Los costos de una apuesta a todo o nada por Hillary

En los despachos de la Casa Rosada reina la desazón. La apuesta a cerrar acuerdos con un presidente saliente cuyo partido perdió las elecciones tiene responsables. Malcorra, Braun, Loustau y Cabrera, artífices del plan que fracasó.
12 de Noviembre de 2016

El regreso de los republicanos a la Casa Blanca generó un discreto cisma dentro de la administración de Mauricio Macri. Los voceros de la Casa Rosada y buena parte de los arquitectos del discurso público presidencial se muestran displicentes y aseguran, con su habitual vehemencia, que "nada cambiará". En sus escritorios, la respuesta es invariable. "No existimos, antes existíamos menos, y ahora existimos un poco."

El libreto oficial revela desconocimiento sobre la relación de Argentina con los Estados Unidos. No es la función principal de los inquilinos de la Rosada, sino reducir los daños colaterales de la furiosa apuesta que hicieron Macri y su canciller Susana Malcorra a favor de Hillary Clinton, la aspirante demócrata que terminó derrotada en el último "súper martes" bajo Donald J. Trump. El único matiz que separa a los escuderos de la Rosada es si fue acertado o no apoyar públicamente a Clinton. Los sentimientos van desde la "incertidumbre" que mencionó el viernes el jefe de Gabinete Marcos Peña sobre el futuro de la relación bilateral, hasta los pronósticos sombríos que aseguran una relación "muy fría y distante" entre el nuevo jefe de la Casa Blanca y la administración de Cambiemos que, en el último año, recibió a más de 60 funcionarios de primera y segunda línea para delinear una serie de acuerdos firmados en un Diálogo de Alto Nivel que inició Barack Obama con Macri y que luego fueron articulados entre el secretario de Estado John Kerry y su par Susana Malcorra. La última cita de esa ambiciosa agenda, casi a contrarreloj, se concretó el lunes, cuando faltaban 24 horas para los comicios norteamericanos. Fue entre Peña y el representante de Comercio de los EEUU, Michael Froman, que llegó a la Rosada en reemplazo de la esperada visita de la secretaria de Comercio Penny Pritzker.

Todavía no pasó una semana de esa reunión, donde también participaron el embajador Noah Mamet y su consejera de Asuntos Económicos Kristen Pisani, sin embargo no queda casi nada del entusiasmo que pusieron los anfitriones para dialogar con el funcionario que tenía en carpeta nuevos acercamientos comerciales entre ambos países. "En los medios nuestros voceros dicen que no va a cambiar nada, pero en ninguna declaración vas a encontrar optimismo, porque quienes conocen a los republicanos saben que la mesa de negociación, si existe, será totalmente distinta", confió un funcionario del Gabinete económico que sigue culpando al ministro de Producción Francisco Cabrera y al secretario de Comercio Miguel Braun de haber diseñado "una relación estrecha con un gobierno saliente sin prever que podía perder en las elecciones".
La mueca amarga que destilan algunos dentro del área económica se agrava cuando empiezan a ver en la prensa los nombres de los futuros y posibles secretarios (ministros) de Trump.

"Nosotros apostábamos a profundizar con Obama el mercado de biodiésel, pero eso corre el riesgo de cortarse, porque en muchos estados donde ganó Trump, lo hizo gracias al voto de los productores de biodiésel que la venían pasando bastante mal", explicó a Tiempo un empresario que recorrió en 72 horas un espinel de funcionarios afines. La agenda de preocupaciones no sólo pasa por el combustible.

"No sabemos si volverán las restricciones a la carne argentina y a los limones, dos puntos clave en el acercamiento que estábamos impulsando", se quejó un funcionario del área de comercio exterior que ahora no se anima a garantizar una "tormenta de inversiones" como la que aseguró el presidente en el foro de Mini Davos hace apenas dos meses atrás.

"América Latina nunca fue para los republicanos una prioridad, siempre nos vieron como una parte más: la carpeta nuestra siempre esta abajo de todo", se quejó en medio de versiones que dan por seguro el regreso del embajador Martín Lousteau antes de la asunción de Trump. El diplomático y la canciller Malcorra concentran las críticas: al primero le atribuyen no haber sido capaz de prever otros escenarios y, en el peor de los casos, carecer de información que hubiese permitido dar un "volantazo" para evitar daños colaterales. «

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