“Luisito”: quién fue Spinetta en la intimidad

Jorge Kasparian reunió en un libro diversas entrevistas a las personas más cercanas al músico. Fueron realizadas en su programa de radio La biblia spinetteana y, en conjunto, ayudan a trazar el perfil menos conocido de un creador que ya es leyenda.

5 de Junio de 2019

La cantante Grace Cosceri y su asistente Aníbal "La Vieja" Barrios dicen que el espíritu de Luisito (Spinetta) los protege. El tecladista Juan del Barrio afirma que muchas veces Luisito se le aparece en sueños. Su hermana Ana (la que no duerme) asegura que se le infla el pecho cada vez que hablan de Artaud. El letrista Roberto Mouro comenta que Spinetta creía que en otra vida había sido un auto. Estos son solo algunos de los testimonios que aparecen en Luisito, el libro integrado por diversas entrevistas que Jorge Kasparian recopiló para mostrar un costado más cotidiano de Luis Alberto Spinetta y que propone una mirada caleidoscópica de un personaje clave de nuestra cultura popular.

Kasparian nació en Córdoba en 1968. Ejerció el periodismo en revistas de circulación under pero su medio de vida es la serigrafía impresa en telas. En 2014 confluyeron su oficio con su amor por Spinetta y así nació La biblia spinetteana, un libro conformado por páginas de tela que reúne la obra poética de El Flaco. Debido a la gran repercusión de este proyecto surgió el programa de radio homónimo dedicado a Spinetta, a quien siguió en todas sus giras desde febrero de 1984, en La Falda, hasta el 2 de julio de 2010, el último concierto cordobés de Luis.

"Yo lo escucho a Spinetta desde mi época del secundario", dice Kasparian. "Tuve más de 50 oportunidades de conocerlo, de acercarme. Pero solo me saqué una foto con él en una edición del Cosquín Rock, en la que me tocó trabajar cuidando un camarín en el que justamente estaba la banda de El Flaco. Y en el último recital que hizo en Córdoba antes del concierto de las Bandas eternas estuve solo un minuto con él, momento en el que me agradeció una remera que le había hecho llegar. Estuve a un paso de ingresar a su camarín, pero no lo hice, porque sentía que ese era un lugar en el que no tenía que estar, ya que no tenía intenciones de molestar".

- ¿Qué influencia tuvo su música en tu vida?

- Siempre consideré que a los músicos hay que conocerlos a través de sus obras, comprando sus discos y yendo a sus conciertos. Y con Spinetta me ocurrió una situación particular: cuando conocí su música dejé de escuchar muchas otras cosas porque me dejaron de hacer falta. Cuando uno va creciendo se da cuenta de que no le hacen falta muchas cosas para sentirse bien. Yo no soy fanático de Spinetta ni fanático de nada, ya que creo que una persona fanática tiene un muy escaso margen para dialogar con el otro. Lo mío va por la admiración más que por el fanatismo. No evangelizo con Spinetta. Mis hijas no lo escuchan ni las obligo para que lo hagan.

- ¿De qué manera surgió la posibilidad de hacer un programa radial, que luego fue la base para este libro de entrevistas?

- Yo hice la Biblia spinetteana, que es un libro impreso íntegramente en tela, y me hicieron algunos reportajes en algunas radios de Córdoba. Y en una oportunidad me propusieron hacer un programa con el mismo nombre en la FM de Radio Universidad. Yo nunca había hecho radio pero el director de la emisora me acercó a los dos compañeros que compartieron conmigo las emisiones de la Biblia en formato radiofónico. El programa estuvo hasta el año pasado y se transformó en un objeto de culto.

- ¿Qué estructura tenía?

- El concepto era el de juntarnos tres tipos como en la época en la que teníamos quince o dieciséis años a escuchar un disco en la casa de alguien. Pasábamos discos completos, grabaciones en vivo y hablábamos acerca de su obra o las características de cada álbum. Luego empecé a hacerles entrevistas a compañeros de la radio, locutores, periodistas, amigos, músicos locales y a algunas otras personas que se sintieran representadas por la obra de El Flaco. La consigna era que eligieran la música que íbamos a pasar y hablar sobre esos temas que escogían, conversar sobre por qué los preferían, que recuerdos o sensaciones les traían o en qué circunstancias lo escuchaban.

- Pero luego extendiste este tipo de propuestas a músicos y personas vinculadas a él.

- Es así. Yo soy de leer las fichas técnicas de los discos. Y un día se me ocurrió que podíamos proponer lo mismo a algunos músicos que participaron en sus grupos. Tomé coraje y lo llamé al baterista Héctor "Pomo" Lorenzo, quien me preguntó acerca de cuánto tiempo disponíamos para la charla. Yo le contesté que teníamos entre veinticinco y treinta minutos.

- ¿Y cuál fue su respuesta?

