Los rastroamigos de la cosmopista

Invisible al ojo común, existe una red de conductores de rastrojeros que se acompañan y que se ayudan en todo el país, sin pedir nada a cambio. Changas, direcciones, auxilio y reuniones anuales se organizan en un grupo de Whatsapp único.
1 de agosto de 2017

Jorge Robledo, de 36 años, tiene un rastrojero furgón gris. Participa en los grupos de las redes con los que comparte el sentimiento. Son miles y están en distintos puntos del país. Cuando uno de ellos va a una provincia y tiene un problema mecánico o de cualquier tipo, no está solo: sus compañeros van al rescate. Entre todos organizan encuentros, asados y viajes solidarios.

"Lo primero en el grupo es la humildad, el compañerismo y la solidaridad. Recorrí varias provincias y cuando llegué a Córdoba, en una carretera desierta se rompió el burro de arranque, tiré un whatsapp al grupo, en cerca de dos horas llegaron tres rastroauxilios de distintas partes y me llevaron de tiro cinco kilómetros hasta un taller. No me cobraron nada, quise darles para cargar gasoil y no aceptaron porque son las reglas de la rastrobanda", explica Jorge, quien es apodado "John Wayne".

El hombre vive en el barrio Los Naranjitos, partido de General Rodríguez. Tiene un rastrojero frontalito F 71 con furgón modelo 1973, con el cual recorre las provincias. Dos veces por año participa en los rastroencuentros que se realizan en zona norte del conurbano bonaerense, donde cada uno lleva su vehículo y lo expone.

"Los rastroamigos son personas sencillas, trabajadoras y les gusta ayudar a los demás. Cuando se inundó Salto Argentino, en abril pasado, varios de ellos fueron a llevar colchones, ropa, lavandina y comida. Lo hicieron en grupo como mucho de los viajes que organizan. Cuando sucedió mi furgón estaba roto y no pude ir. No soy mecánico pero igual lo desarmé y como no sabía cómo armarlo, lo único que hice fue sacar algunas fotos a todas las partes, las envié a las redes y me indicaron como hacerlo”, cuenta Jorge.

El rastrojero diésel es una camioneta pickup, diseñada en Rosario por los ingenieros Raúl Gómez y Félix Santiago Sanguinetti en 1924. Los hicieron en la Fábrica de Automóviles del I.A.M.E. -Industrias Aeronáuticas y Mecánicas del Estado- en Argentina entre 1952 y 1979. Este vehículo resultó eficaz para el transporte de hasta una tonelada y apto para el desplazamiento sobre tierra, barro y un regular desempeño sobre pavimento.

"La mecánica de los rastrojeros en general es cara, porque quienes los arreglan piensan que sus dueños tenemos plata porque ya no se fabrican más y son considerados vehículos antiguos, solo para entendidos. Sin embargo, es nacional y fue creado para trabajar en el rastrojo del campo", explica Jorge.

El grupo una vez por año alquila un predio donde se reúne, hace asado y comparte un momento en familia. Están en todo el país y ayudan al resto sin ningún interés, hospedan en sus casas a sus compañeros porque comparten el sentimiento y la aventura.

“Voy a convertir mi furgón en un motorhome para ir a todas partes y viajar más cómodo. Así como está vale 90 mil pesos y todavía le tengo que hacer un montón de cosas. Siempre lo quise tener, no hay muchos como el mío, se debe al detalle de las puertas libros de los costados y traseras. La mayoría son todos cerrados. Lo quería hace tiempo y recién lo pude conseguir hace dos años, lo cambié por un camión Fiat OM Leoncino, que todos mis amigos decían que era un camión de guerra. Soy soltero pero es un vehículo que está preparado para que viaje una familia”, agrega.

El hombre fue a Corrientes, Entre Ríos, Córdoba y San Luis, pero va por más: quiere recorrer las 23 provincias. Cuando uno emprende viaje, el resto está atento a lo que pueda suceder.

"Los invito a todos a que visiten las redes sociales y que nos busquen. Considero que es importante que todos conozcan cuales son los valores, costumbres, objetivos y códigos que tenemos los rastroamigos. Porque cuando alguien esté en problemas lo podemos ayudar", incita el hombre.

Y finaliza: "Estuve tres semanas sin trabajo y la gente del grupo me dio una mano para conseguir un par de changas, hice fletes y muchas cosas más, de este modo descubrí lo bueno que es ser parte de esta experiencia tan linda. El primer rastrojero que armaron lo hicieron con el propósito de que lo usen como una herramienta de trabajo y, hasta hoy sigue cumpliendo esa función."

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