Los paramilitares siguen amenazando a militantes sociales en Colombia

El caso de una maestra de artes de un distrito de Bogotá, Sandra Salazar, a la que las Aguilas Negras, uno de los grupos más violentos de extrema derecha, pretende obligar a que deje el barriol, donde imparte enseñanza a niños carenciados.

(Foto: Télam)
Por David Cejas - Especial para Tiempo
22 de noviembre de 2020

Lejos de haber recuperado la paz luego de la firma de los acuerdos entre las FARC y el gobierno colombiano, la situación para los militantes y activistas sociales es desesperante y los grupos paramilitares siguen atacando como si nada.

Sandra Salazar, profesora de arte y música que desarrolla sus actividades en la Escuela de Arte “Taller Sur”, en la Quinta de Usme, un distrito de Bogotá, recibió una amenaza de las Águilas Negras, Bloque Capital. Convertida en lideresa social y sindical dentro de su territorio, sus alumnos son niñas, niños y jóvenes de estratos sociales de muy bajos recursos económicos. La organización narcoparamilitar advirtió a la docente de educación popular que sería asesinada por su activa participación en la concientización de los humildes, niños, niñas y jóvenes.

Lejos de esconderse, Salazar sigue concurriendo a enseñar y se planta entre corcheas, bemoles y claves de sol.

Sandra afirma que antes del Covid-19, los estudiantes se habían organizado muy bien y fueron grandes protagonistas de numerosas marchas defendiendo sus derechos. Sostiene como emblemático el Paro Nacional del 21 de noviembre de 2019, que mostró una amplia participación popular que tuvo como actores principales a los campesinos e indígenas de todo el país y la aprobación de la mayoría de los ciudadanos colombianos. Ahora habla de la otra pandemia que no se divulga con el mismo ahínco que el virus, pero es muy conocida en la gente del común.

Desde el año 2016, tras la firma del Acta Acuerdo con Juan Manuel Santos y la entrega de armas de las FARC -hoy constituidas en partido político y con representación parlamentaria- 437 lideresas y líderes sociales fueron asesinados.

Estas cifras que meten miedo, por la impunidad y la inacción estatal, desdibuja la imagen del presidente Iván Duque, quien desde que llegó al Palacio de Nariño (sede presidencial) no pudo, no supo o no quiso resolver la paz en Colombia.

Sandra Salazar licenciada en música, magister en educación y también egresada de la Universidad del Atlántico, señala que puntualmente lo que hace es enseñar a menores de territorios vulnerables, de forma gratuita. Amplía sus conceptos y dice que: “Enseñamos canto, piano, guitarra, batería, literatura, filosofía…Todo esto marcado en la Educación Popular, Emancipadora, atravesada por el pensamiento crítico y el ejercicio de creación necesaria para quienes nos pueden dar un mañana distinto. Es muy importante porque a través de ellos, podemos expresar nuestras ideas, inquietudes, nuestros inconformismos y nuestros puntos de vista”

Agrega finalmente la lideresa social, que” es cantante de repertorio popular y junto a otros profes que también se desempeñan en la Escuela de Arte, Taller Sur, pudimos mostrar nuestro trabajo del territorio de Usme de la historia ancestral, canciones que hablan de nuestro país, de los derechos de la niñez. Pudimos plasmar musicalmente “La Ronda del Che”, pero también “El Himno a la Alegría” en piano. Tal vez por esto nos amenazan, nos atacan, nos estigmatizan, o tal vez porque estamos construyendo una alternativa social diferente, en contra de los tiranos y lo que nos gobiernan, pero también porque luchamos por la transformación social y estamos en la calle”.

La niñez de Usme fluctúa en los estratos sociales 1, 2 y 3, lo cual evidencia que ante la ausencia de la educación pública, emprendimientos colectivos como los de Taller Sur, ayudan y colaboran para que ellos y ellas puedan avizorar un futuro distinto al presente de sus familias que todavía sufren el interminable conflicto social armado. Según lo señalan entidades oficiales y gubernamentales, solo el 1,2 % de los habitantes de Colombia se encuentran insertos en el estrato 6, es decir el más alto, evidenciando la absoluta disparidad de oportunidades para quienes no pueden acceder a ese privilegio.

Historial negro

Carlos Roberto Cuartas es un pesado del paramilitarismo en Colombia, lo fue mucho más a partir de la caída de otros líderes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Es más conocido por su alias que por su verdadero nombre y apellido. “Montería” le dicen sus viejos conocidos de los grupos del terror, ha confesado ser autor de numerosos crímenes, pero además relató con lujo de detalles otros, y brindó datos importantes como la participación de profesores y rectores universitarios en el señalamiento de posibles víctimas en los mismos claustros. En estas acciones, se ha comprobado que el ex director del disuelto órgano de contrainteligencia DAS (Departamento Administrativo de Seguridad), Jorge Noguera, liberado recientemente, tuvo activa participación, como una muestra más de la impunidad en la que se mueven estos grupos.

 El ex rector de la Universidad del Atlántico, Ubaldo Meza, fue señalado como el principal responsable e ideólogo de asesinatos y atentados en la casa de estudios, desde el año 2000. Además, responsabilizan a otros integrantes de la Universidad, como el ex empleado administrativo Carlos Palma, quien se desempeñaba en la oficina de admisiones; y Ricardo Sevilla ex miembro del sindicato universitario.

El 24 de Octubre de 2006 se produjo un atentado en el que perdieron la vida 4 estudiantes a manos de las AUC. Formaban parte de un movimiento estudiantil que cuestionaba el manejo de fondos universitarios que sospechaban como único destino a las AUC.

Osmar Terryl Rodríguez, sobreviviente de la masacre, aún hoy es amenazado por ex miembros de las Autodefensas, mutadas por Águilas Negras, debido a su enérgica defensa de los campesinos desplazados, que procuran retornar a sus territorios. En dos oportunidades le enviaron coronas de flores, a su oficina de FUMPAZ (Fundación por el Medio Ambiente y la Paz, en Colombia).

 El Estado colombiano, sólo le suministró como defensa, un chaleco antibalas y un celular.

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