- Me dijo que en media hora no podía resumir quince años de trabajo en las bandas de Luis. Cuando finalmente aceptó hacer la nota tuve material suficiente para hacer cuatro programas. La estructura de cada emisión era atemporal, porque no tenía que ver con alguna actuación que el músico con el que hablábamos iba a llevar a cabo a la otra semana o con la presentación de un disco. Luego de la charla con Pomo hicimos entrevistas con Rodolfo García, Emilio del Guercio, "Black" Amaya, entre muchos otros. En todos estos casos el material que registramos nos sirvió para tres o cuatro emisiones. Pero entendí que también sería interesante dialogar con otros protagonistas que no eran los más obvios. Por ejemplo, con Matías Méndez, que fue el último bajista que tocó con él. Lo mismo ocurrió con Nico Cota, que es uno de los pocos que compuso un tema con Luis, "Adentro tuyo", del álbum Silver sorgo.

- ¿Esto potenció también tu trabajo con la Biblia... impresa en tela?

- A raíz de la difusión que tenía el programa, comenzó a conocerse más mi trabajo con la edición de la Biblia spinetteana, de la cual me empezaron a solicitar ejemplares, pero se habían agotado. Y un día se comunicó conmigo un tal Mario D´Alessandro - yo no tenía ni idea de quien se trataba- para pedirme una. Le comenté a un par de músicos y amigos acerca de si alguien lo conocía. Y fue en ese momento que me enteré que era ni más ni menos que "Pototo", el amigo a quien El Flaco le dedicó Para saber cómo es la soledad. Desde ya que me contacté con él, hicimos la nota y le envié un par de remeras de las que yo hago. Con "Pototo" ocurrió algo que me hizo dar cuenta de la dimensión de lo que generaba mi trabajo y, fundamentalmente, el programa. Él me dijo que durante la charla sintió que Luis estaba nuevamente entre nosotros. Luego me dio el teléfono de Roberto Mouro, alguien difícil de rastrear y al que considero una especie de alter ego de El Flaco, con quien compuso un par de temas conocidos como El marcapiel, Oboi, Panacea y Holanda, entre otros.

- O sea que empezó a aumentar la convocatoria y se sumaron otras personas vinculadas a Luis.

- A partir de ese momento comenzó a crecer todavía más el programa. Era obvio que no podía faltar su asistente, Aníbal "La Vieja" Barrios, lo mismo que personajes que no son tan conocidos como Javier Galarza, otra de las personas que trabajaron intensamente con él, o músicos como Guillermo Arrom, Marcelo Novati o Dhani Ferrón. La idea fue incluir a músicos que trabajaron con Spinetta, pero principalmente a los que se los podría calificar, sin desmerecerlos por esta definición, como los "ilustres desconocidos". Tal es el caso de Frank Ojstersek, bajista que participó en la segunda formación de Spinetta Jade, y del cual prácticamente no se tuvo más noticias. Lo mismo ocurrió con Paul Dourge, quien participó de la última formación de esta banda, y que grabó un solo tema (“Pobre amor, llámenlo") en el disco Prive de Luis.

- En el libro solo aparecen dos testimonios de mujeres: Crace Cosceri y Ana Spinetta.

- Traté de no incursionar en el tema del chusmerío respecto a las mujeres que estuvieron cerca de El Flaco. Del mismo modo que en ningún momento hablamos del tema de su enfermedad y de su adiós. Desde ya que su hermana no podía faltar. Y Grace me pareció que era la mujer más representativa de las que trabajaron con él, no solo por su condición de cantante, sino también por la labor con la que contribuyó para que El Flaco pudiera aprovechar su voz, ya que fue durante mucho tiempo su coach vocal.

- ¿De qué manera se transformaron los programas en el libro Luisito?

- Roque Di Pietro fue quien me impulsó para que toda esta labor se transformara en un libro de papel. Él escuchaba el programa y siempre le llamó la atención que rescatáramos a músicos, colaboradores y gente cercana a Spinetta a quienes nunca se los había podido ubicar. La propuesta de hacer un libro me interesó y le cedí las grabaciones de los programas para hacer las transcripciones. Lo único que le sugerí es que tratara de mantener el espíritu que tenían las charlas. O sea que más allá de un trabajo lógico de corrección y edición, se mantuviera la frescura del diálogo. La intención del libro es simplemente la de dejar un testimonio de personas que estuvieron cerca de él, ya sea como músicos, amigos o colaboradores, y que reflejaran la cotidianidad de un personaje que nos marcó la vida a muchos de nosotros.

- ¿Fue ardua la labor de edición de las entrevistas?

- Se desgrabaron más de cuarenta notas. Y luego empezó el proceso de selección que fue sumamente difícil. Nuestra premisa fue que el libro estuviera conformado por treinta entrevistas y que, además, no tuviera un precio elevado para que fuera accesible para todo aquel al que le interesara. No tenemos ninguna intención literaria. Solo intentamos mostrar el lado más humano de El Flaco a través de la palabra de personas que tuvieron contacto con él. Lo que más me sorprendió a lo largo de todas las entrevistas es que todos hablamos de Spinetta en tiempo presente, como si nunca se hubiera ido. Y creo que es así, está presente gracias al recuerdo que tenemos de él y, fundamentalmente, a su música, la que  a mí y a muchos otros nos marcó para toda la vida.

Presentación de Luisito de Jorge Kasparian.

Juan Carlos Diez, dialogará con Ana Spinetta, Aníbal “La Vieja” Barrios, Héctor "Pomo" Lorenzo, Mario “Pototo” D’Alessandro, Roberto Mouro y Jorge Kasparian.  El jueves 6 a las 19 en la Cúpula del CCK, Sarmiento 151, CABA.

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