tarde, Charly García volvió a cambiar el personal de la banda que le acompañaba; Calamaro, concretamente, fue sustituido por Fito Páez en los teclados. El primer fruto de esta nueva formación fue Clics modernos, al que siguió Piano Bar en 1984. 

En 1986 comenzó una segunda etapa de la carrera musical de García. Grabó su siguiente álbum, Tango, con un antiguo compañero de Serú Girán, Pedro Aznar. Más tarde, se decidió a grabar definitivamente en solitario, y fruto de este trabajo fue el elepé Parte de la religión, que vio la luz en 1987, y en el que las colaboraciones de otros músicos brillaban por su ausencia. Tras éste, se editó una recopilación de canciones (Cómo conseguir chicas) que no habían salido a la luz en el momento en que habían sido creadas. En 1991, de nuevo con Pedro Aznar, grabó Tango 4, y un año más tarde volvieron a reunirse los integrantes de Serú Girán, reencuentro del que nació Serú Girán ´92. En 1994 compuso una ópera-rock llamada La hija de la lágrima. Un año más tarde volvió a la carga con Estaba en llamas cuando me acosté y, en ese mismo año, grabó un unplugged para la MTV, que se puede decir es la cresta de e la ola de la carrera musical de García. Este disco marcó el fin de otra etapa en la vida del prolífico músico. 

En 1996 editó Say no more, que fue lanzado al mercado desde su propio sello discográfico, también llamado Say no more. El siguiente lanzamiento de la compañía discográfica de García fue un proyecto llamado Constant Concept, en el cual Mercedes Sosa interpretaba canciones del propio Charly García. En 2004 recibió el premio Latino de Honor de la Academia de la Música argentina. Pero en el sentir popular, ya su premio consagratorio había sido entregado. Charly es García. El genio de la música. El que sin pestañar puede crear y hacernos cantar una que sepamos todos. Sus canciones ya son clásicos , fue un innovador y estuvo a al vanguardia del sonido local, incorporando todo tipo de influencias y detalles poéticos a sus letras y notas utilizadas en sus canciones. 

Su vida y sus aventuras de madrugada se volvieron mitos nacionales, algo que podía ser parte de cualquier charla de ocasión. su obsesión con la música y su manera de ser al mejor estilo rockstar son parte de la dicótomía que tanto nos identifica. Lo amas o lo odias, pero no lo puedes ningunear. El Olimpo de los próceres musicales lo tienen en lo más alto. Porque fanáticos y detractores asumen que Charly es un leyenda, ineludible que si de rock se habla. De hecho En una época Charly tenia como costumbre festejar su cumpleaños de la única manera que sabía hacerlo: con un recital o una zapada improvisada. Aquí una de ellas:

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