Macri sueña con que el PJ no llegue al 45% para pelear el balotaje en el escrutinio definitivo

En el entorno del presidente hay posiciones enfrentadas respecto de las chances para el domingo. La suba del dólar obligó a pensar medidas para el día después: desdoblamiento del tipo de cambio y ampliación del cepo, entre las opciones.

(Foto: AFP)
27 de octubre de 2019

"Si no hubiera sido por la caravana del 'Sí, se puede' todo habría sido mucho más difícil", confiesa uno de los integrantes del equipo de campaña del presidente Mauricio Macri, que este domingo se enfrentará a un examen determinante para el futuro de su reelección y para su sobrevida política después del 10 de diciembre, cuando concluya su mandato. La legión de funcionarios que interviene en la campaña del oficialismo transita dividida la previa de las generales donde buscarán revertir una desventaja cercana a los 20 puntos: un sector, que responde al jefe de Gabinete Marcos Peña, cree fervorosamente que "con mayor participación se puede emparejar la derrota", como un posible salvoconducto para una eventual segunda vuelta. Otro asegura que la desventaja registrada en las Primarias del 11 de agosto sigue siendo "técnicamente irremontable" y que el único saldo positivo de la campaña es haber sacado a la calle al núcleo duro de votantes del presidente con la caravana por 30 ciudades: una táctica que rompió los manuales de comunicación que utilizó el gobierno hasta entonces y que ayudó a Macri a salir de la depresión que volvió a padecer luego de las PASO.

También evalúan que les permitió contener a ese universo para intentar posicionar a Macri como el principal referente de una base electoral profundamente aniperonista, que comenzó a corporizar su presencia en las calles desde el lanzamiento de la campaña del "Sí, se Puede", forzada luego de las críticas internas por el rol de Peña y del asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba. El nuevo libreto tuvo un mensaje orientado a profundizar la polarización con el Frente de Todos y especialmente con el kirchnerismo desde una agenda discursiva que buscó en todo momento eludir el empeoramiento de situación económica y la inestabilidad del dólar. Una sombra que volvió a complicar la performance electoral de Macri en el momento menos deseado,  la última semana de la campaña, porque la suba del dólar genera inmediatamente nuevas remarcaciones de precios en alimentos y servicios que impactan directamente en el bolsillo del electorado.

En el Palacio de Hacienda aseguran que aguardaban un escenario aun peor durante los últimos 15 días, con un dólar "a 70 mucho antes". "La calma cambiaria duró mucho más de lo esperado, podría haberse complicado más de lo previsto", reza la evaluación autocomplaciente sobre la estrategia del Banco Central que este viernes perdió 1755 millones de dólares de reservas y 4000 millones en los últimos cinco días. Justifican los últimos movimientos como parte del envío de billetes físicos a los bancos para afrontar una posible corrida cambiaria y de depósitos a partir del lunes. El otro antídoto que la cartera de Hacienda planea utilizar es el aumento del cepo y un posible desdoblamiento del tipo de cambio, una medida postergada hasta el máximo posible para evitar peores consecuencias en la campaña.

Aun así, en el gobierno pronostican que el dólar "seguirá subiendo", pero el plan de acción que utilice la Casa Rosada dependerá del resultado y de los mensajes que emita cada fuerza cuando ya exista una tendencia concreta. Dentro de ese mapa de arena, las esperanzas numéricas del presidente están bien alejadas de la provincia de Buenos Aires. Allí considera casi segura la derrota de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, con perspectivas reservadas para el destino de los intendentes del Conurbano que jugaron a despegarse de la figura presidencial. "Fue usado en lugares donde nadie votaba a Mauricio, debería funcionar positivamente", dijo esperanzado un escudero provincial.

En Balcarce 50 aseguran que los aportes de votos para "equilibrar" el revés bonaerense podrían venir de la Ciudad de Buenos Aires, donde arriesgan una victoria del alcalde Horacio Rodríguez Larreta en primera vuelta y de un incremento en cinco puntos en el 17% de ventaja obtenida en Córdoba durante las PASO. La lista de apuestas incluye una posible victoria en Mendoza para revertir la derrota de cinco puntos registrada en las Primarias, y de "leves mejorías" en el norte y repuntes en Entre Ríos. En la Patagonia el gobierno no aguarda ningún cambio respecto a los números de agosto y hay claroscuros sobre la performance que pueda tener el voto agrario de la pampa húmeda, especialmente por la victoria del peronismo en Santa Fe y el desempeño negativo que tuvo Vidal frente a Axel Kicillof en el interior bonaerense. El temor no se replica del mismo modo en Córdoba por el viento de cola de las Primarias, pero hubo refuerzos en la campaña para el interior mediterráneo, cada vez más golpeado por la crisis.

Macri siguió con atención la evolución del dólar, pero concentró su atención de las últimas horas en pedir informes sobre el despliegue de fiscales y en evaluar "distintos escenarios" a partir del lunes. A pesar de las diferencias internas del entorno presidencial sobre el desenlace de las elecciones, "ahora nadie se va a animar a asegurar que sí o sí habrá balotaje en noviembre, pero como las encuestadoras se equivocaron tanto en las PASO, la expectativa existe", completó uno de los creyentes de esa premisa, embebido en el entusiasmo y autoconvencimiento que respiran los colaboradores más cercanos a Peña. Ese pelotón está integrado por jóvenes funcionarios que sueñan con un segundo mandato y añejos operadores que pintan canas y ya planean su retiro. Todos prefieren olvidar la falta de respuesta posterior al 11 de agosto y los intentos por controlar el estupor en el que estaban sumidos tras la derrota.

Dicen estar preparados si el escenario de inestabilidad interna y económica se repite. El límite de tolerancia girará en torno al 45% de los votos. Si la fórmula Fernández-Fernández supera el 46% el gobierno podría reconocer el revés, pero si el número es menor apuntarán al resultado definitivo que realiza la Justicia Electoral y se conoce una semana o diez días después. "Si no llegan al 45% van a decir que les choreamos la elección y pedirán recuento, pero si la diferencia es mayor la situación es otra", anticipó un alto funcionario que tiene un ojo puesto en la economía y el otro en la elecciones. "Si hay dificultades es cierto que el lunes puede ser muy difícil, pero eso arranca el domingo a la noche y estamos trabajando en algunas medidas como para evitar el desborde", anticipó la fuente en referencia a los anuncios económicos que lanzaría el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, este lunes. «

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